lunes, noviembre 24, 2014

EL DADOR DE RECUERDOS

Por: Eduardo Jiménez J.
        ejimenez2107@gmail.com
        ejj39@hotmail.com
       @ejj2107

El género distópico tiene dos vertientes: la apocalíptica, que presenta un mundo en extinción o en caos, y es la más usual sea desde la perspectiva del desastre nuclear, los problemas medioambientales o las pandemias causadas por virus incontrolables. Sin embargo existe otra vertiente, menos recurrida, que versa sobre “la sociedad perfecta” y cuyo antecedente literario es la novela de Aldous Huxley, Un mundo feliz. En esa vertiente se sitúa El dador de recuerdos.

Estamos en un futuro impreciso donde se ha eliminado las penas, el dolor, las emociones, las desigualdades, la enfermedad y las guerras. Todo se rige de acuerdo a cierto orden y planificación igualitaria (a fin de evitar las discriminaciones) emanado de la sabiduría de los más ancianos.

Jonas, Fiona y Asher son tres jóvenes amigos que han terminado el colegio (el high school) y, de acuerdo a sus habilidades, serán ubicados en labores diversas para el bien de todos.

No obstante esa perfección, se hace necesario preservar los recuerdos de cómo fue el pasado del hombre, para no volver a repetir los errores del ayer. Es así que uno de los ancianos (El dador) guarda esa “sabiduría” que es trasmitida de generación en generación, siendo Jonas el que tomará la posta.

Ese conocimiento del pasado por parte de Jonas le hará ver que las cosas no son tan perfectas como se cree y el desencadenante de la rebeldía ante “la verdad oficial” y el correlato de la liberación de las emociones humanas.

Filme rodado con presupuesto bastante franciscano (para las ambientaciones y efectos especiales que necesita) y con la participación de actores poco conocidos (salvo Meryl Streep y Jeff Bridges); a pesar de tener algunos “baches” la diégesis narrativa y manejar una hipótesis poco convincente (ser receptor de recuerdos un ser humano, cuando por la sofisticación tecnológica del futuro lo puede ser una máquina), El dador de recuerdos tiene la peculiaridad de tocar el tema del libre albedrío, pese a los errores del hombre.



EL DADOR DE RECUERDOS [The giver] 
Dir: Phillip Noyce      
Guión: Michael Mitnick, Robert B. Weide, basado en el libro de Lois Lowry
c/  Jeff Bridges (The Giver), Meryl Streep (Chief Elder), Brenton Thwaites (Jonas), Odeya Rush (Fiona), Cameron Monaghan (Asher)
EEUU/2014/Distopía***/Estrenos


martes, noviembre 18, 2014

INTERESTELAR: LA ODISEA DE LA SOBREVIVENCIA

Por: Eduardo Jiménez J.
        ejimenez2107@gmail.com
        ejj39@hotmail.com
       @ejj2107

Algunos años atrás va rondando entre los grandes estudios un proyecto sobre una película que tenga como nervio central los viajes a través del tiempo. Se piensa en Steven Spielberg como el realizador idóneo dada su trayectoria (ET, Encuentros cercanos…) y que su sola firma es garantía de rentabilidad asegurada. Sin embargo, Spielberg está abocado a otros afanes y los ojos giran entonces hacia Christopher Nolan, quien venía de cosechar enormes éxitos de crítica y público gracias al reboot batmánico; y tras anunciar que se alejaba definitivamente de una cuarta entrega del hombre murciélago, se enfrasca en el proyecto de Interestelar, dándole un cariz bastante personal y exigencias al límite a su equipo de producción, a una inversión que sobrepasó los 160 millones de dólares, razón por la que coparticipan tres grandes productoras en la financiación.

