martes, abril 10, 2007


PEQUEÑA MISS SUNSHINE [Little Miss Sunshine]
Dir: Jonathan Dayton y Valerie Faris
Guión: Michael Arndt.
c/ Greg Kinnear (Richard), Toni Collette (Sheryl), Steve Carell (Frank), Paul Dano (Dwayne), Abigail Breslin (Olive), Alan Arkin (abuelo).
EEUU/2006/Comedia dramática***

Parece que el cine independiente norteamericano está tratando de manera distinta a la tradicional a la típica familia norteamericana. Así, Transamérica trataba sobre un padre que quiere convertirse en mujer, y un hijo cuya máxima ambición es hacer películas porno. Pequeña Miss Sunshine, también coincidentemente una ópera prima –primera obra- de los realizadores, rodada con presupuesto bajo y estructurada igualmente como una road movie, trata ya no el tema de la tolerancia que debe surgir entre padre e hijo “anormales”, sino la disfuncionalidad de una familia en el marco del competitivo mundo norteamericano.

La presentación de la familia no puede ser más disfuncional: un abuelo heroinómano y agresivo, un padre fracasado que da cursos sobre el éxito, una madre que no puede lidiar con su familia, un tío homosexual que intentó suicidarse por un desplante amoroso, un joven que ha hecho voto de silencio contra el sistema y una niña regordeta que quiere ser reina de belleza infantil (de allí el título de la cinta).

Al estar estructurada como una road movie, el viaje hasta el lugar del concurso es apenas un pretexto para que los miembros de esa disfuncional familia vayan conociéndose en sus propias contradicciones, todos juntos viajando en una destartalada furgoneta, símbolo de su precariedad económica y de sentido en la vida.

Porque al final no importa que gane o no el concurso la pequeña Olive, sino que esa familia que sigue el “american way life” se va conociendo un poco más y encontrando un sentido para sus vidas. Como dice el tío homosexual Frank, en la escala de valores actual del éxito, Proust –el gran novelista francés- sería un fracasado; dándose cuenta esta singular familia que es una locura estar insertado en ese esquizofrénico e insensato mundo de la competencia, muy bien reflejado en la escena del concurso, donde niñas de siete años deben parodiar los estándares comunes de la belleza para ganar en el concurso infantil.

Pequeña Miss Sunshine es una interesante película de ese cine independiente norteamericano que por acá arriba con un poco de suerte.
lagartocine@yahoo.es

jueves, abril 05, 2007

CLÁSICOS DE AYER Y HOY
JESUCRISTO SUPERSTAR [Jesus Christ Superstar]
Dir.: Norman Jewison
c/ Ted Neeley (Jesucristo), Carl Anderson (Judas), Yvonne Elliman (María Magdalena), Bob Bingham (Caifas), Barry Dennen (Poncio Pilato)
USA/1973/Musical+++/DVD

La popular y clásica ópera rock de los setenta. La obra se estructura en torno a la dicotomía de los personajes de Cristo y Judas, con un contrapunto de voces entre Ted Nelly (timbre agudo, casi chillón) y Carl Anderson (timbre más bien grave), y en el medio de ambos, el personaje de María Magdalena, interpretado por la actriz hawaiana Yvonne Elliman.

El personaje de Judas es más rico en matices que el de Cristo. Es más complejo y es visto no como un traidor sino como un cuestionador del endiosamiento de Jesús, una suerte de “mosca en la oreja” del Mesías, a fin que no se crea el cuento de su origen divino. Para Judas la liberación del pueblo hebreo está más en este mundo que en el otro, más en la lucha concreta contra los romanos que en el amar al enemigo, lo que va en consonancia con el sesgo nacionalista que se ha querido interpretar alternativamente a la imagen del “traidor” clásico.

Por cierto, quizás en estos tiempos de lo “políticamente correcto” no se vería bien que Judas (que simboliza todavía la traición) sea interpretado por un actor negro, mientras que Cristo (que simboliza el bien, la bondad) sea un actor rubio y de ojos azules, muy en consonancia con los íconos occidentales y europeos; aunque al final de la obra, por el arrepentimiento demostrado por Judas antes de morir, ya como espíritu se gane un lugar en el cielo (lleva ya no un traje rojo, de tono luciferino, sino blanco con flequitos, muy a la moda setentera), aunque siga con la “lata” de la discusión con Cristo hasta en el más allá, lo que demuestra que el personaje de Judas estuvo dibujado más que como un villano como un tipo inconforme con el sistema, muy a lo “hippie” de aquellos años.

Otro de los aspectos interesantes que contiene el filme es que hace del personaje de Cristo un ser más de carne y hueso que divino, un hombre que duda, que está cansado de la misión encomendada y que quisiera ser un mortal más y no tanto “el hijo de Dios”. Acerca a Jesucristo a lo humano, con las flaquezas propias de nuestra especie, usando elementos de la cultura pop insertados en la época de los hechos, lo que paradójicamente le ha permitido mantener su frescura original, conservando su vigencia treinta años después de estrenada.

Hay un estribillo de la letra que el coro repite como un leit motiv: ¿Valió la pena tanto sacrificio? Dos mil años después de los sucesos históricos la respuesta es escéptica: quizás no, quizás no valió la pena tanto sacrificio.
lagartocine@yahoo.es


Premios:
Año
Resultado
Galardón
Festival
Categoria
Persona
1974
Nominada
Oscar
Academy Awards, USA
Best Music, Scoring Original Song Score and/or Adaptation
Andrew Lloyd Webber, André Previn y Herbert W. Spencer
1974
Ganadora
BAFTA Film Award
British Academy Awards
Best Sound Track
Keith Grant, Gordon K. McCallum y Les Wiggins
1974
Nominada
BAFTA Film Award
British Academy Awards
Best Cinematography
Douglas Slocombe
1974
Nominada
BAFTA Film Award
British Academy Awards
Best Costume Design
Yvonne Blake
1974
Nominada
UN Award
British Academy Awards
Best Youth Actress Co-Starring in a Motion Picture Drama

1973
Ganadora
Best Cinematography Award
British Society of Cinematographers
Worst Remake or Sequel
Douglas Slocombe
1974
Ganadora
David
David di Donatello Awards
Best Foreign Film

1974
Nominada
Golden Globe
Golden Globes, USA
Best Motion Picture - Musical/Comedy

1974
Nominada
Golden Globe
Golden Globes, USA
Best Motion Picture Actor - Musical/Comedy
Carl Anderson y Ted Neeley
1974
Nominada
Golden Globe
Golden Globes, USA
Best Motion Picture Actress - Musical/Comedy
Yvonne Elliman
1974
Nominada
Golden Globe
Golden Globes, USA
Most Promising Newcomer - Male
Carl Anderson y Ted Neeley

martes, abril 03, 2007


EL DESCANSO [THE HOLIDAY]
Dirección y guión: Nancy Meyers.
c/ Cameron Diaz (Amanda Woods), Kate Winslet (Iris Simpkins), Jude Law (Graham), Jack Black (Miles), Eli Wallach (Arthur), Edward Burns (Ethan)
USA/2006/Comedia romántica***

Convencional, pero agradable comedia romántica.

