Por: Eduardo Jiménez J.
@ejj2107
Francisco Lombardi es hijo del DL
19327, que permitió una hornada de cineastas que en los años setenta renovaron
el cine peruano. Lombardi es quizás el director más importante y representativo
de dicha generación y que –previos altibajos- se encuentra hasta ahora en
actividad.
La temática de su filmografía puede
dividirse, grosso modo, en dos: una vertiente “social” que comienza con Muerte al amanacer (1977), su primer
largo, siendo su mayor exponente La boca
del lobo (1988), vibrante denuncia en plenos años del terror; y una
vertiente más intimista, donde los personajes conflictuados luchan contra si
mismos, contra sus “demonios interiores”, cuyo largo más acabado de esta etapa
es Bajo la pìel (1996). En el medio,
un poco de sátira social, con la muy buena puesta en escena de No se lo digas a nadie (1998).
Sin ser dogmáticos en esta
clasificación (por ejemplo, Mariposa
negra -2006- tiene de ambas), Dos
besos se encuentra en la vertiente intimista.
Como otras puestas en escena de
Lombardi en los últimos años, tiene pocos personajes, historias mínimas y con
un sabor a teatro (actividad que el realizador ha practicado últimamente). En
cierta manera, los costos de producción lo obligaron a estas puestas
minimalistas que, paradójicamente, han ganado en intensidad y fuerza.
Paola es una respetada productora de
televisión, con programas de entrevistas desechables, más en plan de joda,
casada con un poeta y profesor de literatura, Max, llevan por rutina un
matrimonio anclado en los convencionalismos y en la estabilidad económica de la
pequeña burguesía, hasta que entra en escena Nancy, joven promesa del teatro y objeto
del deseo, tanto de Max como de Paola.
Precisamente lo que el filme plantea,
y muy bien, son esos enredos de pasiones, encubiertas, sigilosas, de amores
vedados, que aparentan ser una ilusión de felicidad y más bien son una válvula
de escape para la rutina de una unión condenada por el aburrimiento.
Dividida en tres partes, cada una con
el nombre de los protagonistas centrales, permite metafóricamente visualizar
esas escapadas y enredos amorosos, contados con un grado de tensión preciso. Al
desaparecer trágicamente Nancy, el matrimonio vuelve a sumirse en la rutina, en
la “normalidad”, solo que acompañados de la complicidad del amor no revelado
entre ambos. (Al final de cuentas, Max y Paola son los “verdugos simbólicos” de
Nancy, muerta delante de ellos, aunque esta no se salva en su manipulación como
víctima de la relación con Paola).
Metáfora amarga del amor y sobretodo
del matrimonio, nos devuelve al mejor Lombardi luego de muchos años y,
esperemos, continúe en ese rumbo.
DOS
BESOS (TROIKA)
Dir.: Francisco J. Lombardi
Guión: Augusto Cabada
c/ Wendy Vásquez (Paola), Mayella
Lloclla (Nancy), Javier Valdés (Max), Diego Lombardi
Perú/2015/Drama****/Estrenos
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