jueves, julio 17, 2014

EL HOMBRE DUPLICADO

Del canadiense Denis Villeneuve se vio un interesante thriller, Prisioneros (titulado entre nosotros como La sospecha). Esta vez nos trae un thriller sicológico más complejo, hermético y con distintas interpretaciones.

El tema del doble ha sido tratado ampliamente en la literatura y luego retomado por el cine. Elucubrar sobre tener un doble idéntico permite utilizar la metáfora de distintas maneras: alienación del hombre moderno, esquizofrenia entre el yo racional y el yo irracional, lucha del bien contra el mal, fraccionamiento del ser humano, crisis de identidad, etc. Villeneuve no nos da ninguna pista y permite que el espectador saque sus propias conclusiones.

Adam es un tranquilo profesor de historia, con una vida metódica dividida entre su trabajo y su novia, Mary; mientras Anthony lleva una vida más emocional, un tanto inestable, dedicada a la actuación y con una mujer, Helen, que espera un hijo. Ambos no se conocen, hasta que por casualidad Adam se encuentra con las películas de su doble y se obsesiona por saber quién es, dónde vive, qué hace.

Como ya se ha apuntado, la película tiene elementos deudores del cine de Hitchcock, principalmente Vértigo, y de David Cronenberg, de quien hereda ese lado perverso, onírico y hasta repulsivo (la araña gigantesca que simboliza el temor del personaje) de sus mejores películas.

El final no es concesivo, ni explicativo, más bien al ser cortante, cada espectador deberá extraer sus propias conclusiones.

Filme inquietante, que obliga al espectador a ser partícipe activo, es una de esas raras avis que ingresan a la cartelera y merece verse. Por cierto Jake Gyllenhaal cumple con una performance sencillamente notable.
Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

EL HOMBRE DUPLICADO [Enemy] 
Dir: Denis Villeneuve
Guión: Javier Gullón, basado en la novela de José Saramago
c/ Jake Gyllenhaal (Adam + Anthony), Mélanie Laurent (Mary), Sarah Gadon (Helen), Isabella Rossellini (Mother)
Canadá/2013/Thriller sicológico****/Estrenos


miércoles, julio 09, 2014

JERSEY BOYS

Clint Eastwood es más conocido por los grandes dramas, con esa hondura que los asemeja a las tragedias griegas. Por ello sorprende la adaptación de un musical de Broadway, aunque no tanto si nos atenemos a su vocación melómana y al interés particular que tendría en llevar a la pantalla la biografía de The four seasons, grupo más o menos olvidado.

The four seasons, en cierta forma, representa una época ya perdida, los últimos años de la gran familia norteamericana y los valores tradicionales que ella representaba; de los policías como amigos y suerte de tíos de los chicos del barrio, del barrio mismo como una extensión del hogar nuclear. Los años previos a la gran revolución anticultural de los sesenta, del movimiento hippie y la reivindicación de los derechos de las minorías negras. Lo totalmente opuesto a Woodstock y a Mayo 68. Quizás por ello y atendiendo a sus valores tradicionales, es que Eastwood eligió a este grupo musical, a fin de retratar una época ya pasada, pero brillante a su entender, época que reconoce no volverá más.

El arco temporal es bastante amplio, poco más de treinta años, pero se centra en los primeros tiempos, en los difíciles comienzos del grupo en un barrio italoamericano de Nueva Jersey donde, como dice el protagonista, un joven tenía tres caminos: el ejército, pertenecer a la Mafia o aprovechar y buscar la oportunidad para explotar su talento. Vemos un Frankie  Valli (el cantante del grupo) que privilegia la familia (valor tradicional en la ideología conservadora), un Capo de Mafia paternal y férreo, muy en el tono del Vito Corleone de Francis Ford Coppola (casi se diría su “hermano gemelo”) y un grupo de muchachos con ambición y talento que busca posicionarse en el competitivo mundo del negocio de la música. Reconocimiento que llegará con el ingreso al Salón de la Fama, epílogo a una vida de sacrificio y de errores en el camino, incluyendo la separación del grupo por egos, disputas financieras y ambiciones personales.

Muy apropiado por cierto el punto de vista múltiple del filme, al estilo de Martin Scorsese (Buenos Muchachos, El Lobo de Wall Street), concediéndole un ritmo ágil y más íntimo a lo contado.

