Quizás la comedia sea un género
más difícil que el drama. Los riesgos a que salga fallida sea por exceso o por
omisión se presentan a cada momento. Fernando Villarán ha sabido sortearlos con
empeño y habilidad, y su carta de presentación es una apreciable ópera prima.
Balo, Domingo y Ricardo son tres
ancianos que acuden a las honras fúnebres de un querido amigo. En el velorio
nace una teoría conspirativa de Balo -quien, por la edad, tiene ideas
obsesivas- según la cual el amigo habría sido asesinado por su esposa, Leticia,
por lo que deciden robarse las cenizas del difunto e irlas esparciendo en los
lugares donde los amigos disfrutaron sus mejores años: el estadio a fin de
presenciar un encuentro del Sport Boys, equipo emblema del Callao, recorrer el
antiguo estadio Telmo Carbajo, visitar los bares de antaño, robarse la bandera
del equipo rival de aquellos años –el Atlético Chalaco- y hasta buscar a la
novia perdida de su amigo, culminando en el primer puerto para esparcir las
cenizas en el mar al compás de un grupo musical criollo; y, a fin de mantener
la atención en vilo, la persecución incansable de la viuda a este trío para que
le devuelvan las cenizas de su amado esposo.
Estamos ante la comedia de amigos
que se reencuentran luego de años y que ello les va a permitir hacer un balance
existencial de sus vidas. Qué hicieron, qué dejaron de hacer, de qué se
arrepienten, todo ello matizado con la nostalgia del tiempo ido y expresado muy
bien en la música criolla que se escucha en la banda sonora, “leyendas urbanas”
como la gesta del himno del Sport Boys y una ambientación adecuada, sobretodo
del Callao histórico, ese con casas a medio derruir, que todavía conservan el
sabor y prestigio de mejores tiempos.
Si bien no llega a las
reflexiones agridulces con toques de humor negro, propias de la gran comedia
italiana de los años 50 y 60, de la cual –como ya se ha apuntado en otros
comentarios- es tributaria Viejos amigos,
quedando más bien en un humor epidérmico, no por ello se puede soslayar las
magistrales actuaciones de los tres protagónicos, gracias a ellos y a cómo han
caracterizado a sus personajes, la película se sostiene de principio a fin.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es
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