miércoles, mayo 20, 2015

NINFOMANÍACA VOL 2

Por: Eduardo Jiménez J.
        ejimenez2107@gmail.com
        ejj39@hotmail.com
       @ejj2107


Si la primera parte es el ascenso risueño y placentero de la protagonista en su activa vida sexual, la segunda implica “el descenso a los infiernos”, el pecado y la culpa.

En la parte anterior dejamos a Joe más o menos libre y contenta ejerciendo su sexualidad; en esta segunda implica ciertas trasgresiones que permitan “sensaciones más fuertes” como las relaciones sadomasoquistas a las que se somete, el placer con dos hombres a la vez, o el amor lésbico hacia su pupila, a la que va enseñando las artes de la coacción. En paralelo a ello, por el frenético ejercicio sexual, va notando un deterioro progresivo de su organismo y su psique, así como la pérdida de su familia, sabiendo que su adicción al sexo es un ejercicio sin vínculos consanguíneos o afectuosos.

Por cierto, el escepticismo que tiene el realizador por el género humano se manifiesta en el comportamiento de P, su pupila, por la que siente una mezcla de afecto y sentimiento maternal, que le retribuirá ese cariño con el desprecio, en la escena donde Joe es golpeada y vejada brutalmente, por la chica y su amante.

Lo más rocambolesco es la incursión de Joe en el mundo de la mafia que cobra coactivamente a los deudores morosos (con un Willem Dafoe bastante en caja); forzando el realizador una salida folletinesca.

Lo mejor del segundo volúmen: como Joe va detectando la debilidad de un cliente moroso, conforme su miembro viril se va elevando, indicador de su predilección sexual por los menores.

Y lo más forzado: el final. Donde el asexual Seligman siente el deseo irrefrenable de tener sexo con Joe, lo que pagará con su vida.

No por ello deja de interesar la película, estructurada a la manera de Las mil y una noches, con una Sherezada moderna y precozmente sexual, que va contando distintas historias que mantienen en vilo a su oyente.


NINFOMANÍACA VOL 2  [Nymphomaniac: Vol. II] 
Dir y Guión: Lars von Trier
c/ Charlotte Gainsbourg (Joe), Stellan Skarsgård (Seligman), Stacy Martin (Young Joe), Shia LaBeouf            (Jerôme), Christian Slater (Joe's Father), Uma Thurman (Mrs. H), Sophie Kennedy Clark (B), Willem Dafoe (L), Mia Goth (P)
Dinamarca/2013/Drama****/Estrenos


jueves, abril 23, 2015

ASU MARE 2: LA CONSUMACIÓN DEL TRIUNFO DEL EMPRENDEDOR

Por: Eduardo Jiménez J.
        ejimenez2107@gmail.com
        ejj39@hotmail.com
       @ejj2107


Por regla las segundas partes no llegan a estar al nivel de la primera. Es muy difícil. Existen excepciones en el cine, pero escasísimas. Asu mare 2 confirma la regla, no la excepción.

Es cierto lo que mucha gente entendida en cine ha dicho sobre el filme. Es bastante limitado, comedia que se queda en el gag superfluo, la risa fácil. Es cierto.

Pero no menos cierto es que la siguen millones de espectadores. Algunos dirán se debe a la expectativa. Muchos vieron la primera y, acompañado de los nombres conocidísimos en el medio, quieren ver la continuación, para “pasar el rato”. Y otros optan por la explicación facilista del éxito obtenido gracias al márketing. (Como que el márketing puede, per se, levantar un film; sino pregúntenles a los innumerables blockbusters que fracasaron en taquilla con márketing y todo).

Ahí es donde se equivocan algunos “críticos de cine” (muy leídos y muy versados en la materia): el público no busca un producto de calidad, ni una obra de tesis. Únicamente busca pasar el momento, sin importar demasiado “la calidad” de la película. Y si hacemos un símil gastronómico: van por una hamburguesa con su respectiva gaseosa (barata de repente), que por un plato exquisito acompañado de buen vino (caro de repente).

Y ello es lo que Asu mare satisface. Un consumo masivo que no se encuentra exento del cuidadoso estudio de mercado (que sirve de soporte al éxito de la cinta, no lo explica). Y hay que agradecer que por el enorme éxito de la saga se esté consolidando un “cine de género” en el Perú que esperemos siga en forma ascendente, con una estela de nuevas producciones como las vistas en los tres últimos años, tanto en la capital como en las regiones. No todo será “obras de culto”, que esas las ve (las vemos) siempre una escasa minoría. (Sonaba a ingenuidad pura lo que señalò un “crìtico” para descalificar el filme, en el sentido que la gente no se acordaba ni del nombre del director de la cinta: la gente nunca se acuerda de esos datos, salvo que sea un cinéfilo consumado).

Recuerdo que hace años el desaparecido Armando Robles Godoy, cineasta y un tipo muy inteligente, dijo algo como que de cien películas que se hagan en el país, diez serán buenas. Y eso.