El descanso (Vacaciones en el otro título en español) es superior a Alguien tiene que ceder, otra comedia romanticona anterior de la realizadora Nancy Meyers (parece que es su “especialidad”), donde se describía la relación sentimental madura entre unos más que otoñales Jack Nicholson y Diane Keaton.
Esta vez se trata de dos mujeres independientes y jóvenes que tratan de olvidar sendos amores contrariados. Con personalidades contrapuestas (una llora fácilmente de todo, la otra es fría como un témpano de hielo), va a un ritmo pausado (lo que origina una duración de más de dos horas), se regodea con las situaciones que les sucede a los dos personajes (más con el de Cameron Diaz). Naturalmente al final –como sucede en las comedias de este género- las parejas que se formaron al azar terminarán felices comiendo perdices. Para los fans de El graduado hay un “cameo” - aparición breve y no estelarizada de un actor, director o personaje muy conocido del mundo del cine- de Dustin Hoffman y una crítica abierta –aunque un poco machacona- a la forma actual de hacer películas en Hollywood, donde el box office (la taquilla) determina si una película es buena o no. De allí que vemos últimamente tantos bodrios que provienen de allá, aunque El descanso felizmente se salva.
lagartocine@yahoo.es

lunes, abril 02, 2007


300
Dir: Zack Snyder
Guión: Zack Snyder, Kurt Johnstad y Michael B. Gordon; basado en la novela gráfica de Frank Miller y Lynn Varley.
c/ Gerard Butler (rey Leónidas), Lena Headey (reina Gorgo), Rodrigo Santoro (Rey Jerjes)
USA/2006/Acción***

Otra nueva adaptación de una novela gráfica de Frank Miller, esta vez la versión libre de la batalla de las Termópilas, donde 300 espartanos (la verdad fueron un poco más, contaron con la ayuda de pueblos vecinos) contra la invasión de Jerjes a la antigua Grecia, en lo que se conoce como la Segunda Guerra Médica.

Lo que más destaca en la cinta es la concepción visual bastante estilizada, con predominancia de colores sepias y uso constante de los efectos por computadora, así como esa fisonomía andrógina del rey Jerjes y la abundancia de torsos desnudos, lo que invita a una lectura más “moderna” de aquellos valientes soldados de la antigüedad (Jerjes en un momento determinado le agarra los hombros a Leónidas, estando este último de espaldas, y le promete todo el poder y oro del mundo si se le somete); sin embargo los personajes no tienen hondura, son bastante primarios, no existe una riqueza y complejidad como los habidos en Sin City, la otra novela gráfica de Miller que se adaptó hace un par de años. Lo que cuenta en 300 es la acción y la abundancia de sangre (hasta los créditos finales están salpicados del líquido rojo), son los mejores momentos de la película. A los amantes del género y para pasar el rato está bien.
lagartocine@yahoo.es

martes, marzo 27, 2007


TRANSAMÉRICA [Transamerica]
Dirección y guión: Duncan Tucker.
c/ Felicity Huffman (Bree), Kevin Zegers (Toby), Fionnula Flanagan (Elizabeth), Elizabeth Peña (Margaret), Graham Greene (Calvin), Burt Young (Murray), Carrie Preston (Sydney)
EEUU/2005/Comedia dramática+++

El reconocimiento del otro y la tolerancia mutua

Tal parece ser el mensaje de Transamérica: el reconocimiento del otro y la tolerancia mutua que implica ese reconocimiento a pesar de ser distintos. Un hombre que está a punto de cambiar de sexo (Felicity Huffman) descubre que tiene un hijo de una relación esporádica con una antigua amiga lesbiana, que para más detalles, es un joven que se prostituye con hombres y que ha sido detenido por posesión de drogas. Ambos, padre e hijo, tienen antecedentes familiares borrascosos. Stan/Bree viene de una familia con una madre castradora y autoritaria, que controla el menor movimiento de los miembros de la familia, logrando escapar de ese ambiente asfixiante y hacer su propia vida. Toby (Kevin Zegers) no ha tenido mejor suerte. Fue testigo del suicidio de su madre y su padrastro abusaba sexualmente de él desde muy niño.
Para añadir la disparidad con respecto al estándar “normal”, ambos tienen en la vida metas poco comunes para el resto de mortales. Bree es un hombre que quiere ser mujer y el sueño de Toby es ser actor de películas porno para homosexuales.

Es así que estos dos personajes totalmente distintos y contrapuestos se encontrarán y se irán conociendo en un viaje desde Nueva York hasta Los Ángeles, y como sucede en los filmes de road movie, el viaje es un pretexto para ese irse conociendo padre-hijo. El conocimiento mutuo no estará exento de problemas, choques y conflictos, pero la tolerancia se manifiesta en ese reconocerse el uno en el otro y saberse partes unidas por un lazo consanguíneo a sabiendas que son distintos. La escena final grafica claramente esa idea.

La película se sostiene gracias a la magnífica actuación de Felicity Huffman, mujer en la vida real (y muy guapa), que ha sabido modular inteligentemente a su personaje transexual, en el tono de voz, los gestos, el andar, el temperamento y demás detalles. También la trama ha sabido eludir hábilmente la parte melodramática de la historia, sino más bien tratando con cariño a sus personajes y eludiendo las tintas oscuras.

Tengo entendido que es el primer filme del realizador, Duncan Tucker (licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Nueva York), y muestra de “ese otro cine” que se hace en Estados Unidos lejos de los grandes estudios y que a estas tierras llega a cuentagotas. Transamérica es una grata visión.
lagartocine@yahoo.es

jueves, marzo 22, 2007


MARÍA ANTONIETA [Marie Antoinette]
Dir.: Sofia Coppola
Guión: Sofia Coppola; basado en el libro "María Antonieta: La última reina" de Antonia Fraser
c/ Kirsten Dunst (María Antonieta), Jason Schwartzman (Luis XVI), Rip Torn (Luis XV), Judy Davis (condesa de Noailles), Asia Argento (madame Du Barry), Marianne Faithfull (emperatriz María Teresa)
EEUU-Fra/2006/Biopic+++

Creo que a los franceses no les ha caído en mucha gracia el filme de Sofía Coppola sobre la última reina de Francia debido a que no se ciñe a la imagen “tradicional” e histórica que todos tenemos de la reina austriaca, a la que algunos -con bastante injusticia- han achacado la responsabilidad del derrumbe de la monarquía y el advenimiento de la revolución francesa.

Es que la María Antonieta descrita por la Coppola más corresponde a una joven soñadora y pragmática a la vez de fines del siglo XX que a la encopetada y frívola soberana que –producto de su desconocimiento político y desconexión con la realidad- sugería que el pueblo, al morirse de hambre, coma tortas al no tener pan. (Un ejemplo: cuando conoce personalmente a su novio y futuro esposo –de quien solo tenía referencias por un pequeño retrato- le dice que es más joven de lo que parece, pareciendo así más una chica contemporánea que conoce a un muchacho por el chat o el correo electrónico y le habla de tú a tú que la futura reina de Francia, que debe guardar todas las formalidades propias de su investidura).