Estamos en un futuro no muy lejano y la tierra se extingue. Los estados nacionales o han desaparecido o se encuentran sumamente debilitados. Todavía existe un orden en el planeta y frente a la carestía de alimentos, se privilegia la formación como granjeros, regresando a la etapa preindustrial. Se ha revisado los hechos más importantes de la historia, como el primer alunizaje del hombre, considerado como políticamente incorrecto, y los ejércitos del mundo han sido disueltos.

Frente a ese futuro apocalíptico, un reducido grupo de científicos de lo que fue la NASA busca formas de viajar en el tiempo, a fin de encontrar un nuevo planeta que posibilite la continuación de la especie humana. Se especula que una civilización más avanzada nos está “ayudando” con “puertas” que conectan a otra dimensión. Frente al fracaso de misiones anteriores, se prepara una última que se encargará de buscar esos nuevos mundos.

El tema es bastante sugerente y nos introduce en teorías que tienen cierto asidero científico a nivel de hipótesis, como los viajes en el tiempo a través de los agujeros de gusano, teoría del físico Kip Thorne (inspirado en los agujeros negros del universo), quien ha sido consultor en la preparación del guión, tomando como base la relatividad del tiempo en el espacio y la gravedad.

Evidentemente que el gran referente de Interestelar es 2001: Odisea del espacio (1968), considerada la catedral de la ciencia ficción. Pero a diferencia del filme de Stanley Kubrick, donde el hombre cruza el umbral a una nueva etapa ascendente en la humanidad (un tanto en la onda new age de ese entonces); en el filme de Nolan más bien se trata de la supervivencia humana, de allí que todo es más “sucio”, hasta las tormentas de polvo que asolan el planeta.

Existen ciertas coincidencias con el filme de Kubrick: el “realismo” en la puesta en escena y  la “seriedad científica” con que fue elaborado el guión (el cual sufrió bastantes modificaciones en su versión original), casi hasta parecer Interestelar un documental en los primeros minutos (de hecho, en el comienzo, uno aprecia entrevistas a los sobrevivientes de la tierra, como era el lugar de, literalmente, irrespirable), centrándose en las posibilidades de los avances de la física teórica hasta el presente. Pero si bien Kubrick no se dejaba apabullar por la base científica del relato, en Nolan a veces cede al imperativo de explicar, como si se tratara de la lección en una clase, absolutamente todo el desarrollo de la trama en la parte de las conjeturas científicas, lo cual le quita cierto encanto a la ficción.

Ya no hablemos de los personajes robóticos. TARS es el HAL de 2001, aunque menos arrogante y con más sentido del humor, convirtiéndolo casi en un personaje humano; Cooper tiene el arquetipo de Bowman, aunque más temperamental, a diferencia de la casi frialdad del otro; en 2001 también existe un viaje por el tiempo a través de un “agujero”, aunque menos explícito y más atractivo visualmente; la Endurance, la astronave que emprende la gran aventura, es el equivalente a la Discovery; el espacio exterior, como lugar de un “horror frío y silente”, etc.

Existen otras influencias cinematográficas, como ya se han anotado: El abismo de James Cameron, Señales de M. Night Shyamalan, Misión a Marte de Brian DePalma, o Alien: el octavo pasajero de Ridley Scott (inspirador de ese “universo sucio”).

Ello no resta la creatividad, el talento, ni la exigencia de Christopher Nolan y su equipo (el coguionista, Jonathan Nolan, tuvo que asistir a clases de física en un instituto científico a fin de “empaparse” del tema). Las casi tres horas tratan de una gran odisea espacial, quizás la próxima gran aventura del hombre. Es cierto que a veces se muestra muy grandilocuente o enfática, como que estamos ante “la gran aventura”; pero salvando esos excesos nos encontramos ante una película manejada con buen pulso narrativo.

Todavía es muy temprano para determinar si estará en el pedestal al mismo nivel de 2001, ello solo el tiempo lo dirá. Personalmente me parece que no. Fue un gran intento, es cierto, pero no llega a ese nivel (dicho sea de paso, frente al tratamiento de la ciencia ficción que realizó 2001, la crítica no fue muy benévola con ella al momento de su estreno, lo que solo ocurrió años después, hasta ser considerada una de las mejores películas de todos los tiempos).

