jueves, octubre 26, 2006


DERECHO DE FAMILIA
Dir.: Daniel Burman
c/ Daniel Hendler (Ariel Perelman), Julieta Díaz (Sandra), Arturo Goetz (Bernardo Perelman), Adriana Aizenberg (Norita)
Argentina/2006/Comedia dramática+++

Derecho de familia nos hace recordar a las películas de Francois Truffaut: cuenta muy bien una historia sobre seres comunes y corrientes y sus vicisitudes en un lapso más o menos prolongado de tiempo, con una voz en off del protagonista principal que nos va contando lo que trascurre en su devenir diario, que por supuesto es un alter ego del realizador, sumergidos todos en escenarios abiertos, que en este caso son las calles del gran Buenos Aires.

Efectivamente, como en las películas de Truffaut, vemos el transcurrir vital de Ariel, un joven abogado que es profesor de derecho y trabaja también en una oficina del gobierno dedicada a las defensas de oficio para las personas de menores recursos. Su padre, Bernardo Perelman, también abogado, infructuosamente ha tratado que su hijo se incorpore a su estudio y lo ayude en los casos que lleva. Ariel prefiere seguir su camino, distinto al padre, en un claro gesto que afirma su personalidad y carácter, al querer ser distinto, conociendo como profesor a la que será su futura esposa, Sandra, dedicada a los ejercicios de rehabilitación con un método que le traerá problemas legales y que servirán para que Ariel “entre a tallar” ayudándola en el juicio y ganándose su confianza. Por el lado del viejo Perelman, viudo hace mucho tiempo, tendrá un affaire con Norita, su secretaria. En añadidura, los Perelman son judíos, convirtiéndose el matrimonio de Ariel –como él mismo lo dice- en un matrimonio “judío-cristiano-argentino”, por lo que la mixtura cultural, racial y social es un componente invisible pero no inadvertido en el filme.

Esa vida, unas veces monótona, otras cómica, a veces marcada por acontecimientos trágicos como la muerte del padre, marcará la pauta del devenir de los personajes en un período de tiempo de unos cinco años aproximadamente, desde el inicio de la relación de Ariel y Sandra cuando se conocen en la universidad, pasando por la muerte del viejo Perelman y el nacimiento e ingreso a un colegio de tipo suizo del hijo de ambos (por cierto con una crítica a los nidos de infantes). El tono del filme siempre es ligero como una mantequilla light, de allí que se deje ver de un tirón sin aburrir, no cae en acentos melodramáticos ni está marcado por lo trágico ni siquiera en los momentos de la muerte del padre, que pasa rápidamente con un comentario del hijo y el entierro del progenitor, y cómo éste es querido por sus clientes, con quienes formó una gran familia en sustitución de la que no tuvo. El viejo Perelman se “sumergió” en el trabajo y lo convirtió en eje de su existencia. Veremos que ni siquiera con la muerte del padre, Ariel se hará cargo del estudio, prefiriendo cerrarlo.

El ritmo del filme es rápido en algunos momentos, haciendo una sinopsis de los hechos que ocurren utilizando para ello el recurso de la voz en off del personaje principal, y en otros se demora, como en el mes de vacaciones forzosas que tendrá Ariel al declararse en emergencia y a punto de derrumbar el edificio donde trabaja por un exceso de peso por la cantidad de expedientes acumulados (una crítica implícita al poder judicial argentino, en todas partes se cuecen habas). Ese mes adquiere un ritmo más lento, pausado, dilatado, tranquilo, debido a que van a ocurrir muchas cosas que marcarán al padre e hijo. Es el mes que estarán más tiempo juntos, ayudándolo Ariel en sus casos, en una suerte de despedida previa a la desaparición del padre. Es el mes que no le dice a Sandra que no está trabajando a fin de tener más tiempo para el padre, cuando ya el matrimonio –con hijo de por medio- ha entrado en la rutina diaria, donde más son las obligaciones que los placeres, habitando una casa que siempre requiere refaccionar, símbolo de que todo está por medio hacer en la vida.

Pero nada de los logros técnicos o de guión serían posibles sin las admirables actuaciones de los actores que encarnan a los personajes centrales. Al ser una historia de la vida común y corriente, la calidad interpretativa se impone, que es lo que sostiene el filme de principio a fin, hasta del pequeño Eloy Burman, hijo del realizador, que sintomáticamente está incluido en el reparto.

Derecho de familia (su nombre obedece a la profesión de abogados de Ariel y Bernardo, y al nombre de una rama del derecho civil que precisamente regula las obligaciones y derechos de la institución familiar) es un filme muy bien narrado a la manera clásica, pero actualizado con elementos de la modernidad, sobretodo los relacionados con la vida familiar, que nos dice que la vida es así, sin acentos trágicos, que la vida hay que vivirla nada más, y es una película que se sigue disfrutando incluso más allá de terminada la función. Derecho de familia merece verse.
lagartocine@yahoo.es

martes, octubre 17, 2006


LA PRUEBA
Dir.: Judith Velez
c/ Jimena Lindo (Miranda), Pietro Sibille (Saúl), Gianfranco Brero (Ignacio)
Perú/2006/Drama+++

Es curioso como dos filmes peruanos pueden tener apreciaciones distintas en la crítica local escrita. Mientras algunos “críticos” obviaron su deber de imparcialidad al comentar el filme Madeinusa, confundiendo su función en la prensa con la de profesores de la alumna que hacía su debut en la pantalla grande, esos mismos críticos encuentran ahora “defectos” en el también filme peruano La prueba, lo que no encontraban ni por asomo en la película de Claudia Llosa.

La prueba es también una ópera prima. Su realizadora, Judith Velez, ha tenido cuidado en seleccionar su casting con actores que poseen una performance bastante convincente y profesional, que sostiene el filme de principio a fin (lo que no sucedía con Madeinusa, donde la escasez interpretativa hacía decaer el filme en ciertos tramos), y sobretodo es sostenido por la interpretación de Jimena Lindo a lo largo de la proyección.