Abarcando un arco temporal de cerca de veinte años, desde que la joven (tenía quince años) María Antonieta es entregada en matrimonio al delfín de Francia, Luis XVI, en 1770, a fin de cimentar la alianza franco-austriaca hasta la huída de la familia real de Versalles en 1789 (otro detalle que no presenciamos en la película es la decapitación de María Antonieta, para los efectos de la historia fílmica no interesa mucho). Como en Lost in translation (Perdidos en Tokio, 2003) y también en su primer filme, Las vírgenes suicidas (1999), la idea-fuerza no es tanto el recuento escrupuloso de los hechos históricos tal como sucedieron sino describir la soledad, la falta (o dificultad) de comunicación, el aislacionismo y la falta de comprensión hacia el otro en el mundo post moderno. Por eso, en María Antonieta no importan tanto los hechos históricos propiamente, sino adentrarnos en el alma femenina de la protagonista. Saber que piensa, cómo se siente, cómo se ve esta joven en un mundo extraño a ella, asemejándose el diseño del personaje a una mujer contemporánea a fin que la generación actual la vea con los ojos propios de la percepción e ideología de esta época.

En una corte frívola y ceremonial (como María dice en un momento de desesperación frente a todo ese absurdo ceremonial es ridícula, y la chaperona le retruca secamente es Versalles), María Antonieta es alegre, espontánea, pero se aburre en ese mundo, al que con el tiempo se adaptará y le “sacará la vuelta”, consiguiendo un amante, comprando compulsivamente ropas y zapatos (como cualquier mujer de la época actual) y haciendo sus días más llevaderos en esa corte que la agobia y frente a un joven rey bastante frío e indiferente a su joven esposa, que prefiere dedicarse a la caza y hacer candados que a complacer a su fogosa y calenturienta consorte (las hormonas dirían los médicos actuales).

María Antonieta al final se impondrá a esa corte, al costo de adquirir ese carácter frívolo con el que ha pasado a la historia. De allí que la realizadora también alterne la música clásica con música rock, en consonancia con lo que quiere trasmitir: el deseo y sentimiento de una chica que quiere vivir su vida como cualquier adolescente, liberarse de ese oprobio ceremonial (“prisionera de la corte”) en la música a fin de ser ella misma; y, son esas escenas con música “discrónica” (que no corresponde a la época en que se desarrolla la historia) las mejores del filme.

En lo personal preferimos el anterior trabajo de Sofía Coppola, Lost in translation, nos parece el más acabado de su –por ahora- corta filmografía como realizadora. Sin embargo, María Antonieta merece verse por la frescura e irreverencia con que ha tratado al personaje, salvando así el acartonamiento “histórico”, escollo principal y más peligroso en éste tipo de filmes.

Pese a que se anunció su estreno en nuestro país, M.A. jamás se estrenó comercialmente –con lo que ya suman decenas las películas que por una misteriosa razón al final son cancelados los estrenos, pese a que en países vecinos se exhiben sin dificultad-, aunque está disponible en dvd, sobretodo para quienes seguimos la carrera de esta interesante cineasta. Como dice el viejo adagio “de raza le viene al galgo”. No hay que perder su trayectoria. Todavía tiene mucho más que aportar esta joven realizadora.
lagartocine@yahoo.es

lunes, marzo 19, 2007



DREAMGIRLS /
EL REY DE LOS HUEVONES




DREAMGIRLS
Dir. y guión: Bill Condon
c/ Jamie Foxx (Curtis), Beyoncé Knowles (Deena), Eddie Murphy (Jimmy “Thunder” Early), Jennifer Hudson (Effie), Danny Glover (Marty)
EEUU/2006/Musical+++

Diana Ross y The Supremes en visión edulcorada

Realizar una biopic musical de un grupo musical famosísimo en su momento como fue Diana Ross y The Supremes (apenas disfrazado bajo otros nombres) es riesgoso, debido a que se puede caer en la visión complaciente y dulce. Es lo que le sucede a la película de Bill Condon, el afamado director y/o guionista de éxitos como Chicago, Kinsey y Dioses y monstruos.

Dreamgirls es un musical convencional que trata el ascenso y fin de la carrera del popular trío que marcó época entre los años sesenta y setenta (tenemos entendido que se basa en la obra teatral homónima de Tom Eyen). Se ha omitido las asperezas propias de una carrera difícil y las luchas a muerte que se produjeron al interior del grupo (como pasó en la vida real con The Supremes), en ese negocio tan duro e implacable como es el negocio disquero, donde todo vale para ser el número uno.

No es que necesariamente un musical que trate de un grupo famoso deba ser fiel a la historia original. Total, estamos ante una ficción; pero, siendo tan intensa y apasionante la historia real, todo eso le hubiera dado más “sabor” al filme, que la versión light pulcramente ha omitido.

La película tiene interés cuando recrea la atmósfera de los años sesenta y la lucha por los derechos civiles de los negros. Esa época, cuando todavía estaba prohibido a un músico negro tocar en ambientes de blancos o se ponían “filtros” en la radio a la música hecha por gente “de color” está bien contextualizado, alternando números musicales con la acción propiamente, permitiéndose el director algunas “audacias” como cuando los personajes en momentos dramáticos recitan sus parlamentos cantando, pero no va más allá. En poca más de dos horas nos va contando la historia en clave edulcorada de la estrella de la música disco Diana Ross y el grupo The Supremes: su origen humilde, el ascenso, la consagración, las rencillas internas, la expulsión de la voz principal del grupo primigenio (según dice la leyenda “serruchada de piso” de la Ross, debido a que le hacía “sombra” al cantar mejor que ella), la ambición del manager del grupo, un tipo inescrupuloso –interpretado excelentemente por Jamie Foxx-, sobre quien recae “toda la culpa” de lo que pasa, y por supuesto, la reconciliación final con la chica injustamente separada. Happy end y cortina musical. No hay más (según la historia real, el final no fue tan bello, ya que la chica a la que marginaron, Florence Ballard en la vida real, tenía una voz hermosa y muy potente, pero era inestable emocionalmente y cayó en una fuerte depresión, suicidándose en 1976, pero eso la película ha preferido omitirlo).

Aparte de los musicales, que son sus mejores momentos, hay que rescatar de Dreamgirls las actuaciones. Eddie Murphy cumple en su papel como el gran cantante de soul Jimmy “Thunder” Early. No exagera en su rol y hasta parece que ha gozado interpretándolo (ha prestado su voz a las canciones). “Encaja” como anillo al dedo en su personaje. Fue una grata sorpresa. Jamie Foxx como siempre mimetizándose en su personaje, esta vez interpretando magníficamente al productor sin escrúpulos (el “malo” de la película) que hace todo lo posible para que el grupo esté en el top ten. Hasta para caer antipático es magistral Foxx. Beyoncé Knowles cumple correctamente en su papel y punto. Pero, quien se “roba” la película, tratándose de un musical, es Jennifer Hudson. Voz y temperamento potente, sensibilidad a flor de piel, a punto de explosionar en cualquier momento, como un volcán. Película pensada para llevarse varios Óscar (que no lo logró), sólo por Jennifer Hudson merece verse Dreamgirls.
lagartocine@yahoo.es



EL REY DE LOS HUEVONES
Dir: Boris Quercia
Guión: Diego Izquierdo
c/ Boris Quercia (Anselmo), Rhandy Piñango (Mario), Angie Jibaja (Eva), Tamara Acosta (Sandra), Diego Hurtado (Adrián)
Chile/2006/Comedia++

La comedia es un género bastante difícil. Se puede caer en los excesos en cualquier momento, seguir una ruta convencional apegada a un guión o pecar de pacata.