Posiblemente el filme de Nolan deje ese mismo sabor extraño en el paladar, sobretodo si hacemos comparaciones con la trilogía del hombre murciélago; lo que no le resta méritos propios a Interestelar y que estamos frente a un filme que, de hecho, ya marcó un importante hito en el género fantástico.

INTERESTELAR [Interstellar] 
Dir: Christopher Nolan
Guión: Jonathan Nolan, Christopher Nolan
c/ Matthew McConaughey (Cooper), Anne Hathaway (Amelia), Jessica Chastain (Murph), Matt Damon (Dr. Mann), Michael Caine (Professor Brand) Ellen Burstyn (Old Murph), John Lithgow (Donald)
EEUU/2014/CF****/Estrenos






jueves, octubre 30, 2014

PERDIDA



Por: Eduardo Jiménez J.
        ejimenez2107@gmail.com
        ejj39@hotmail.com
       @ejj2107




David Fincher ha sabido combinar la ficción (principalmente en su variante del thriller) con los video-documentales de celebrities de la farándula yanqui, recordando sus viejos tiempos de artesano de video clips. Así tenemos junto a títulos interesantes como Los hombres que no amaban a las mujeres, Red Social, Zodíaco o Pecados Capitales, videos en torno a Madonna o Justin Timberlake.

Nick y Amy son una pareja que ha visto deteriorar su relación conyugal año tras año, hasta que en el quinto aniversario la relación prácticamente se encuentra terminada. Nick atenúa las frustraciones propias y conyugales con la relación furtiva con una estudiante; mientras Amy leyendo y escribiendo un diario.

El día del aniversario Amy desaparece sin dejar rastro. Inicialmente se conjetura de un secuestro, pero luego se presume que el esposo es el responsable de la desaparición, a fin de quedarse con la respetable fortuna de la mujer, quien en la práctica mantiene el hogar.

Estamos ante un thriller de apariencias, donde nada es lo que aparenta ser. Ni Nick ni Amy son la pareja feliz que aparentan, ni Amy es la dulce esposa, en vista que tras esa fachada existe un ser con una imaginación desquiciada.

Esas apariencias van cayendo, cuando se revela la historia oculta de la pareja mediante el diario de la protagonista, intercalando escenas del presente donde se le busca, con extractos del diario personal.

Como en Psicosis de Alfred Hitchcock, la revelación de los hechos se produce a la mitad del metraje, por lo que “ya sabemos” que sucedió con la desaparecida, girando la historia hacia otro sentido (el anonimato de Amy, la ayuda que pide a un ex novio, el asesinato de este), revelándonos que nos encontramos ante una persona de rasgos sicóticos, que no tiene remordimientos ni culpa en causar daño a los demás, produciéndose “el reencuentro” con el esposo luego de una rocambolesca peripecia de regreso.

Lo atractivo de la cinta es que regula con buen pulso los giros de la trama (es bastante complicado hacer el giro de la trama a la mitad), hasta el desenlace final. Mención aparte merece la extraordinaria actuación de Rosamund Pike como Amy.

Metáfora evidente de las cadenas del matrimonio y como puede volver enemigos a dos personas que en el pasado se amaron, también es metáfora de la llamada civilización del espectáculo, como todo hecho explotable comercialmente se vuelve reality mediático, hasta que se termina de explotar y se desecha, convirtiendo en héroes o villanos a simples mortales. Filme para apreciarlo más de una vez.




PERDIDA  [Gone Girl] 
Dir: David Fincher
Guión: Gillian Flynn, basado en su novela
c/ Ben Affleck            (Nick Dunne), Rosamund Pike (Amy Dunne), Carrie Coon (Margo Dunne), Kim Dickens (Detective Rhonda Boney)
EEUU/2014/Thriller****/Estreno