Filmado a modo de una “road movie”, como éste tipo de películas el camino recorrido no es tan importante como la experiencia vital del personaje central, reflejado en su contacto –por lo general bastante conflictivo- con los personajes que se tropieza en el camino, en el caso presente, con Saúl, ingeniero hidráulico con quien recorrerá gran parte del camino y que es la antípoda de Miranda: vital, solidario con sus paisanos, ahoga su egoísmo en un gran amor colectivo por su terruño y su gente. Miranda en cambio es un personaje taciturno, melancólico, que arrastra una gran carga encima suyo (“la prueba”) y que deberá enfrentarse a su pasado en ese viaje que tiene algo de regreso a un tiempo ido, amargo unas veces otras placentero (de allí los flash backs).

Precisamente estos “críticos imparciales” (pero parcializados con la ex alumna) le han criticado a la realizadora de La prueba el uso de los flash backs, como “inncesarios”. No creo que lo sean tanto, precisamente al ser el viaje que emprende Miranda un retorno al pasado, los flash backs (retornos instantáneos a un tiempo pasado) tienen como función ilustrar los momentos que atraviesa, los cuales son evocados por la protagonista. Lo que tal vez existe es un defecto a nivel de guión, al “verbalizar” la protagonista los recuerdos presentados en la pantalla, en vez que estos fluyan sin tanta explicación, lo que habría sido más sugestivo.

El desenlace también es interesante y permite reinterpretar el comportamiento de Miranda a la luz de lo que expone, por tanto ese período de duelo y dolor se encuentra plenamente justificado y el viaje más bien es un ajuste de cuentas con el pasado, exorcizar ciertos recuerdos dolorosos que los ha cargado durante tantos años y liberarse de ese gran peso que traía consigo. Precisamente la sequía de la zona es síntoma de lo que pasa la protagonista por dentro, así como la lluvia final, lluvia bendita, es el reflejo de la liberación de ese espíritu, al descargar esas nubes preñadas el agua contenida en su dolor. La prueba la atraviesa la protagonista en forma satisfactoria. Se ha liberado de ese pasado agobiante y ha cumplido su misión.

La prueba sin ser una “gran” película (tiene fallos como toda ópera prima), es una buena película, que se deja ver. No es concesiva para el gran público como podría ser Mañana te cuento, ni se “vende” para un turismo exótico for export como sería Madeinusa. Es una película que se asienta en el justo medio.
Podemos decir que la realizadora pasó “la prueba” de su primer largo con éxito.
lagartocine@yahoo.es

miércoles, octubre 11, 2006


MIAMI VICE
Dir.: Michael Mann
c/ Colin Farrel (Sonny Crockett), Jamie Foxx (Ricardo Tubbs), Gong Li (Isabella)
USA/2006/Thriller+++

Miami Vice fue una popular serie de TV en los años 80, que tuvo como una de sus características que los policías usaban ropa fina a la moda y manejaban alfa romeos (por eso se decía en broma que los policías de Miami debían ser los mejores pagados del mundo) Como sucede con otras series exitosísimas, tarde o temprano iba a ser llevada al cine. Esta vez de la mano de Michael Mann, que tiene en su haber el realizar buenos thrillers de raíz policial como Fuego contra fuego o Colateral, por lo que contaba con experiencia suficiente para el encargo.

Entre una serie y la película que se basa en ella, existen diferencias notables y mucho depende la mano del director y la creatividad e ingenio del mismo para recrear en imágenes el guión encomendado y no quedarse pautado en lo que la serie fue, por más exitosa que haya sido. Allí está el caso de de Palma y su barroca Misión Imposible (la primera de las tres entregas al cine) o del mismo Mann que es un buen artesano que sabe llevar a buen puerto una historia.

Lamentablemente la presente entrega no está a la altura de anteriores trabajos de Michael Mann. Es bastante convencional, está más al servicio de Colin Farrell, y si bien tiene un ritmo parejo no “levanta vuelo” en ningún momento. Eso sí, se nota la mano de Mann en el buen uso de escenarios nocturnos para el desarrollo de la historia –característica de su estilo- (la serie aprovechaba los paisajes de Miami a modo de video clip), en la tipificación de antihéroes de los personajes centrales (sobretodo el de Farrell colindante con los antihéroes del cine negro), que están a un milímetro de la ilegalidad para llegar a su cometido, aunque falla en presentar la historia de amor con Isabella, bastante artificial, los “villanos” son asépticamente limpios y no convencen (usan Internet para sus fechorías y asesinatos, tienen oficinas lujosísimas, visten trajes a la moda carísimos, más parecen ejecutivos de una gran trasnacional que villanos propiamente). La historia no logra salir de los cánones tradicionales, a diferencia, por ejemplo, de Caracortada de Brian de Palma, que también trata el tema del narcotráfico, pero eleva al personaje de Scarface interpretado por Pacino a personaje trágico, devorado por su propio destino, con un trasfondo barroco y sangriento que lo dotaba de riqueza visual. Mann es más medido, trata de contar la historia a la usanza de los clásicos, pero sin llegar más lejos, con el fondo de una música bastante chirriante y que no siempre corresponde a las escenas que presenciamos.

Para pasar el rato y sobretodo para los nostálgicos de la serie no está mal. Miami Vice cumple. Nada más.
lagartocine@yahoo.es

jueves, septiembre 21, 2006


MADEINUSA
Guión y dirección: Claudia Llosa
c/ Madeinusa (Magaly Solier), Salvador (Carlos de la Torre), Don Cayo (Juan Ubaldo Huamán), Chale (Yiliana Chong)
Perú-España/2006/Drama+++/Cine

Madeinusa es una película inusual en la corriente actual del cine peruano. En principio no busca la concesión fácil al público como han hecho otros realizadores de óperas primas, que en busca de una cuota del mercado han procedido al facilismo de los desnudos gratuitos o de las palabras soeces, llegando muchas veces a un costumbrismo chato y carente de significados.