El rey de los huevones tiene los últimos dos defectos. Un taxista (Anselmo) es conocido como el rey de los huevones (la voz huevón tiene la misma acepción que en Perú en sentido de ingenuo, tonto, cándido, pero a diferencia nuestra, allá es usada en todo momento y en todo lugar) desde que devolvió un maletín lleno de dinero dejada por olvido en su taxi. Por su naturaleza bonachona e ingenua se aprovechan sus amigos empezando por Mario, quiere en secreto a Sandra (la novia de Mario) y se le cruza en el camino una mujer “vamp” y totalmente “pendex” interpretada por nuestra connacional Angie Jibaja (aunque algunos sostienen que solo se interpreta a sí misma) que le “encarga” cuidar a su menor hijo (Adrián) mientras ella realiza sus fechorías. Los personajes deliberadamente son clichés o estereotipos.

Esos elementos pudieron potenciarse y dar para más (por ejemplo con personajes clichés y trama melodramática nuestro compatriota Álvaro Velarde hizo una deliciosa comedia El destino no tiene favoritos). Acá, todo queda en el camino, en buenas intenciones de lo que pudo ser una comedia de la vida sin escrúpulos y sin valores en el mundo actual. Boris Quercia se defiende bien en su papel como “el huevón” así como los demás protagónicos, sin embargo la película no despega. Los villanos –también estereotipados cómicamente- aparecen sin razón y así como aparecen súbitamente, también desaparecen (hay una escena de la víctima en la maletera de un auto que es un tributo “en clave cómica” –aunque no muy lograda- a la escena inicial de Buenos muchachos de Scorsese).

No es por chovinismo –difícilmente este Lagarto cree en las patrioterías de opereta-, pero si le hubieran dado más protagonismo al papel de Angie Jibaja como la “mala”, la película habría tenido más interés (y de paso con algunos desnuditos más de nuestro “producto nacional”), habría sido más llamativa; aunque el final de Anselmo (luego de una elipsis) nos da cuenta que deja de ser “el rey de los huevones” y que ese título se lo trasfiere a su mejor amigo, Mario. Signo que el “billete” lo compra todo. Hasta la mujer de su amigo. Final cínico a la manera de las viejas comedias de Wilder, aunque no tan logrado y que sobretodo le faltó el “relleno” necesario en la hora cuarenta minutos previa.
lagartocine@yahoo.es

martes, marzo 13, 2007


BORAT [Borat: Cultural learnings of America for make benefit glorious nation of Kazakhstan]
Dir.: Larry Charles.
Guión: Sacha Baron Cohen, Anthony Hines, Peter Baynham y Dan Mazer; basado en un argumento de Sacha Baron Cohen, Peter Baynham, Anthony Hines y Todd Phillips.
c/ Sacha Baron Cohen (Borat), Ken Davitian (Azamat)
Comedia/USA/2006+++

Creo que Borat es un filme sobrevalorado. Es cierto que ataca las bases de lo “políticamente correcto” en Norteamérica como ir contra los negros, los homosexuales, los WASP ultra conservadores, las feministas, los salvadores en la fe, entre otros, utilizando el humor corrosivo, disolvente, fórmula que han aplicado infinidad de escritores y cineastas con mayor fortuna que Borat.

Fingiendo un falso documental (Mockumentary como le denominan los sajones) de un reportero de la remota república de Kazajistán enviado por su gobierno a los Estados Unidos de Norteamérica a fin de conocer los secretos y costumbres de la primera potencia del mundo. Es así que Borat (el título largo en español es Borat: el segundo mejor reportero del glorioso país Kazajistán viaja a América) emprende un viaje de conocimiento y experiencia a la manera que lo haría un provinciano que va a la gran ciudad en busca de fama y fortuna y se queda deslumbrado de todo lo que ve, confundiendo protocolos y normas sociales, y cargando un natural bagaje de supercherías y prejuicios (en este caso contra los judíos y los gitanos). Ese contraste entre el personaje supuestamente ingenuo, simplón, supersticioso y lleno de prejuicios versus la civilización compleja y “adelantada” es la clave del filme. Borat se burla de su entorno de manera tan inocente que baja las defensas de los “civilizadores”, abstraídos en su etnocentrismo que no ven más allá de su ombligo.

Estructurada como una road movie (“cine de carretera”) veremos a nuestro personaje en una serie de situaciones cómicas que nos hace recordar mucho al humor practicado por Buster Keaton o Charles Chaplin y los gags de la época del cine mudo, llegando al paroxismo cuando se presenta en un rodeo y ante un nutrido público conservador canta el supuesto himno nacional de su país con la música del himno norteamericano, no sin antes haberles tomado el pelo a ese grupo de WASP ultra conservadores cuando maldice a Iraq y a los terroristas, y cada maldición es peor que la anterior, produciendo el efecto contrario en el espectador (mas no a los WASP que quedan perplejos): hilaridad ante la tomadura de pelo. Humor disolvente y la mejor muestra de ese estilo burlón e irrespetuoso.

Pero, también allí radica el límite de la película (a estas alturas no podemos hablar ni remotamente de un cine de autor, el director está sólo para dirigir las escenas al servicio de Sacha Baron Cohen, nada más). Borat es una sucesión de gags, unos mejor que otros, hilvanados a través del personaje central, desfalleciendo al final, con el supuesto secuestro de Pamela Anderson (Baywatch).

Hay “guiños” a películas sesenteras que le ponen la atmósfera a lo que quiere trasmitir, como Midnight cowboy (1969) o Easy rider (1969), o más contemporáneas como El proyecto de la bruja de Blair (1999).

En lo que acierta es en el diseño del personaje. Dibujado como un provinciano deslumbrado ante “la gran ciudad”, con comportamientos pueblerinos que sirven de “pivote” a los gags que vendrán a continuación. Pero, los gags no son todo. Enlazar las situaciones cómicas o estrafalarias que va teniendo Borat en su largo recorrido de “costa a costa” para casarse con la heroína de Baywatch (leit motiv de la película) no es suficiente para decir que estamos ante una “gran película”. La película tiene defectos de estructura, de narración, que a veces da la impresión de caerse sino fuera por la actuación de Sacha Baron Cohen.

Borat es una película de “actor” más que de conjunto. Sobresale la parte ante el todo y es probable que con otro actor la película se hubiera “caído” irremediablemente. Borat se deja ver, es irreverente, fresca, insolente, pero tiene límites que son insalvables.
lagartocine@yahoo.es

lunes, marzo 05, 2007


CARTAS DESDE IWO JIMA [Letters from Iwo Jima]
Dir: Clint Eastwood
Guión: Iris Yamashita y Paul Haggis; basado en el libro "Picture letters from commander in chief” de Tadamichi Kuribayashi.
c/ Ken Watanabe (general Tadamichi Kuribayashi), Kazunari Ninomiya (Saigo), Tsuyoshi Ihara (barón Nishi), Ryo Kase (Shimizu), Shidou Nakamura (teniente Ito), Nae (Hanako), Hiroshi Watanabe (teniente Fujita), Takumi Bando (capitán Tanida), Yuki Matsuzaki (Nozaki)
USA/2006/Bélico++++

La inutilidad de la guerra

Cartas desde Iwo Jima es una película atípica en el género bélico. Enfocando la batalla de Iwo Jima desde el lado japonés y el código de honor que disciplinadamente siguen los soldados que conocen de antemano que no tienen otro camino que morir con honor, va narrando los prolegómenos a la batalla y su relación con el “otro”, a los esfuerzos del lado nipón para contrarrestar un enemigo muy superior en número y en armamentos, por lo que todo ese esfuerzo de antemano se sabe inútil -de lo que son concientes los sitiados- pero no sin ofrecer fuerte resistencia y la mayor cantidad de bajas a los sitiadores.