Armando tenía razón. Y es necesario que se realicen las cien para consolidar una industria del cine. No interesa que las noventa restantes sean malas. Sino, ¿cómo creen que se consolidaron industrias cinematográficas en otras latitudes? Pregúntenles a los mexicanos, brasileños o argentinos, para no ir muy lejos.

El problema de la calidad técnica y artística es un problema que no solo se encuentra relacionado con cuestiones formales y presupuestarias (a mayor calidad técnica y de acabados, el costo es mayor, y viceversa); sino también con criterios de cultura críticos o autocomplacientes. En otras palabras: se busca mejorar el producto con estándares altos de calidad (buen guión, buena dirección de actores, acabados técnicos, etc.), o se conforman los productores con los estándares mediocres y facilones. Es evidente que Asu mare 2 optó por lo segundo.

Ello trae a su vez otro tema concurrente. El de los subsidios y la protección del estado como cuotas de pantalla y tributación. No estoy en contra, ciertas películas los necesitan; pero con subsidios y proteccionismo puro no despega una industria. Son un elemento apenas. El Free market y la competencia son básicos. Pero, igualmente, como elemento solitario, el libre mercado tampoco ayuda mucho, porque nos puede llevar a una chatura conformista como la que vemos en la tv de señal abierta: lo que le gusta a la gente. Lo ideal sería una sabia combinación de proteccionismo y dejar hacer. De políticas culturales e industriales con voluntad del estado de ejecutarlas (que a la fecha no existen) y de acción de los privados a través del mercado.

Incluso para que esta estela de películas de los últimos años no sea apenas una brisa de verano y pueda tener futuro, cuando ya la influencia de la “película ancla” haya desaparecido, son necesarias las políticas de estado y su continuidad en el tiempo. Instituciones que le dicen. (Aunque reconozco también que por los infinitos “TLC” que estamos firmando aquí y allá, esas políticas nacionales van a estar subordinadas a otros intereses).

Pero Asu mare 2 también atrae por un “mensaje”, como el de la anterior. Si la primera parte era un canto al emprendedurismo, al chico pobre que surge de la nada y con todo en contra, proveniente de un hogar disfuncional donde la ausencia del padre es notoria, como sucede en millones de hogares peruanos (y latinoamericanos), retrato de la realidad social de miles de connacionales que se identificaban en el filme (y que por eso se podían reír libremente, haciendo una suerte de catarsis), peruanos que conforman esa nueva clase media del Perú de las últimas décadas; la segunda “sella” el ascenso. Esta vez “el trofeo” es la chica de clase alta. De allí que el papel de Emilia es casi anodino. Es solo “el premio” para el winner.

Ya no estamos en la época del “plebeyo”, del amor imposible de la mujer de alta condición, “aunque su sangre también tiñe de rojo”. Estamos ahora en la época del ascenso social “como sea”, de las condiciones que permiten pasar a otra posición social, algo impensable en la época de nuestros abuelos. Es quizás la revolución silenciosa más importante del Perú del tercio final del siglo XX e inicios del actual que está dando lugar a una nueva fisonomía de la sociedad peruana (y que mis amigos izquierdistas ni vieron venir por asomo, imbuidos en sus clásicos del marxismo). Ese nuevo Perú es mezcla de ciertos valores conservadores y otros progresistas. Nos guste o no. (A nosotros nos llegó, como otros hechos, tardíamente, la ética protestante y el espíritu capitalista que alude Weber, a través de las cientos de iglesias evangélicas que se afincaron por acá en la segunda mitad del siglo XX: la cultura del trabajo bien visto a los ojos de Dios, del esfuerzo propio –el self of men-, el emprendimiento, son valores que en gran medida provinieron de los centros evangélicos instalados).

Es evidente que en la segunda parte se nota más ficción, a diferencia de la primera, más “testimonial”; y con todo ambas forman un díptico que permite leer a este nuevo Perú. (Y la película, ideológicamente hablando, tiene un tufillo conservador, pero eso ya es harina de otro costal).

Es indudable que la cinta no pasará a la historia de lo mejor del cine peruano; pero permite ver otras cosas para quien quiera ver.

ASU MARE 2 
Dir:  Ricardo Maldonado
Guión: Carlos Alcántara, Alberto Rojas
c/ Carlos Alcántara (Cachín), Emilia Drago (Emilia), Christian Meier (Ricky), Cecilia Natteri (mamá)
Perú/2015/Comedia**/Estrenos



jueves, abril 09, 2015

CITIZENFOUR



Por: Eduardo Jiménez J.
        ejimenez2107@gmail.com
        ejj39@hotmail.com
       @ejj2107


Citizenfour ganó el Oscar a mejor documental, así como el BAFTA en la misma categoría. Y es que con una lucidez terrible trata sobre lo que era vox populi antes de la denuncia de Edward Snowden (que es el eje del filme): las escuchas y visionados ilegales que las agencias de inteligencia norteamericanas realizaban contra los propios ciudadanos norteamericanos.