Claudia Llosa ha apostado por un filme difícil, con propuestas espinosas como el incesto, y una trama que al público promedio es probable que “aburra” (no hay “calatas”). Pero, sobretodo ha eludido muy hábilmente el localismo folclórico de las películas ambientadas en el campo (cine “camp”), donde generalmente se caía en el mito del “paraíso perdido”, la bondad o inocencia de la gente del campo o las reivindicaciones sociales, con personajes estereotipados de “buenos y malos” (donde los “buenos” eran los campesinos y los “malos” los mistis o blancos).

Ese es el gran aporte de Claudia Llosa. Podemos decir que gracias a Madeinusa, el cine rural o ambientado en el campo se pone los pantalones largos, cobra madurez y puede tener una veta prometedora de encontrar continuadores que vayan por el camino abierto por Llosa.

En una historia sencilla, de tratamiento lineal (no hay flashbacks), Salvador (Carlos de la Torre), un limeño que se dirige a trabajar a una mina en las alturas, queda varado en un pueblito perdido que tiene la extraña costumbre de desatar sus pulsiones más profundas y reprimidas en semana santa, donde “Dios no ve los pecados porqué ha muerto”. Suerte de fin de semana carnavalesco, son permitidas todas las licencias, incluyendo el trato carnal de padres con hijas, licencia que aprovechará don Cayo, el alcalde del pueblo, para iniciar sexualmente a su hija, Madeinusa.

Ese es el núcleo de la historia y que servirá de “motor” para resolver la trama.
Aparentemente, los personajes no son lo que parecen. Salvador, el “misti”, resulta el más inocente y perdido en las tortuosas costumbres del pueblo, usado por la protagonista para su venganza y posterior fuga, mientras que Madeinusa, aparentemente la más inocente y frágil, deviene en la más astuta y hábil para ocultar su crimen y hacer realidad su sueño de viajar a Lima, mientras que don Cayo, que supuestamente es el hombre más poderoso del pueblo, resulta la víctima de la trama de su hija.

Es esa confusión o inversión de los roles lo más interesante del filme, pero la resolución de los conflictos es su lado más débil.

Estamos ante una trama cuasi incestuosa en torno a una niña de 14 años. La diégesis o el desarrollo narrativo de los hechos debía ser bastante delicado tanto para tratar la trama como el desenlace de la misma. Un poco a la manera de las novelas de Faulkner (de donde sospecho se ha inspirado la realizadora para tejer su guión, hasta la reminiscencia del nombre del pueblito – Manayaycuna- tiene ecos faulknerianos), donde las pulsiones más ocultas, incluyendo el incesto y la relación entre sexo y religión, dibujaban de cuerpo entero a los personajes (también existe una influencia de Buñuel). Y Claudia Llosa presenta “baches” al momento de resolver los conflictos soterrados. No se dibuja muy bien la “rivalidad” entre Salvador y don Cayo por Madeinusa. Son dos “machos” que se disputan una “hembra”. También faltó explotar mejor la relación que va creciendo entre Salvador y “Made” –como le dicen abreviadamente-. El mismo nombre de la protagonista, si bien es llamativo para un habitante urbano y hasta permisible como nombre de pila, en un pueblito religioso, donde prevalece el santoral, es muy poco probable que se permita un nombrecito así (atendiendo al principio de verosimilitud, a fin de hacer aparecer como “verdad” lo que es una ficción). Igual pasa con la resolución de la trama. El asesinato de don Cayo por su hija no es muy convincente, caso contrario hubiera sido si éste hubiese intentado violarla, habría una explicación “más creíble” del proceder de la niña. Parece que por ese lado, Claudia Llosa pecó de excesiva omisión. Ha querido soslayar el leit motiv de su propuesta inicial, haciéndola naufragar en el desenlace (aunque un acierto es dejar en elipsis la suerte de Salvador luego que es acusado del crimen de don Cayo, deja que el espectador teja sus conjeturas, aunque sospechamos que haya sido “ajusticiado” por la comunidad).

Son defectos de principiante y que se evidencian sobretodo al tratarse de un tema bastante delicado (el incesto) como el propuesto por Llosa en su ópera prima y que al final le quedó bastante grande. No vamos a valorar excesivamente la cinta como están haciendo algunos críticos, quizás profesores de la realizadora en su época universitaria y que por “patería” quieren obviar en sus comentarios los defectos del filme (eso de la “patería” ya es recurrente en la “crítica” local, igual pasó con el filme “Dragones de fuego” donde esos mismos “críticos profesionales” olímpicamente se “olvidaron” de comentar el filme). Eso sí, tiene sus méritos, como lo apuntamos al inicio del comentario (otro mérito está en los personajes secundarios como el relojero humano, que marca el tiempo de la licencia en semana santa), pero también defectos formales y de fondo que esperamos supere la realizadora en un siguiente filme. Aunque película sobrevalorada, con todo, “Madeinusa” merece verse, es lo mejor del cine peruano de los últimos años y esperamos que esa veta abierta no se quede en un único primer intento.

domingo, septiembre 17, 2006


EL MERCADER DE VENECIA [The merchant of Venice]
Dir.: Michael Radford
c/ Al Pacino (Shylock), Jeremy Irons (Antonio), Joseph Fiennes (Bassanio), Lynn Collins (Porcia), Zuleikha Robinson (Jessica)
Reino Unido, Luxemburgo, Italia/2004/Drama+++