Esa inutilidad de la guerra subyace en Cartas desde Iwo Jima, que nos va revelando los sentimientos más personales de los sitiados, recordando a su familia, amigos o pueblo de origen, más allá de su origen social o de casta. Morirán luchando por su emperador, con honor, aunque están más muertos que vivos, no solo porqué de antemano saben que morirán por la gloria del imperio japonés, sino por la desnutrición crónica que sufren y las enfermedades tropicales que hacen estragos entre la tropa, a lo que contribuye los colores “lavados”, casi monocromáticos, como si fuera un viejo documental rescatado del tiempo, como esas cartas de los soldados japoneses que jamás llegaron a su destino y que nos hace evocar épocas ya idas, surgida de la bruma de los recuerdos, a fin de escenificar una batalla que demuestre a las generaciones futuras la inutilidad de toda guerra. Pero –y esto es importante- la película no es un filme antibélico explícito, sino que lo deja a la lectura del espectador. Este deberá sacar sus propias conclusiones.
Hay un detalle que revela que norteamericanos y japoneses son tan iguales, al margen de las creencias por las que luchan. Al morir un soldado norteamericano capturado, se le descubre una carta dirigida a su madre. Abierta por el oficial japonés –conocedor del idioma y costumbres sajonas- el contenido es similar al que enviaría un soldado nipón a sus seres queridos. En ese detalle se revela que “el otro” es muy parecido en los sentimientos, afectos y emociones más allá de las fronteras del idioma o la cultura.

Filme triste, melancólico, reflexivo, intimista, subjetivo, de morir con honor, que es quizás la mejor manera de morir, de tributo a los caídos del lado contrario, que ya no son considerados enemigos, sino seres humanos como los sitiadores, y donde la inutilidad de la guerra se refleja en toda su crudeza. Cartas desde Iwo Jima es un hermoso filme, canto del cisne de un realizador que ha visto todo y que nada de la naturaleza humana le es ajena. Testamento y testimonio fílmico de la inutilidad de la guerra y de la condición humana. En esta época, donde los tambores de guerra vuelven a resonar con más furia, Cartas desde Iwo Jima es un buen antídoto a ese espíritu guerrerista e inútil.
lagartocine@yahoo.es

viernes, marzo 02, 2007


CLÁSICOS DE AYER Y HOY

LOS IMPERDONABLES [Unforgiven]
Dir.: Clint Eastwood
Guión: David Webb Peoples
c/ Clint Eastwood (Bill Munny), Gene Hackman (Little Bill Daggett), Morgan Freeman (Ned Logan), Richard Harris (English Bob)
EEUU/1992/Western++++/DVD

Bella elegía del fin de una época, de un hombre y de cómo van naciendo las leyendas.

Resalta en la película el grupo de prostitutas que, como un coro de tragedia griega, pide venganza por la afrenta infligida a una de las chicas (acuchillada en la cara por un vaquero). A la venganza –que coralmente es pedida y que es el disparador de la historia que viene después- se contrapone lo crematístico, como un elemento prosaico, propio de estos tiempos; representado en el cantinero que exhibe un contrato que tiene con la chica agraviada y que reclama por su “inversión de capital”, pidiendo una reparación (indemnización por los daños y perjuicios), debido a que la prostituta tasajeada en el rostro por el vaquero no tendrá el atractivo necesario para captar más clientes, ocasionándole a él un perjuicio económico (el cantinero exhibe como medio probatorio el contrato que tiene con la prostituta).
Por tal razón, el sheriff decide cambiar el castigo físico (latigazos que hubieran calmado la sed de venganza de las chicas) por una indemnización que es “tasada” en la entrega de un determinado número de caballos al cantinero en lugar y fecha convenidos (un acuerdo resarcitorio), lo cual causa la natural ira de las prostitutas al no recibir castigo el vaquero agraviador (recordemos que en la escala social estaban bastante abajo, quizás más abajo que ellas solo los negros y los indios, por eso el sheriff no toma en cuenta la afrenta infligida a la chica agraviada), recurriendo por tanto a pistoleros profesionales para saciar su sed de venganza y el respeto a las cuales se sienten, con justicia, merecedoras.

Esos elementos son el “detonante” de la historia y que la “jalará” hasta la resolución final (en el medio está el excepcional English Bob, un pistolero que va contando sus historias –ya bastante cambiadas- a un escritor, dando origen a las leyendas del viejo oeste) la misma que no se libra de ese aire de tragedia griega, cuando Bill Munny profiere, en medio de una torrencial lluvia a la medianoche (lluvia muy similar a cómo se inicia el drama), la advertencia al pueblo en general -esta vez un coro anónimo- que nadie se meta con las prostitutas de ahora en adelante (Obligación de no hacer), baja pena de muerte, elevándolas a estas de su condición de simples dadoras de placer a la de mujeres que merecen respeto, así como que se de cristiana sepultura a su compañero caído, Ned Logan (Obligación de hacer), que por añadidura es negro, convirtiéndose el propio Bill es un ángel vengador y juez al mismo tiempo, disolviéndose luego en el anonimato tras la advertencia pública proferida, así como los héroes de la antigüedad desaparecían en la muerte o subían al Olimpo de los dioses. El arrepentimiento que el propio Bill siente por su pasado (un pasado cuyas acciones quiere expiar por medio de la redención “vengando” la afrenta a la prostituta tasajeada) y el recuerdo de un ser querido ya muerto, es parte de esa carga trágica que tenían los héroes. Esos elementos propios de la tragedia griega son insertados inteligentemente en un filme como Los imperdonables, típico del género western, elevándolo a la condición de clásico.
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martes, febrero 27, 2007


EL LABERINTO DEL FAUNO
Dir y guión: Guillermo del Toro.
c/ Sergi López (Vidal), Maribel Verdú (Mercedes), Ivana Baquero (Ofelia), Álex Angulo (doctor), Ariadna Gil (Carmen), Doug Jones (el fauno)
España-México/2006/Drama fantástico+++

Guillermo del Toro es junto a Alfonso Cuarón (quien funge en la película como uno de los productores) y Alejandro González Iñárritu (conocidos como los tres amigos), la selecta lista de los realizadores mexicanos que han podido internacionalizarse, y que cómodamente pueden trabajar en Estados Unidos o en Europa y son reconocidos como directores profesionales, de oficio, insertándose en la industria cinematográfica. Cada uno ha querido conservar su estilo y cada uno tiene temas que son más o menos de su predilección. A Cuarón le salen mejor las cosas cuando va hacia el lado sombrío de un mundo y personajes que parecen hundirse en un mar de incertidumbres, dudas y frustraciones (por lo menos las dos últimas que se sienten más personales son la entrega de Harry Potter e Hijos del hombre); mientras González Iñárritu completa su trilogía ambiciosa sobre la condición humana en un mundo globalizado. En cambio, Guillermo del Toro va hacia el lado fantástico, a un mundo más allá de nuestras dimensiones.
Curiosamente hemos tenido las últimas películas de cada uno de estos realizadores en cartelera, casi en simultáneo.