Singular musical que demuestra la vigencia y lucidez de Eastwood a sus 84 años.
Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

JERSEY BOYS 
Dir.: Clint Eastwood  
Guión: Marshall Brickman, Rick Elice, basado en su musical       
c/ Vincent Piazza (Tommy DeVito),  John Lloyd Young (Frankie Valli), Steve Schirripa (Vito),
Christopher Walken (Gyp DeCarlo), Johnny Cannizzaro (Nick DeVito), Michael Lomenda (Nick Massi), Erich Bergen (Bob Gaudio)
EEUU/2014/Musical***/Estrenos


martes, junio 24, 2014

PULP FICTION CUMPLIÓ 20 AÑOS

Por: Eduardo Jiménez J.
         ejjlaw@yahoo.es      

Pulp Fiction (Tiempos violentos) cumplió veinte años y los celebra tan fresca y lozana como el día de su estreno.

La cinta de Quentin Tarantino por muchos motivos se volvió referencia obligada e influencia para los debutantes en la realización. Cinta independiente de bajo presupuesto, desde su estreno tuvo elogios que le significaron la Palma de Oro en Cannes y el reconocimiento internacional al entonces joven realizador. Tarantino, de formación autodidacta, cuyos “estudios profesionales” consistieron en el visionado de miles y miles de películas cuando era empleado de una tienda de alquiler de videos, ya había incursionado con un primer largo, Perros del depósito, donde en embrión está lo que sería Pulp Fiction.

Pero, ¿de qué trata Pulp Fiction?

No es una película de la Mafia o del crimen organizado, como sería El Padrino o Contacto en Francia, por mencionar dos clásicos de los años setenta. Tampoco tiene una trama con un desenlace convencional. Más bien presenciamos quiebres en la línea temporal, personajes que muertos a la mitad del filme, “resucitan” hacia el final. Más es un interesante ensayo formal que se sostiene con un mínimo argumento, diálogos intrascendentes y violencia adecuadamente dosificada. Pero si se trata de mantener la línea argumental, esta se sostiene por tres personajes: Vincent Vega, el gángster que viene de Holanda y cuenta sus experiencias liberales con la droga por allá, maneja un carro y viste a la moda de los años sesenta y, por añadidura, no ve televisión. Este papel le valió el regreso por lo alto a John Travolta en su carrera actoral, hasta por entonces un tanto eclipsada. Es memorable su baile de twist con la esposa de su jefe, Marsellus Wallace, “guiño” a su época de bailarín en Fiebre de sábado por la noche. El segundo personaje emblemático es Mia Wallace, la esposa de Marsellus, símbolo del aburrimiento existencial de la post modernidad, que lo cubre con altas dosis de cocaína. Significó el reconocimiento a una desconocida Uma Thurman que, años después, ocuparía el protagónico del díptico Kill Bill. Y el tercero fue el personaje de Butch Coolidge, interpretado por Bruce Willis, en la línea de esos personajes duros que ha caracterizado en la pantalla. Caracterizó a un personaje que pertenece a esa larga lista de boxeadores perdedores, de aquellos que van en busca de la oportunidad dorada y solo encuentran la muerte o el deshonor; solo que esta vez la historia cambia y veremos a un looser que se desquita del destino.

La película no se encuentra en la óptica realista, es una de las primeras de lo que ahora se conoce como post modernidad. Si para los realistas la verosimilitud es un credo, para los post modernos poco importa. Más importante para ellos es la artificialeza y “pasar gato por liebre” sin que el espectador se resista, como hizo el propio Tarantino en una cinta posterior, Bastardos sin gloria, donde cambia nada menos que el final de la Segunda Guerra Mundial.
Tampoco les interesa la estructura argumentativa que desde la época de Aristóteles se aplica escrupulosamente: inicio-nudo-desenlace. Esa estructura es descartada en Pulp Fiction; aunque en cintas posteriores Tarantino ha vuelto al clasicismo argumentativo.

Ese cine post moderno se nutrió de muchos géneros, sin ser seguidor de ninguno. En Pulp Fiction tenemos el cine negro, el de acción, el subgénero de los boxeadores derrotados que, haciendo combinaciones audaces, da como resultado algo distinto. Ese es quizás el gran mérito de Tiempos violentos. Naturalmente para ello se requiere de una gran dosis de cinefilia y de genio narrativo que juegue a alquimista.

Mientras esperamos la anunciada tercera parte de Kill Bill, es propicio regresar a Pulp Fiction y gozar en más de dos horas y media de pura y entretenida pirotecnia. Vale la pena.

PULP FICTION
Dir y Guión: Quentin Tarantino
EEUU/1994/Acción, Thriller****/Dvd/Cine de ayer y hoy
c/ John Travolta (Vincent Vega), Uma Thurman (Mia Wallace), Bruce Willis (Butch Coolidge), Samuel L. Jackson (Jules Winnfield), Ving Rhames (Marsellus Wallace), Quentin Tarantino (Jimmie Dimmick), Harvey Keitel (The Wolf), Tim Roth (Pumpkin / Ringo), Amanda Plummer (Honey Bunny / Yolanda)



martes, junio 17, 2014

EL MUDO

Por: Eduardo Jiménez J.
        ejjlaw@yahoo.es

Con justicia a los hermanos Vega se les ha motejado como “los Coen peruanos” (cariñosamente “los cholens”), dado que ambos intervienen indistintamente tanto en la elaboración del guión como en la dirección. Así también su cine es independiente, no concesivo al facilismo comercial.