Lograda adaptación del clásico de Shakespeare que, sin traicionar la literalidad de la obra teatral, le logra otorgar un dinamismo interno a la obra, con notables actuaciones como la de Jeremy Irons en el papel de Antonio, superior al Shylock interpretado por Al Pacino. Memorable la “argucia legal” de Porcia para liberar a Antonio. La vida de un ser humano en las manos de un abogado.
lagartocine@yahoo.es

viernes, septiembre 08, 2006



EL PARAÍSO AHORA [Paradise now]
Dir.: Hany Abu-Assad
c/ Kais Nashef, Ali Suliman, Lubna Azabal, Amer Hlehel, Hiam Abbass, Ashraf Barhom
Francia-Alemania-Holanda-Israel/2005/Drama+++

Curiosamente este filme ha sido considerado como un filme político, cuando más bien es un filme sobre seres humanos, sobre la amistad, las dudas, las resoluciones cruciales que hay que tomar en la vida, sobretodo en los momentos límite, las creencias y en el fondo un mensaje pacifista que condena toda forma de violencia.

Said y Khaled son dos amigos que se ganan la vida como mecánicos en Cisjordania. Su vida trascurre tranquila como la de cualquier joven de la región, tratando de ganarse la vida, hasta que son contactados por la resistencia palestina para una misión suicida: ser hombres bombas y explotar en una zona densamente poblada de Tel Aviv.

Ese es el “detonante” que moverá todo el interés de la película hasta la resolución. Vemos los preparativos de los suicidas (para quienes es un honor inmolarse), la grabación de su proclama antes de morir (que curiosamente la grabación inconclusa presagia el error de la inmolación), la venta de videos con las proclamas y confesiones (todo un mercado del video de la muerte), la frialdad de los líderes “revolucionarios” vs. el calor de la amistad de los dos amigos que van juntos a una muerte segura, la intervención de Suha, activista pacifista, hija de un venerado líder de la resistencia, que da otro punto de vista a como se debe resolver las cosas (y que es el punto de vista del realizador), la despedida de sus familiares por ambos kamikazes, etc.

Hasta allí vemos un desenlace “limpio”, hacia la resolución final, hasta que las cosas no funcionan como se piensa y deben regresar. Ese es el verdadero cambio de las cosas, donde se altera el delicado equilibrio que existe y la opción personal que tendrá cada uno de los amigos. El mensaje pacifista de Suha cala con mayor nitidez en la segunda parte, haciendo dudar a uno de los amigos, mientras el otro marcha irremediablemente a la muerte (la venganza de la resistencia palestina es similar a la venganza de los judíos en “Munich”, el filme de Steven Spielberg, aunque con estilos y resoluciones cinematográficas distintas, al final los dos tiene un mensaje pacifista y denuncian que la venganza lleva sólo a más venganza y a más derramamiento de sangre).

Filme sensible, tierno, trágico en el fondo, es más que un filme político, es un filme humano, en toda la extensión de la palabra.
lagartocine@yahoo.es

lunes, agosto 21, 2006


CAPOTE
Dir.: Bennett Miller
c/ Philip Seymour Hoffman (Truman Capote), Catherine Keener (Nelle Harper Lee), Clifton Collins Jr. (Perry Smith)
USA/2005/Biopic, drama+++/

La película pretende ser una reconstrucción mimética de los hechos y circunstancias que rodearon el asesinato múltiple de la familia Clutter y que sirvieron de inspiración para la célebre novela de Capote, A sangre fría, convirtiéndose la película misma en un relato de no ficción, donde el eje y centro de atención es el propio Capote. De allí el enorme peso que tiene la actuación de Philip Seymour Hoffman, así como el ritmo moroso que, al igual que la novela, tiene la película. Todo se produce a un ritmo lento que la música ayuda a subrayar, como si el tiempo no pasara, produciendo esa sensación de desesperación que vive el propio Capote al no resolverse el desenlace en la realidad que necesita para acabar su novela.

Con justeza se ha denominado a Capote “filme de actor”, y es que Philip Seymour Hoffman, no sólo aporta su presencia avasallante a lo largo de toda la película, sino porque copia miméticamente los gestos, tics, modo de hablar, el aire de divo y afeminado que tenía Capote. Era un tipo muy inteligente, brillante, que sabía que estaba escribiendo una novela que marcaría época, pero también lo muestra como un hombre frío, calculador, que usó a los asesinos para escribir su gran novela y cuando no los necesitó más los dejó abandonados a su suerte. La película lo muestra en toda su dimensión humana, con sus contradicciones y sus claroscuros.

Pero si la reconstrucción mimética de la época y del personaje es el gran logro del filme, es también su gran limitación. Estamos ante una reconstrucción fidedigna, pero que se nota tiesa, acartonada, fríamente planificada, como hacía Capote en su vida y su novela. Ese es su gran limitante, por lo que parece que toda está previsto, que todo se encuentra cronometrado, hasta cuanto durará la secuencia. Ese es su gran límite, que lo salva solamente la brillante actuación de Philip Seymour Hoffman, quizás con otro actor menos dotado, la película se habría venido abajo. Su performance mimética contribuye a disfrutar las cerca de dos horas de duración. No se lo pierdan.
lagartocine@yahoo.es

sábado, agosto 12, 2006



MANDERLAY
Dirección y guión: Lars von Trier
c/ Bryce Dallas Howard (Grace), Isaach De Bankolé (Timothy), Danny Glover (Wilhelm), Willem Dafoe (Padre de Grace), Michäel Abiteboul (Thomas), Lauren Bacall (Mam)
Dinamarca, Suecia, Reino Unido, Francia, Alemania y Holanda/2005/Drama+++/DVD

Continúan las peripecias de Grace. Al salir de Dogville recae en una plantación perdida al sur de los Estados Unidos llamada Manderlay, donde todavía se practica la esclavitud, que ella, en su natural compasión, querrá abolir, pero como sucedió en Dogville, el supuesto paraíso se convierte en un infierno.