En Guillermo del Toro se percibe una vena cada vez más personal en sus filmes; tratando de expresar un mundo distinto al “real”, un mundo de sueños, de fantasías (no necesariamente hermosas o edulcoradas). En esa línea, El laberinto del fauno es un trabajo bastante personal. Situándose en una época histórica determinada (los años posteriores al fin de la guerra civil española, sofocando el ejército los bolsones de resistencia republicanos en el interior del país), vamos a penetrar en un mundo de hadas y faunos, donde la pequeña Ofelia es el nexo entre lo real y lo fantástico.

Sin embargo, son mundos paralelos, que jamás se unirán; es más, el mundo fantástico permanece en una ambigüedad: puede ser que sólo sea producto de la imaginación de la niña, hasta cuando muere, quizás llevándose para siempre su secreto. Pero la dicotomía entre ambos mundos está relacionado también con el clima o ambiente que se vive: el mundo “real” es sombrío, frío, triste (a lo que ayuda la fotografía) y por supuesto tiránico y represor con todo lo que no comulgue con el establishment, encarnado en el capitán Vidal, un tipo alienado y que vive bajo la sombra del padre, encarnación del franquismo en su estado más salvaje; mientras que el mundo “fantástico” es más libre, brillante, intenso en la autorrealización (aunque no exento de pruebas y temores), donde la pequeña Ofelia deviene en princesa.

El laberinto del fauno alterna muy bien ambos mundos (aunque no es un cuento de hadas para niños), teniendo los elementos necesarios para proponer otra lectura más enriquecedora, como que el mundo “real” es pálido y gris, mientras el mundo de nuestras fantasías y sueños es más hermoso y pletórico, a la manera que Vargas Llosa proponía para las novelas, que enriquecen nuestra vida interior.

De las últimas producciones de los tres realizadores mexicanos indicados, me parece que El Laberinto del fauno es la más lograda, le sigue Hijos del hombre de Alfonso Cuarón (a pesar de haber sido ninguneada por los premios internacionales que por estas fechas se reparten), y en un más modesto tercer puesto, Babel, que estamos seguros se llevará alguna estatuilla este domingo.
17.2

Post scriptum: Realizada la entrega anual de premios de la Academia de Hollywood (el comentario líneas arriba fue escrito días antes) fue una sorpresa agradable la entrega la noche del domingo de dos de los principales premios a Scorsese, por mejor película y por mejor dirección. Si bien The departed (Los infiltrados) no es el mejor filme en la larga carrera del realizador ítaloamericano, hace muchos años que se lo merecía. Creador de un universo propio, con rasgos recurrentes y un estilo personal, la Academia (recordemos que es la industria del cine que se “autopremia”, por eso varias entregas pasadas han tenido un sabor arbitrario) le hizo justicia luego de muchos años de ninguneo. En cambio, el gran perdedor fue Babel de Alejandro González Iñárritu (a estas alturas ya peleado con su guionista, Guillermo Arriaga, por celos profesionales), ya que apenas consiguió una estatuilla secundaria (por mejor música original). Para ser franco, pensé que Babel se iba a llevar más de un Oscar, hasta me dije los gringos son capaces de darle el Oscar a mejor película debido a que es una película ambiciosa, tiene un cast internacional, locaciones en todo el mundo, una temática post moderna y se ajusta a lo políticamente correcto. Felizmente no cometieron la barrabasada.
En el medio está El Laberinto del fauno que se lleva tres estatuillas. Como dijo la presentadora, Ellen DeGeneres, era una noche de latinos y solo por allí de algunos “americanos”. Entre El fauno y Babel, la nominación de la pe (como le dicen los españoles a Penélope Cruz), a lo que se suma la premiación de un italoamericano importante (Scorsese), de un negro como mejor actor (o de color como eufemísticamente dicen los sajones), Forest Whitaker, amén de algún japonés por allí (Ken Watanabe), los WASP estaban en minoría. Signo de los nuevos tiempos.
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lunes, febrero 19, 2007


BABEL
Dir: Alejandro González Iñárritu.
c/ Brad Pitt (Richard), Cate Blanchett (Susan), Gael García Bernal (Santiago), Elle Fanning (Debbie), Kôji Yakusho (Yasujiro), Rinko Kikuchi (Chieko), Adriana Barraza (Amelia), Nathan Gamble (Mike), Mohamed Akhzam (Anwar), Peter Wight (Tom), Harriet Walter (Lilly), Trevor Martin (Douglas), Mónica del Carmen (Lucía)
Guión: Guillermo Arriaga; basado en un argumento de Guillermo Arriaga y Alejandro González Iñárritu
USA/2006/Drama+++

La condición humana en un mundo globalizado

Alejandro González Iñárritu se dio a conocer con una ópera prima bastante interesante, Amores perros (2000), que contenía tres historias entrelazadas entre sí y ambientadas en la ciudad de México. Hurgaba sobre la violencia en el DF, la soledad, el desamor, la falta de comunicación que se produce en las grandes ciudades. Posteriormente, 21 gramos (2003), marcó un desnivel en el proyecto: era pesada, solemne y demasiado pretenciosa frente al tema tratado, la muerte. Con Babel quiere recobrar ese dinamismo e interés que consiguió en su primera película, buceando en los mismos temas solo que ésta vez en un contexto globalizado, mundial. El mensaje es claro: si te duele el pie, alguien, al otro extremo del mundo, te lo está pisando. Aparentemente hay un azar en las cosas que suceden, pero, más bien, todo obedece a una causalidad que a nosotros, como mortales, nos es difícil percibir. La fragmentación de las historias presentadas obedece a esa lógica, solo que en este caso en vez de estar todos los personajes en el DF, su hogar ahora es el mundo entero. Y allí es donde reside el punto flaco del ambicioso proyecto de González Iñárritu, en que se nota un tanto impostado, como que las historias deben de calzar con un elemento común (el rifle que produce el disparo), a pesar de la supuesta desconexión de todos los elementos intervinientes. Ello se aprecia sobretodo en la historia de Susan y Richard en Marruecos, la más cargada con tintes melodramáticos, la más dolorosa. El dolor (físico y sicológico) de la pareja es quizás lo más “artificial” que se siente en el contexto de las cuatro historias, volviéndola enfática, machacona y que llega a saturar por exceso. En cambio, la historia de la adolescente Chieko, al otro lado del mundo, en Japón, a pesar de ser la más “desconectada” de las demás, se la percibe como la más natural del conjunto y la que mejor refleja la filosofía del realizador: la adolescente sordomuda que tanto necesita comunicarse con los demás. Posiblemente este desnivel entre una y otra historia se deba a que al ser la historia de Susan y Richard el eje de todo el filme, la historia que debe “jalar” a las demás con esa fuerza dramática que contiene, se la ha tratado muy exageradamente, en cambio, la historia de Chieko, aparentemente menos importante, fluye por eso mismo con mayor naturalidad en todo el conjunto. En el medio de ambos extremos están las historias de la nana mexicana y la de los dos niños marroquíes con que empieza el filme, cada uno pagará por sus actos. Y, en el centro de todos ellos, el mensaje repetitivo como un leit motiv: la nueva Babel de la incomunicación, de la confusión, de la soledad y el desamor, es el mundo globalizado, por el cual los seres humanos estamos tan cerca y a la vez tan lejos.

