jueves, agosto 21, 2014

VIEJOS AMIGOS

Quizás la comedia sea un género más difícil que el drama. Los riesgos a que salga fallida sea por exceso o por omisión se presentan a cada momento. Fernando Villarán ha sabido sortearlos con empeño y habilidad, y su carta de presentación es una apreciable ópera prima.

Balo, Domingo y Ricardo son tres ancianos que acuden a las honras fúnebres de un querido amigo. En el velorio nace una teoría conspirativa de Balo -quien, por la edad, tiene ideas obsesivas- según la cual el amigo habría sido asesinado por su esposa, Leticia, por lo que deciden robarse las cenizas del difunto e irlas esparciendo en los lugares donde los amigos disfrutaron sus mejores años: el estadio a fin de presenciar un encuentro del Sport Boys, equipo emblema del Callao, recorrer el antiguo estadio Telmo Carbajo, visitar los bares de antaño, robarse la bandera del equipo rival de aquellos años –el Atlético Chalaco- y hasta buscar a la novia perdida de su amigo, culminando en el primer puerto para esparcir las cenizas en el mar al compás de un grupo musical criollo; y, a fin de mantener la atención en vilo, la persecución incansable de la viuda a este trío para que le devuelvan las cenizas de su amado esposo.

Estamos ante la comedia de amigos que se reencuentran luego de años y que ello les va a permitir hacer un balance existencial de sus vidas. Qué hicieron, qué dejaron de hacer, de qué se arrepienten, todo ello matizado con la nostalgia del tiempo ido y expresado muy bien en la música criolla que se escucha en la banda sonora, “leyendas urbanas” como la gesta del himno del Sport Boys y una ambientación adecuada, sobretodo del Callao histórico, ese con casas a medio derruir, que todavía conservan el sabor y prestigio de mejores tiempos.

Si bien no llega a las reflexiones agridulces con toques de humor negro, propias de la gran comedia italiana de los años 50 y 60, de la cual –como ya se ha apuntado en otros comentarios- es tributaria Viejos amigos, quedando más bien en un humor epidérmico, no por ello se puede soslayar las magistrales actuaciones de los tres protagónicos, gracias a ellos y a cómo han caracterizado a sus personajes, la película se sostiene de principio a fin.
Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es


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