Usando los mismos recursos que en Dogville (el primer largo de la trilogía que narra las peripecias redentoras de Grace), como la voz en off, decorados mínimos teatrales, pocos personajes concentrados en un espacio y tiempo determinado, la técnica del distanciamiento brechtiano, la división en capítulos que asemejan una historia decimonónica con mensaje moral, Manderlay tiene varios niveles de lectura. Puede verse como una película sobre como el racismo puede estupidizar a las personas; pero también como que todo intento de cambio en la sociedad es para peor, que las utopías por más buena fe que se ponga acaban en pesadilla, ya que está en el hombre su naturaleza “malvada”, idea que desarrolló descarnadamente en Dogville (el hombre es lobo del propio hombre).
La sociedad sólo trata de “amaestrar” a esa fiera que es el hombre imponiéndole ciertas conductas que permitan la convivencia pacífica, pero en cuanto desaparecen surge su verdadera naturaleza.

De allí que el personaje de Mam, aparentemente malvado, es en realidad un “policía” de esa sociedad a fin que no se desboque, y cuando Grace quiere “redimir” a esa pequeña comunidad liberándola de una supuesta esclavitud, será vulgarmente engañada (como sucede con Timothy, que le hace creer que es descendiente de una raza de príncipes africanos para aprovecharse sexualmente de ella). Al final de cuentas el padre de Grace, un gangster duro y desalmado, tendrá razón cuando le advierte cínicamente que su sueño se hará trizas.
Todo redentor sale crucificado.

Filme amargo, pesimista, aunque no llega al nivel ni intensidad de Dogville, de todas maneras vale la pena ver. Por cierto se extraña la presencia de Nicole Kidman en el papel de Grace, le daba ese toque desconcertado a su personaje que acá no se aprecia.
lagartocine@yahoo.es

martes, agosto 08, 2006


LA HISTORIA DE TRISTRAM SHANDY [A Cock and Bull Story]
Dir.: Michael Winterbottom (Basada en la novella de Laurence Sterne)
c/ Steve Coogan (Tristram Shandy/Walter Shandy/Steve Coogan), Rob Brydon (Capt. Toby Shandy/Rob Brydon)
UK/2005/Comedia+++/DVD

Del recordado realizador de Código 46 (2003), está vez es una adaptación libre de la clásica novela de Laurence Sterne (Inglaterra, 1713-1768) La vida y opiniones del caballero Tristram Shandy (The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman. 1760-1767), usualmente conocida como Tristram Shandy.

Novela prácticamente imposible de filmar, por lo que el realizador ha optado por una versión libre en la línea del “cine dentro del cine”, es decir presenciamos la filmación de la adaptación cinematográfica de la novela. De allí que opta audazmente por una combinación de elementos dieciochescos con elementos actuales a fin de dar esa imagen semireal, fuera de los cánones convencionales, como fue la novela en su tiempo, inspirándose más en su estilo y estructura (Tristram Shandy se adelantó a su época), que en el texto en sí. Salida ingeniosa, por lo que así presenciamos los saltos temporales, los acontecimiento un tanto caóticos que suceden al interior de la familia de Tristram, el uso de la técnica de la digresión (por medio de la cual se rompe el discurso principal), así como el recurso de la metanarración (cuando el propio personaje interpola comentarios a lo que vemos en pantalla), el uso del fundido en negro, etc.

Esas técnicas y recursos están en la novela y servirán para ir armando la compleja trama entre lo real y lo imaginario. Incluso el final, nos da la sensación de algo inacabado, como es la misma novela (Sterne jamás la terminó, lo sorprendió la muerte), combinado con las rencillas y celos profesionales entre los dos actores principales, los amores ocasionales que se producen durante el rodaje, los problemas personales que atraviesan, dándonos una sensación que la realidad copia al arte o quizás en sentido contrario. Todo lo que es la vida al final de cuentas y que está muy bien resumido en la frase que dice uno de los personajes y que es el título original del filme: A Cock and Bull Story (Una historia de vergas y toros) –Cock alude en inglés al órgano sexual masculino-.
Película un tanto audaz, pero sin salirse propiamente de los cánones tradicionales, jamás fue estrenada comercialmente en nuestro país, aunque está disponible en DVD para todo aquel que quiera disfrutar de La vida y opiniones del caballero Tristram Shandy.

sábado, agosto 05, 2006


DRAGONES: DESTINO DE FUEGO
Dir: Eduardo Schuldt
Guión: Giovanna Pollarolo y Enrique Moncloa
Perú/2006/Animación digital++/Cine
Voces: Gianmarco Zignago, Gianella Neyra, Silvia Navarro

Cuando se estrenó el año pasado el primer largo de Alpamayo Entertainment, Piratas en el Callao, no quisimos criticarlo propiamente debido a que era el primer largometraje de animación digital producido no sólo en el Perú, sino en Latinoamérica, por lo que nos colocábamos a la vanguardia en la región en lo que a animación por computadora se refiere. Era evidente que no se les podía pedir demasiado a un director y una productora que hacían su debut en un terreno tan difícil como la animación en el lenguaje binario.

Pero, Dragones adolece de los mismos defectos que el anterior producto, aunque, en honor a la verdad, en menor medida. El defecto más visible es el de guión. Da la impresión que el material que ha servido de base fue escaso para un largometraje y han tratado de “estirar” al máximo la historia, colocando “rellenos” o escenas poco relacionadas entre sí o que carecían de relevancia para lo que se estaba contando.
El otro defecto, son los conceptos subyacentes en la historia: comienza como un mensaje de identidad –ser lo que uno es-, pasa luego a ser la del “patito feo” que se convierte en un ser hermoso –en este caso un dragón-, después nos trasmite el mensaje del cuidado que debemos tener con el medio ambiente y la naturaleza, para terminar en un héroe liberador de su pueblo. ¿Qué mensaje se quiso priorizar? Parece que los guionistas no lo tuvieron claro. No se puede “cargar” una historia con tantos mensajes, menos si esta tiene apenas 80 minutos de duración. Generalmente las películas tienen un solo concepto subyacente en la historia, debido a que colocar demasiados hace “perder” la brújula del proyecto, el norte, hacia dónde vamos, y produce el natural desconcierto en el espectador.