Babel técnicamente tiene una impecable factura, el realizador maneja con oficio a los actores y domina el lenguaje cinematográfico, y el proyecto no deja de tener interés, González Iñárritu se descubre como un demiurgo, un suplantador de Dios, que crea un mundo y lo inspira de vida; sin embargo a pesar de ello (o quizás por eso), y por ser el proyecto más ambicioso de la trilogía, no funciona muy bien y, de lejos, nos quedamos con Amores perros, que pese a tener historias disímiles en interés y en tratamiento, y haber sido trabajada con un presupuesto mucho más modesto, se nota con una fuerza y un vigor visuales de los cuales carece Babel. Es que González Iñárritu en Amores perros insufló de alma a su querido DF, lo universalizó, algo que en Babel, pese a la mayor cantidad de recursos técnicos, financieros y actorales, no se siente.
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lunes, febrero 12, 2007


ROCKY BALBOA
Dir. y guión: Sylvester Stallone
c/ Sylvester Stallone (Rocky), Burt Young (Paulie), Geraldine Hughes (Marie)
EEUU/2006/Drama++

La primera entrega de Rocky tenía el encanto de la novedad. Si bien existían y existen infinidad de películas acerca del mundo del boxeo, lo que atraía de la primera versión era que un perdedor, un looser, matarife de profesión, podía llegar a la cima del boxeo por una de esas oportunidades únicas que se presentan en la vida. El american dream se cumplía en “el país de las oportunidades” y en una fecha significativa para los Estados Unidos: el bicentenario de la declaración de la independencia (1976) y, por añadidura, en Filadelfia, la cuna de la democracia norteamericana. Fue la mejor de todas las entregas, incluyendo la presente.

Lo malo es que la fórmula es única y repetirla llega a saturar; si bien la presente entrega tiene un ingrediente que en las manos de otro director habría hecho de Rocky un canto lírico a la vejez, el canto del cisne que bien se merecía el personaje: se trata de demostrar que en un mundo de jóvenes (de teenagers), los “viejos” todavía pueden aportar algo a la sociedad y que no merecen ser olvidados, marginados o ser objeto de burla. Rocky quiere demostrar que todavía puede subir al ring, que todavía puede volver a enamorarse (su esposa ya murió), que puede dar lecciones de vida inmejorables a su joven hijo que anda medio perdido en la vida y que la vida puede dar a todos una segunda oportunidad. Lamentablemente el resultado final no llega al nivel esperado. Rocky Balboa es una repetición del libreto original (la vida personal y familiar de Rocky, con sus problemas y sus esperanzas, la familia como impulso del personaje, la oportunidad del reto y la gran pelea con lo que concluye la historia), decayendo la historia a cada vuelta de esquina. Y todo parece indicar que se abre paso a una continuación, lo que dependerá de la aceptación del público, del box office y de que junto a Rambo, son los únicos personajes que a Stallone le han dado fama y fortuna. No sería raro que tengamos Rocky VI, Rocky VII, Rocky VIII y así hasta que el cuerpo aguante.

Recuerdo que en una película de parodias, hace muchos años, en una escena se veía al fondo un afiche que anunciaba Rocky XXXVIII o algo parecido, con un Rocky ya octogenario. De repente ese afiche no estaba lejos de la realidad. Veremos.
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martes, febrero 06, 2007


HIJOS DE LOS HOMBRES [Children of men]
Dir: Alfonso Cuarón.
Guión: Alfonso Cuarón, Timothy J. Sexton, David Arata, Mark Fergus y Hank Ostby; basado en la novela "Children of men" de P.D. James.
c/: Clive Owen (Theo), Julianne Moore (Julian), Michael Caine (Jasper), Chiwetel Ejiofor (Luke), Charlie Hunnam (Patric), Claire-Hope Ashitey (Kee)
UK-USA/2006/Drama futurista+++

Las distopías, a diferencia de las utopías, perfilan un futuro apocalíptico, de derrumbe de la civilización o de la raza humana. El modelo por excelencia es la novela 1984, del inglés George Orwell, que vaticinaba un futuro controlado por gobiernos autoritarios que controlan al milímetro a sus ciudadanos, con la ayuda de una sofisticada tecnología.

El cine está plagado de distopías, unas buenas, otras no tanto. El mexicano Alfonso Cuarón aporta una más que no carece de cierto interés.

Internacionalizado gracias a la realización de un episodio en la saga de Harry Potter (Harry Potter y el prisionero de Azkaban, 2004), quizás la mejor adaptación hasta el momento del popular aprendiz de mago, ya se notaba en dicha adaptación ese lado sombrío al que parece ser afecto Cuarón, lo que permitía que Harry sea más de carne y hueso, hurgando en sus miedos y en sus fantasmas, siendo vulnerable, y por tanto más verosímil.

Justamente en Hijos de los hombres ese lado sombrío se despliega en toda su magnitud, en un futuro no muy lejano (2027), donde prácticamente lo único que queda de la civilización está en Inglaterra, que contiene, con una disciplina brutal, la invasión de los “bárbaros”, de aquellos que no son como ellos. El trato a los inmigrantes es totalmente inhumano y con mayor razón si son negros y/o musulmanes.

La trama resulta interesante y existe un desenvolvimiento narrativo en ascenso, que no decae, lo que demuestra el buen oficio de Cuarón. También resaltan notablemente las actuaciones, empezando por la de Clive Owen, dando la justa medida a su personaje: el tipo descreído, que renegó de sus ideales de juventud y que vive cómodamente una vida burocrática, pero que frente a los hechos despertará lo que está adormecido en su corazón. A contrapelo, la bella Julianne Moore aporta el lado humano de compromiso con la causa, fiel a los ideales de juventud a pesar de los años y las decepciones (lástima que muere al inicio del filme); y Michael Caine, haciendo de un viejo hippie, irreverente e informal, que vive de y por la marihuana, “la yerba de los sesenta”, le da ese toque estrafalario y distendido en un mundo en crisis. Excelentes los tres, lo que demuestra un manejo actoral sólido del director. La fotografía de tonos fríos y la escenografía contribuyen también a recrear el ambiente apocalíptico preciso, de un mundo que se acaba.

La madre negra –y por ende su vástago- nos remite a los orígenes del hombre, cuando aparecieron los primeros homínidos en la sabana africana, vale decir simboliza el nuevo repoblamiento del mundo.
Pero, sobretodo, resultan interesantes las referencias crísticas en la obra, empezando por el nombre de Theo (Dios), el nacimiento del elegido, el único niño que habita un mundo de viejos; o su origen humilde (no nace en un pesebre, sino en una cárcel), un nacimiento marcado por la redención de la humanidad, y una leve esperanza que las cosas pueden cambiar manifestado en la escena final, donde el barco que va al rescate precisamente se llama “Mañana”. La distopía se trasforma en utopía.