Por declaraciones de los propios realizadores, El mudo fue un guión escrito antes de Octubre (su primer largo), solo que no contaban con el presupuesto necesario para la filmación. Gracias a los premios cosechados por Octubre consiguen financiamiento extranjero de distintas fuentes (la productora del realizador mexicano Carlos Reygadas figura entre uno de los socios), lo que les ha permitido cierto respiro financiero, hecho no evidente en su anterior largo.

El juez Constantino Zegarra es un magistrado justo e implacable con el culpable. Sin embargo su actitud ejemplar desentona con el proceder usual de sus colegas jueces del Poder Judicial, por lo que deciden retornarlo a un oscuro juzgado en Mala (en las afueras de Lima). Nadie le da una explicación convincente del brusco cambio, así que entre resignado, confuso y molesto, tiene que ir a su nuevo destino, hasta que una bala perdida se le atraviesa en plena garganta, dejándolo literalmente mudo por haber afectado las cuerdas vocales.

Como trasfondo tenemos la relación familiar del juez Constantino, un matrimonio aburrido que se cae a pedazos, una hija única que no desea estudiar derecho, una relación furtiva con su secretaria de juzgado, un padre juez jubilado que conoce muy bien los engranajes de la administración de justicia y la adoración del juez Constantino a la madre muerta –también jueza- en circunstancias trágicas hace veinte años.

La obsesión del juez -y el hecho que mueve la acción- es conocer quién quiso matarlo (si realmente se trató de un intento de asesinato). Al final nunca descubrirá al autor del atentado.

Esta vez los hermanos Vega han logrado redondear una historia un tanto difícil y absurda (la deuda con Kaurismaki sigue siendo evidente) gracias a la notable participación de Fernando Bacilio como el juez Constantino y a los demás secundarios que dan la talla. La verdad que merecidos los premios que ha recibido Bacilio: su angustia, sin decir palabra, se trasluce por su registro corporal y mímico.

Igualmente notable la ambientación de cómo funciona la justicia en nuestro país. En pocos trazos o frases han dicho más que mil imágenes o mil palabras: juzgados atiborrados de expedientes, jueces venales e intereses de arriba y abajo por “torcer” la justicia. Igualmente precisa la descripción del mundo de la policía y “los incentivos” necesarios para que cumplan con su función.

Quizás sin querer los Vega han elaborado el mejor retrato de lo mal que anda la justicia en nuestro país. La imagen final del baile -donde todos pertenecen en uno u otro sentido a la administración de justicia- dice mucho de ese espíritu de cuerpo para lavar las culpas; mientras Constantino baila solo –en su imaginación- al lado de su madre, su emblema de una “justicia justa” pero que por desgracia se encuentra muerta. Sencillamente magistral.


EL MUDO 
Dir: Daniel y Diego Vega
Guión: Manuel Arias, Daniel y Diego Vega
c/ Fernando Bacilio, Norka Ramírez, Lidia Rodríguez, Ernesto Ráez, Augusto Varillas, Juan Luis Maldonado, José Luis Gómez
Perú/2014/Comedia dramática****/Estrenos


jueves, junio 12, 2014

VIAJE A TOMBUCTÚ

Como otros noveles realizadores, Rossana Diaz Costa tuvo que remontar mil escollos y acogerse a cuanto premio e incentivo estatal existe, para ver terminada su película.

Ana y Lucho son dos jóvenes que se conocen desde niños. El barrio de clase media La Punta será testigo de sus andanzas infantiles y el posterior nacimiento del amor. Pero, les toca vivir la difícil década de los ochenta, donde se juntó al mismo tiempo el terrorismo, la hiperinflación y el desgobierno. Fueron los años terribles del primer gobierno de Alan García, donde daba la impresión que el país no era viable y dio lugar a las grandes oleadas migratorias –que se refleja muy bien en la película con los amigos que se van-. Se calcula en un millón la cifra de peruanos que se marchó del país en aquellos años.

Curiosamente otra película nacional estrenada pocos años atrás, Las malas intenciones,  igualmente una ópera prima, tenía como telón de fondo también los años ochenta, aunque desde una óptica más bien intimista y lúdica. Viaje a Tombuctú pretende ser más un recuento generacional, específicamente de una clase media capitalina que pudo sobrellevar más o menos los estragos del terrorismo y hacer una vida digamos “normal” (enamorarse, estudiar en la universidad, viajar).