Y para concluir está lo más grave: la técnica de animación. No pretenderemos jamás que un producto nacional se asemeje al verismo de Cars o de Shrek; es indudable que la tecnología usada en Pixar o Dreamworks no está al alcance de los productores locales; pero si esperábamos un mejoramiento en lo que se refiere sobretodo al movimiento de los personajes, a la dinámica dentro del cuadro, a como se mueve un cóndor, un jaguar o un otorongo. Eso sobretodo. Bastaba con estudiar detenidamente a estos animalitos y saber un poco mejor sobre sus movimientos corporales. Igual pasa con la resolución de la trama, todo se resuelve tan sencillo, tan fácil, con una pelea bien “fullera”, y uno siente como que faltó dramatismo a la escena, faltó vigor, eficacia en los recursos que se tenía. (Lo mejor fue la escena inicial: poderosa, fuerte, nos hacía recordar a El señor de los anillos. Esa apertura invitaba a una historia interesante, lamentablemente se quedó en buenos deseos).

Es cierto que en términos comparativos, Dragones es superior a Piratas, pero el estándar de calidad debe mejorar más en el siguiente proyecto, se debe afinar esos trazos gruesos de la animación y sobretodo esperar a que madure el proyecto. Creo que ni las grandes empresas de animación se atreven a realizar un largo por año, debido a la complejidad que toma el proceso de creación hasta el producto final. No porque se venda a un mercado tercermundista debe ser de menor calidad, sino todo lo contrario, demostrar que acá, con menos recursos, podemos hacer productos de animación tan buenos como los que vienen del país del norte.
lagartocine@yahoo.es

jueves, julio 27, 2006


CARS
Dir.: John Lasseter
USA/2006/Animación digital+++/Cine

Excelente animación digital sobre un carro de carreras fanfarrón, ególatra y vanidoso, el Rayo McQueen, acostumbrado a los reflejos de la fama y que –como suele suceder en estos cuentos- cuando se dirige a competir por una codiciada Copa, por “azares del destino” recala en un pueblito perdido llamado Radiador Springs, donde conocerá el valor del afecto, la solidaridad y el amor.

Como ocurre en las historias de aprendizaje, se resalta la moraleja de rescatar los valores perdidos y que más importante que competir es saber vivir la vida. Ahí están las sabias enseñanzas del viejo auto Doc Hudson que se libró de las veleidades de la fama al sufrir un accidente, o de Sally Carrera abogada exitosa en California que dejó un día todo ese mundo cuando se dio cuenta que no estaba viviendo realmente.

Lo bueno es que la moraleja está bien hilvanada en una historia entretenida, que si bien es tan vieja como el hombre, Pixar y Disney la han sabido recrear a los nuevos tiempos con una tecnología digital que sorprende por su verismo.

Filme de enseñanza e historia de aprendizaje, se pasa un buen momento. Excelente para ir con la familia, sobretodo en estos días de feriado largo.
lagartocine@yahoo.es

lunes, julio 24, 2006


FLORES ROTAS [Broken flowers]
Dir. y guión: Jim Jarmusch
c/ Bill Murray (Don Johnston), Sharon Stone (Laura), Jessica Lange (Carmen)
USA/2005/Comedia dramática+++

Flores rotas tiene puntos de contacto con el anterior trabado de Jarmusch, Café y cigarrillos [Coffee and cigarettes], con Bill Murray también y lograda comedia dramática en forma de pequeños episodios, donde el elemento común era una mesa, café, cigarrillos y también la soledad, protagonista silencioso que se desplegará en el siguiente largo, Flores rotas.

Don Johnston (Bill Murray) es un tipo que vive sólo, ha hecho una pequeña fortuna gracias al software, tiene como vecinos y amigos a una pareja negra en un barrio de clase media típico. No está rodeado de lujos, su vida es más bien austera y bastante monótona, hasta que recibe una carta anónima que le comunica que tiene un hijo con una de sus ex novias de juventud y que lo está buscando, sin dar mayores detalles.

Esa curiosidad por conocer a alguien de su propia sangre y no teniendo más datos que la memoria de las relaciones ocasionales que tuvo con sus ex girls friends, lo moviliza a establecer un plan para irlas a visitar una por una y saber de quien es ese supuesto hijo, llevando rosas rojas para cada una de ellas (de allí el título simbólico que ha sido respetado en español).
Narrada a moda de una road movie, los encuentros son lo más delicioso de la trama, donde naturalmente uno tiene el recuerdo de cómo fue la novia o el novio, pero los años lo (la) han hecho cambiar, y la realidad es muy distinta a lo que se vivió en el pasado.

Parábola de la soledad, cuenta con un sólido trabajo dramático de Bill Murray que le da consistencia y credibilidad a su personaje, en la misma línea de Perdidos en Tokio (practicante parece el mismo personaje, aunque esta vez le da una inexpresión extrema –“cara de palo”- que conservará a lo largo de la hora cuarenticinco que dura el filme), que revela un giro en su carrera de actor cómico, ampliando su registro y denotando una madurez en su carrera actoral.

Asimismo, es un placer ver a actrices que se encuentran medio retiradas y que en la madurez también están aportando una mejor performance a su carrera, como es el caso de Sharon Stone y Jessica Lange. Inolvidables, una como una madre divorciada que sigue tan adolescente como su propia hija, y la otra como una veterinaria que “conversa” con los animales y sabe lo que dicen.

