Por: Eduardo Jiménez J.
@ejj2107
En nuestro medio, el
visionado de la obra de Lars von Trier ha sido irregular, debido a que es
considerado un realizador “no comercial” y polémico por añadidura. Niño terrible en su juventud, padre de
un movimiento fílmico que este año cumple los veinte de su proclama (Dogma 95);
en la actualidad ni los propios fundadores del movimiento acatan sus preceptos.
(Hablando de dogmas, hay una tomadura de pelo a su etapa juvenil, cuando en la
película ironiza sobre las reglas que el grupo de muchachas adictas al sexo se
autoimpone).
Quizás la ya legendaria Bailando en la oscuridad (2000) es su
cinta más conocida por el gran público, al tratarse de un musical. Su obra
seguida por cinéfilos también es dispareja. Hay cintas interesantes e
innovadoras como Dogville (2003), y
otras francamente olvidables.
¿En qué lugar de la obra de Lars von Trier se encuentra
Ninfomaníaca?
Solo a Lars von Trier se le
pudo ocurrir filmar hoy en día una película de más de cinco horas (la versión
del director de ambos volúmenes, “sin cortes”), en una época donde los grandes
estudios se exasperan por filmes que pasan los 120 minutos, lo que dice mucho
de su personalidad artística (así como la polémica que algunos años atrás causó
sus declaraciones aparentemente neonazis).
El tipo es controversial,
hay que reconocerlo. Pero también es de los que arriesgan y, como en toda
apuesta, no siempre gana; aunque se debe reconocer que no se repite. No va por
el camino de “fórmulas seguras”.
Estructurada a modo de un
largo racconto o confesión de la protagonista a un desconocido (Seligman), con
el que interactúa activamente (no es un interlocutor pasivo, mientras va
narrando la protagonista sus aventuras, le hace aclares, pide precisiones, hace
paralelos). Las aventuras de Joe trascurren desde la niñez, pasando por la
pubertad, hasta la adultez. Si se quiere es un “cuento moral”, donde el
espectador debe obtener sus propias conclusiones.
El tratamiento.
No es una obra erótica, ni
lo pretende, menos se ubica en el soft
porn o porno suave; está más cerca del frío documental de los hechos
registrados. De allí que las escenas de sexo no causan emoción en el
espectador, como sí sucede en el erotismo o el porno, sino que solo se
registran hechos. En cierta manera Lars von Trier se convierte en el notario de
la vida sexual de Joe.
Y al tratarse de episodios,
tenemos de todo. Tenemos episodios ocurrentes, como el de la competición con B
por quién se levanta más hombres en un tren nocturno. Otros más o menos
convencionales como el del reencuentro con Jerôme, el ex novio. Y algunos
desgarradores, como la excelente performance de Uma Thurman, interpretando a la
mujer dolida y golpeada, pero también manipuladora con los hijos, por la
infidelidad de su esposo con la protagonista. (Dicho sea de paso, las
manipulaciones con los hijos son bastante usuales cuando se produce la
separación de la pareja, con mayor razón cuando es por culpa de una tercera
persona).
Es sintomático, como
refiere Seligman, el interlocutor de Joe, que se trataría de una pesca, en este
caso “pesca de hombres”, y que se utilizan “trucos” o recursos para efectuarla.
Al necesitar Joe una gran cantidad de hombres y relaciones (peor aún si un
hombre “no es usado” dos veces para tener sexo) deberá tener una serie de
recursos a su alcance, como el hábil pescador.
El volumen 1 tiene buenos
episodios y otros no tanto. El siguiente volumen –que trata de la crisis de la
protagonista, su “descenso al infierno” y la inesperada resolución final- se
encuentra en el mismo tono.
De todas maneras, el
cinéfilo no sale decepcionado. Ver a Lars von Trier siempre es una delicia.
NINFOMANÍACA
VOL 1 [Nymphomaniac: Vol. I]
Dir y Guión: Lars von Trier
c/ Charlotte
Gainsbourg (Joe), Stellan Skarsgård (Seligman), Stacy Martin (Young Joe), Shia
LaBeouf (Jerôme), Christian
Slater (Joe's Father), Uma Thurman (Mrs. H), Sophie Kennedy Clark (B)
Dinamarca/2013/Drama****/Estrenos
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