Evidentemente la película tiene elementos autobiográficos. En cierta forma el personaje de Ana es el alter ego de la directora, lo cual no es censurable, siempre y cuando se sepa aprovechar para la puesta en escena. A veces esta adolece de cierta repetición o cierto mecanicismo inexpresivo, que se verbaliza pero no se traduce en imágenes o interpretaciones. En fin, son cosas superables en un segundo largo. La dramatización llega al cenit cuando es detenido el bus en la carretera en plena oscuridad y se llevan a Lucho por no portar documentos. Excelente la tensión dramática que dará lugar al desenlace final. Quien recuerde los años del terror sabe muy bien como se llevaban a sospechosos de ser terroristas por el color de piel (preferentemente andinos o mestizos) o por no portar el documento de identidad.

Si bien por momentos el filme “desfallece”, compensa en cierta medida con la banda sonora. Realmente el soundtrack de la época es otro personaje más; y sin ser una película “notable”, Viaje a Tombuctú vale la pena ver.
Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

VIAJE A TOMBUCTÚ
Dir y Guión: Rossana Diaz Costa
c/ Matilda Martini, Flavio Espinosa, Andrea Patriau, Jair García, Julio Palomino, Mónica Rossi, Élide Brero, Enrique Victoria
Perú/2014/Drama***/Estrenos


martes, junio 03, 2014

GODZILLA

Godzilla es quizás el monstruo más querido y popular –junto a King Kong- desde el ya lejano 1954 que lo dio a conocer (se dice que era una metáfora sobre los horrores nucleares en Hiroshima y Nagasaki, bastante frescos en aquel entonces). Se sucedieron varias secuelas que dieron cuenta de su amplia aceptación y una versión norteamericana de 1998 que no fue muy buena.

Esta vez ha recobrado su esencia “japonesa” a fin de regresar a sus orígenes. Tratada como una película de búsqueda y destrucción, el atractivo –ayudado por el digital- son las luchas entre Godzilla versus los otros monstruos, donde al final obviamente gana Godzilla.

Sin buscar ninguna pretensión de originalidad, a tal punto ha sido vista en distintos países –y asegurado de paso lo invertido- que se anuncia una segunda parte. La esperaremos.
Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

GODZILLA 
Dir: Gareth Edwards
Guión: Max Borenstein
c/ Aaron Taylor-Johnson (Ford Brody), Ken Watanabe (Dr. Ishiro Serizawa), Juliette Binoche (Sandra Brody), David Strathairn (Admiral William Stenz)
EEUU/2014/Acción, fantástico***/Estrenos


lunes, junio 02, 2014

LAS VUELTAS DEL DESTINO

En una familia del medio oeste norteamericano, el padre se ha quitado la vida, dejando a una viuda inestable emocionalmente, que depende de los calmantes, convocando a su vez a las hijas –que ya son independientes-, a los esposos de estas y demás parentela, originando una suerte de “caja de Pandora” y tensiones y secretos inconfesables entre los protagonistas.

Estamos ante un drama familiar que se convierte hasta en infierno, con un catalizador encarnado en el personaje de Violet, la viuda que conflictúa a sus propias hijas hasta hacerlas huir de su presencia. En el interior, las otras tensiones que se van generando por cada historia particular: la de Barbara y la separación con su esposo, la de Ivy y su amor por su primo hermano (que al final se revelará, en un tinte melodramático bastante cargado y a la usanza de las novelas decimonónicas, que son medios hermanos), y la de Karen, buscando la felicidad en una nueva y esporádica pareja.

Lo que vemos es que todas esas historias cargan una frustración que las hace naufragar o el naufragio ya es inminente. Si bien se nota la fuerte carga teatral que conlleva la adaptación del guión, no por ello deja de ser interesante, sin ser original. Película de fuertes actuaciones, donde Meryl Streep se lleva la palma (a veces sobreactuando); pero la sorpresa fue Julia Roberts, en un rol diferente en sus cuarenta bien llevados, mostrando un registro más rico que aquel ya lejano de Mujer bonita.
Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es

LAS VUELTAS DEL DESTINO  [August: Osage County]
Dir: John Wells
Guión: Tracy Letts, basado en su obra de teatro
c/ Meryl Streep (Violet Weston), Julia Roberts (Barbara Weston), Chris Cooper  (Charlie Aiken), Ewan McGregor (Bill Fordham), Margo Martindale     (Mattie Fae Aiken), Sam Shepard (Beverly Weston), Julianne Nicholson (Ivy Weston), Juliette Lewis (Karen Weston), Benedict Cumberbatch   (Little Charles Aiken)
EEUU/2013/Drama***/Estrenos