Retrospectiva de un Casanova en el declive de su vida, que en busca de un supuesto hijo es una excusa y una esperanza de aferrarse al mundo al llegar a la vejez. No se la pierdan, realmente vale la pena.
lagartocine@yahoo.es

jueves, julio 20, 2006


EL NUEVO MUNDO [The new world]
Escrita y dirigida. Terrence Malick
c/ Colin Farrell (John Smith), Q'Orianka Kilcher (Pocahontas), Christopher Plummer (Capitán Newport), Christian Bale (John Rolfe)
USA/2005/Drama histórico++++

Terrence Malick es un autor poco conocido para las mayorías. Con apenas cuatro largometrajes en treinta años, profesor de Filosofía, tiende en sus filmes a expresar más bien conceptos y sensaciones que acción propiamente. De allí que sus filmes sean considerados “aburridos” para los no cinéfilos y espanten de las salas a los que busquen sólo acción.
El nuevo mundo se emparenta mucho con su filme anterior, La delgada línea roja. Monólogos interiores que expresan lo que sienten los personajes, dicotomías claramente diferenciadas entre el mundo “salvaje” y el mundo “civilizado”, paisajes naturales muy estilizados y una clara simbiosis pagana del hombre con la naturaleza que lo rodea, son el marco en que se desarrolla el filme.

Con una estructura lineal, comienza con la llegada de los primeros colonos a Virginia en 1607, para abarcar un periodo histórico de aproximadamente diez años, donde el personaje-guía que atraviesa toda la historia es la princesa india Pocahontas, desde el encuentro fundacional de dos mundos simbolizado en su romance con el Capitán Smith, hasta su muerte por viruela acaecida en el año de 1617, luego de haber visitado al rey Jacobo en Inglaterra (hecho histórico cierto).

Si bien Pocahontas y los demás personajes existieron, la película no pretende ser una reconstrucción histórica propiamente (Malick se ha permitido varias licencias, respetando la leyenda del gran amor entre Pocahontas y el Capitán Smith), sino más bien diferenciar marcadamente la ingenuidad de los nativos versus la astucia y ambición de los colonos que usan a la princesa india para sus fines (según la historia, Pocahontas es retenida contra su voluntad en Jamestown -futura Virgina- a fin que su padre, Powhatan, firme la paz con ellos), marcando un contraste entre un mundo que se va y otro que comienza. Malick no busca retratar un choque brutal entre dos civilizaciones, sino contarnos la leyenda fundacional que está encarnada en el gran amor de Pocahontas y Smith, nacimiento de lo que sería la nación norteamericana, todo ello enmarcado en un ambiente bastante lírico, estilizado y nostálgico, llevándolo a extremos audaces que no contenía La delgada línea roja.

Quizás Malick, que siempre fue un formalista en sus filmes, haya llegado a un límite poco probable de superar en un siguiente filme. El nuevo mundo es una película difícil, no concesiva, que requiere la atención permanente del espectador y por eso probablemente no duró mucho en cartelera (apenas dos semanas); pero nostálgica e idílicamente bella, como esas pinturas naif que retratan épocas ya idas y que nos hace evocar como fue un tiempo que pertenece al pasado.
El nuevo mundo merece verse y apreciarse en toda su magnitud, pese a los excesos estilísticos que en algunas partes comete Malick. Vale la pena.
lagartocine@yahoo.es

sábado, junio 24, 2006


POSEIDÓN [Poseidon]
Dir.: Wolfgang Petersen
c/ Kurt Russell (Robert Ramsey), Josh Lucas (Dylan Johns), Richard Dreyfuss (Richard Nelson)
USA/2006/Catástrofe+++/Cine

El cine catástrofe tuvo su apogeo en la década del 70 con películas como Terremoto, Infierno en la Torre, Aeropuerto. Dentro de ese subgénero cinematográfico se inscribió La aventura del Poseidón (The Poseidon Adventure, 1972), de Ronald Neame, que sin ser una gran película tenía como argumento original –basado en una novela de Paul Gallico- la sobrevivencia de un grupo humano al interior de un barco volteado panza arriba, tras haber sido sacudido violentamente por una ola gigante en la medianoche del Año Nuevo, argumento que lo diferenciaba de Titanic (que fue impactado por un iceberg, y dicho sea de paso, Poseidón es una ficción, jamás ocurrió en la realidad a diferencia de Titanic). Lo cual estaba acompañado de un elenco de primera y que es imposible olvidar pese a los años: Gene Hackman como el escéptico reverendo Frank Scott que perdió la fe en su Dios y que será sometido a una durísima prueba, o el gran Ernest Borgnine o la siempre recordada Shelley Winters en uno de sus últimos papeles.

Cuando se hace un remake es forzoso hacer las comparaciones, siempre y cuando, claro, se haya visto el filme original y uno no se deslumbre ingenuamente por los efectos especiales. Y las diferencias son notorias entre uno y otro, tanto en tratamiento como en resultado.

En principio, no encontramos esa riqueza interior de los personajes y su confrontación que tenían al interior del grupo. Imposible olvidar a Gene Hackman cuando a punto de morir blasfema contra su Dios pero sin olvidar sus votos de solidaridad con sus congéneres en peligro, por quienes sacrifica su vida (esa escena vale por mil palabras sobre lo importante que son los actos de comportamiento humano antes que el formalismo farisaico de los que siguen sin creer las practicas rituales de alguna religión). O a Shelley Winters apoyando con ternura y fuerza a su anciano esposo para sobrevivir y donde ella, paradójicamente, más bien encontrará la muerte. De ese dramatismo carece el remake.

Y es que el cine de catástrofe no es sólo la catástrofe (valga decir el terremoto, el incendio, el avión que se cae o la ola que voltea un barco), sino como un grupo humano se comporta frente al mismo, sacando sus fortalezas y sus debilidades, sus peores defectos y sus virtudes, y donde es básico por tanto la performance en la caracterización de los personajes.