A raíz del 11-S las agencias de inteligencia logran montar mecanismos sofisticados de captación de correos electrónicos y de conversaciones telefónicas sin la autorización judicial respectiva. Es así que se desarrolla el gran ojo del “gran hermano”, donde ningún ciudadano de los EEUU se encuentra libre. Citizenfour (el nombre clave de Snowden cuando proporcionó la información) da cuento de ello, a través de un entramado electrizante y que no pierde interés en ningún momento, y si bien Edward Snowden es la “estrella” por razones obivias, ello no quita el mérito a este interesante documental que de nuevo nos plantea las preguntas eternas: ¿hasta qué punto se justifica por razones de seguridad la captación ilegal de información de ciudadanos?, ¿hasta donde la razón de estado puede ir contra los derechos constitucionales de un ciudadano?.

En otras palabras, el poder utilizado contra una persona común y corriente.




CITIZENFOUR
Dir: Laura Poitras
c/ Edward Snowden, Glenn Greenwald, William Binney
EEUU/2014/Documental****/Las que nunca se estrenaron

lunes, abril 06, 2015

NINFOMANÍACA VOL 1

Por: Eduardo Jiménez J.
        ejimenez2107@gmail.com
        ejj39@hotmail.com
       @ejj2107

En nuestro medio, el visionado de la obra de Lars von Trier ha sido irregular, debido a que es considerado un realizador “no comercial” y polémico por añadidura. Niño terrible en su juventud, padre de un movimiento fílmico que este año cumple los veinte de su proclama (Dogma 95); en la actualidad ni los propios fundadores del movimiento acatan sus preceptos. (Hablando de dogmas, hay una tomadura de pelo a su etapa juvenil, cuando en la película ironiza sobre las reglas que el grupo de muchachas adictas al sexo se autoimpone).

Quizás la ya legendaria Bailando en la oscuridad (2000) es su cinta más conocida por el gran público, al tratarse de un musical. Su obra seguida por cinéfilos también es dispareja. Hay cintas interesantes e innovadoras como Dogville (2003), y otras francamente olvidables.

¿En qué lugar de  la obra de Lars von Trier se encuentra Ninfomaníaca?

Solo a Lars von Trier se le pudo ocurrir filmar hoy en día una película de más de cinco horas (la versión del director de ambos volúmenes, “sin cortes”), en una época donde los grandes estudios se exasperan por filmes que pasan los 120 minutos, lo que dice mucho de su personalidad artística (así como la polémica que algunos años atrás causó sus declaraciones aparentemente neonazis).

El tipo es controversial, hay que reconocerlo. Pero también es de los que arriesgan y, como en toda apuesta, no siempre gana; aunque se debe reconocer que no se repite. No va por el camino de “fórmulas seguras”.

Estructurada a modo de un largo racconto o confesión de la protagonista a un desconocido (Seligman), con el que interactúa activamente (no es un interlocutor pasivo, mientras va narrando la protagonista sus aventuras, le hace aclares, pide precisiones, hace paralelos). Las aventuras de Joe trascurren desde la niñez, pasando por la pubertad, hasta la adultez. Si se quiere es un “cuento moral”, donde el espectador debe obtener sus propias conclusiones.

El tratamiento.

No es una obra erótica, ni lo pretende, menos se ubica en el soft porn o porno suave; está más cerca del frío documental de los hechos registrados. De allí que las escenas de sexo no causan emoción en el espectador, como sí sucede en el erotismo o el porno, sino que solo se registran hechos. En cierta manera Lars von Trier se convierte en el notario de la vida sexual de Joe.

Y al tratarse de episodios, tenemos de todo. Tenemos episodios ocurrentes, como el de la competición con B por quién se levanta más hombres en un tren nocturno. Otros más o menos convencionales como el del reencuentro con Jerôme, el ex novio. Y algunos desgarradores, como la excelente performance de Uma Thurman, interpretando a la mujer dolida y golpeada, pero también manipuladora con los hijos, por la infidelidad de su esposo con la protagonista. (Dicho sea de paso, las manipulaciones con los hijos son bastante usuales cuando se produce la separación de la pareja, con mayor razón cuando es por culpa de una tercera persona).

Es sintomático, como refiere Seligman, el interlocutor de Joe, que se trataría de una pesca, en este caso “pesca de hombres”, y que se utilizan “trucos” o recursos para efectuarla. Al necesitar Joe una gran cantidad de hombres y relaciones (peor aún si un hombre “no es usado” dos veces para tener sexo) deberá tener una serie de recursos a su alcance, como el hábil pescador.

El volumen 1 tiene buenos episodios y otros no tanto. El siguiente volumen –que trata de la crisis de la protagonista, su “descenso al infierno” y la inesperada resolución final- se encuentra en el mismo tono.


De todas maneras, el cinéfilo no sale decepcionado. Ver a Lars von Trier siempre es una delicia.

NINFOMANÍACA VOL 1  [Nymphomaniac: Vol. I] 
Dir y Guión: Lars von Trier
c/ Charlotte Gainsbourg (Joe), Stellan Skarsgård (Seligman), Stacy Martin (Young Joe), Shia LaBeouf            (Jerôme), Christian Slater (Joe's Father), Uma Thurman (Mrs. H), Sophie Kennedy Clark (B)
Dinamarca/2013/Drama****/Estrenos