Igual pasa en el resultado final. Ha primado los efectos especiales pero en detrimento del dramatismo que requería el argumento, limitándose Petersen –por lo general buen artesano- a un relato de acción de principio a fin con obstáculos de por medio que deberá sortear el grupo (que lejano de un anterior trabajo suyo que sucede también en el mar, La tormenta perfecta, 2000-, mucho mejor que Poseidón).

A propósito, se ha dicho que existe una escena racista matafórica de cómo nos ven a los latinos en Estados Unidos. Quizás sea cierto, a veces aflora el inconciente colectivo sin querer y sale lo que no podemos decir abiertamente. Existe una escena en que Richard Dreyfuss está colgado en el conducto de un elevador y para que éste no se le venga encima debe zafarse del camarero latino Valentín que se aferra a su pierna a fin de no caer al abismo. Como quien se zafa de un bulto, Dreyfuss de una patada se deshace del desdichado camarero, muriendo el pobre aplastado por el elevador que se le vino encima. Es probable que así nos vean los WASP (White Anglo-Saxon Protestant) en Estados Unidos, como un bulto molestoso del cual se deben zafar en los momentos de riesgo. Notable metáfora y lo más gracioso es que no haya sido planeada concientemente ni por el realizador ni por el equipo de producción. Freud tenía mucha razón.

Poseidon es sólo para pasar el rato, pero no iguala al original. Nos quedamos con la primera, la cual perdurará en el recuerdo.

domingo, junio 18, 2006


LA JOVEN DE LA PERLA [Girl with a pearl earring]
Dir.: Peter Webber
c/ Colin Firth (Johannes Vermeer), Scarlett Johansson (Griet), Tom Wilkinson (Van Ruijven)
UK/2003/Ficción histórica+++/DVD

Ficción histórica sobre la génesis del cuadro del pintor holandés Johannes Vermeer que da título al filme.

Lo más destacable es la fotografía que ha recreado deliberadamente verdaderos cuadros de época con un trabajo de la luz detallista y puntilloso, a tal punto que a veces ocupa todo el espacio cinematográfico, siendo una presencia “palpable” en el filme.
A modo de las pinturas del siglo XVII, nos va recreando las relaciones sociales y domésticas en la Holanda de la reforma protestante, con las jerarquías y rangos sociales, y los problemas que se presentaban al interior de las vidas privadas. Tanto Colin Firth como Scarlett Johansson cumplen destacadamente, así como Tom Wilkinson, el lujurioso mecenas de Vermeer. Merece verse y a pesar que es probable que ya no esté en cartelera, está disponible en DVD. No se lo pierdan.

martes, junio 06, 2006



EL CÓDIGO DA VINCI [The Da Vinci code]
Dir.: Ron Howard
c/ Tom Hanks (Robert Langdon), Audrey Tautou (Sophie Neveu), Ian McKellen (Sir Leigh Teabing), Alfred Molina (Obispo Aringarosa), Paul Bettany (Silas), Jean Reno (Capitán Fache)
USA/2006/Thriller++

Generalmente éste tipo de películas tienen más publicidad que calidad cinematográfica propiamente.

La promoción gratuita que le concedió el Vaticano al prohibir al mundo católico ver la película sin duda ha hecho llenar las salas de todo el orbe. Para el ser humano basta que le digan que algo es prohibido para que motivado por su natural curiosidad quiera verlo. La alta jerarquía romana debería tener más en cuenta la historia del fruto prohibido narrada en el Génesis para saber como se comporta la naturaleza humana en estos casos.

Sin duda la “fatwa” (prohibición) emitida por el Papa y de la cual se ha hecho eco nuestro querido Cardenal, se debe a que el filme deja mal parado al Opus Dei, considerado poco menos que una banda de asesinos fanáticos que parecen compinches de la secta de Bin Laden (por citar un ejemplo, noten el nombrecito del personaje de Jean Reno, Capitán Fache, fascista).

Evidentemente que eso no ha gustado ni al Santo Padre ni al Cardenal Cipriani, ambos pertenecientes a dicha organización católica y poco amigos de la tolerancia ante el discenso de ideas.

Pero olvidan o no quieren reconocer que el filme es una ficción y no un documental histórico, y como ficción tiene la licencia para inventar cosas y combinarlas con los hechos “ciertos”, que es lo que la película elucubra a lo largo de las casi dos horas y media (y tengo entendido también el libro en que se inspiró): la supuesta descendencia de Jesús y María Magdalena y el origen no divino sino humano de su condición. Es decir, retornar a Jesús a su condición de hombre y de respetable profeta como fueron otros en la antigüedad.

Lo cual, por cierto, ya no llama al escándalo en la actualidad, si hacemos un análisis de religiones comparadas, y que vivimos en un tiempo ya no inquisitorial sino de libertad de expresión en un Estado democrático como bien lo señaló valientemente Monseñor Bambarén.

El filme materia de comentario la verdad que como thriller deja mucho que desear: deja pistas sueltas, desaprovecha momentos para acrecentar el suspenso, hace un abuso de los flashbacks que entorpecen la fluencia narrativa (claro, salvo que sea un Spike Lee), el tono grandilocuente con que se dicen los parlamentos (estamos ante la “revelación”) y la historia en general es bastante floja, por momentos pesada y carente de brillo, tornándose más bien ilustrativa del texto. En su haber están las buenas actuaciones tanto de Tom Hanks como el profesor que con su conocimiento deberá resolver los enigmas, de Audrey Tautou como la descendiente directa de Jesús y María Magdalena, así como de los demás protagónicos, empezando por el gran actor Ian McKellen. La calidad técnica fílmica también es impecable, pero faltó que esté en mejores manos que las de Ron Howard, el recordado 'Richie' Cunningham de la serie “Happy days”.