Hijos de los hombres es un trabajo interesante de Alfonso Cuarón, que demuestra su solidez narrativa y buen oficio.
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martes, enero 30, 2007


LA CONQUISTA DEL HONOR [Flags of our fathers]
Dir: Clint Eastwood
Guión: William Broyles Jr. y Paul Haggis; basado en el libro de James Bradley y Ron Powers.
USA./2006/Bélico+++
c/ Ryan Phillippe (John 'Doc' Bradley), Jesse Bradford (Rene Gagnon), Adam Beach (Ira Hayes), Melanie Lynskey (Pauline Harnois)

La historia como falsa leyenda

En los últimos años existe un acercamiento crítico de algunos realizadores norteamericanos en torno a la II Guerra Mundial. Dejando de lado el patrioterismo inicial, que servía para levantar la moral de los civiles que se quedaban en casa y de los “muchachos” que iban al frente de guerra, o el estereotipo de buenos y malos de la infinidad de películas ambientadas durante la Segunda Guerra que se filmaron en los veinte años posteriores al término de la conflagración; en estos tiempos, realizadores tan disímiles como Terrence Malick, Steven Spielberg o Clint Eastwood han entrado al tema con una óptica más bien crítica. Así, La delgada línea roja (1998) se encontraba impregnada de una filosofía panteísta que proponía la reconciliación del hombre con la naturaleza ante la destrucción de él mismo, o Rescatando al soldado Ryan (1998) mostraba la guerra en toda su crudeza y horror (excepcionales los primeros veinte minutos del filme, dignos de cualquier antología bélica).
(No cuento a otros filmes bélicos notables como El francotirador -1978-, Apocalipsis ya -1979- o Pelotón -1986-, debido a que pertenecen a décadas pasadas y se encuentran ambientados en la guerra de Vietnam).

La conquista del honor (es un díptico, con una segunda parte que narra los hechos desde el punto de vista japonés) denuncia el discurso oficial del hecho histórico del izamiento de la bandera norteamericana en plena batalla de Iwo Jima (1944) y como es manipulado por el establishment a fin de recaudar fondos para la guerra. Es decir, estamos ante la manipulación de un hecho real por el grupo en el poder para sus propios fines. Lo que no llamaría la atención en cualquier tipo de dictadura, pero sí tratándose de la primera democracia del mundo.

La conquista del honor (Las banderas de nuestros padres en su título original que es bastante preciso de lo que quiere mostrar) primeramente atrae por su estructura circular, envolvente, muy distinta a otras películas de Eastwood, que más bien son lineales. Comienza en un tiempo presente, cuando se acerca a su fin la vida del único sobreviviente de aquellos marines que izaron la bandera norteamericana en Iwo Jima, luego nos trasladamos a un pasado lejano que se sitúa en la misma batalla, en 1944, para pasar después a la suerte de “exhibición en feria” de los sobrevivientes que son presentados como héroes (sin serlo) a lo largo de toda la Unión a fin de vender el gobierno norteamericano los bonos de guerra.

Aplicando esa estructura circular vamos penetrando a modo de espiral en el discurso “oficial” que suplanta a lo realmente sucedido, para servir a sus propios intereses, convirtiendo en héroes a quienes no lo son. La manipulación de la verdad como razón de Estado.
Es así que, a fin de vender los bonos, el gobierno incluso reclutará a quienes no estuvieron en el momento que se produce la histórica foto que da cuenta del izamiento (casi todos habían caído en combate) y que levantará la moral de toda una nación. Para ello, Eastwood se sirve de la alternancia de los tiempos, principalmente entre los hechos acaecidos entre los años 1944 y 1945, en ese contraste entre lo que pasó y lo que se quiere mostrar (la famosa foto, que ha sido reproducida infinidad de veces, da cuenta del izamiento de una bandera de repuesto, muy lejos del campo de batalla y quienes intervinieron en izarla no habían arriesgado su vida ni en un pelo). Jóvenes que en las más de las veces son bastante ingenuos hasta para conocer del amor o del significado de la palabra masturbación, y que fueron usados por el sistema para después desecharlos, cuando ya no fueron necesarios (nos enteramos, en un breve recuento, del dramático final de estos chicos o de la segregación racial contra el único indio que supuestamente estuvo en la foto, quien no se siente bien ni al lado de los blancos ni al lado de los de su propia etnia y que morirá solo y trágicamente). De allí la imagen final que toma a estos muchachos en la playa, disfrutando como niños del mar, ajenos a los intereses que se mueven detrás de la guerra (quizás la explicación final verbalizada de lo ocurrido era innecesaria, bastaba con las imágenes).

Obviamente los políticos no salen bien librados de este filme, vistos como personas vanidosas, egoístas, que ven primero sus propios intereses y por supuesto manipuladores de la verdad. En cambio, los soldados son presentados como personas francas, leales, abnegadas hasta el sacrificio por el servicio a su país. Son los verdaderos héroes.

Bella película bélica, de imágenes cargadas y significativas, que propone una revisión crítica del pasado que mantiene toda su actualidad, justamente ahora que ya se sabe que la actual administración norteamericana de George Bush jr. se enfrascó en una nueva aventura bélica manipulando información que le permitió invadir Iraq. La conquista del honor tiene mucha actualidad en su denuncia de la falsificación de la verdad, en estos tiempos en que la decencia y moral política están por los suelos.
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martes, enero 23, 2007


EL ILUSIONISTA [The illusionist]
Dirección y guión: Neil Burger (basado en el relato corto "Eisenheim: The illusionist" de Steven Millhauser)
c/ Edward Norton (Eisenheim), Paul Giamatti (inspector Uhl), Jessica Biel (Sophie von Teschen), Rufus Sewell (príncipe Leopold)
USA./2006/ Drama, thriller+++

La ilusión como sustento de la historia.

Ambientada en la Viena de fines del siglo XIX, la historia es un pretexto para contar una historia de amor que, por su naturaleza romántica, solo podría ocurrir en una época ya pasada. Es así que vamos a presenciar un acto de ilusión in crecendo, desde ver crecer un árbol de naranjo en pocos segundos hasta convocar a los espíritus (hecho que, por cierto, era bastante común en los salones de la Europa decimonónica), llegando al clímax con “el gran truco final”, obra de arte con que Eisenheim cierra con broche de oro una brillante carrera de mago.

El acabado visual de la película, con un tono sepia en los colores, hace evocar las viejas historias, aunque a veces el acabado formal se resiente de un academicismo que hace sentir “tieso” al filme por momentos. Tampoco convence la “conversión” final del personaje de Paul Giamatti, de un obsecuente servidor del poder a un policía que quiere cumplir con su deber, asumiendo el costo de su decisión. Sin embargo, el saldo final es positivo.
Excelentes las actuaciones de Edward Norton y de Paul Giamatti, éste último demuestra ser un actor sumamente versátil, que pasa fácilmente de un papel a otro.

El ilusionista es también un tributo al cine, a lo que es como espectáculo, una ilusión que vemos en una pantalla blanca y que requiere necesariamente nuestra complicidad como espectadores, así como el gran mago requiere la complicidad de su público; y, sin ser “una gran película” es una grata sorpresa en el verano austral.
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martes, enero 16, 2007


ESCONDIDO [Caché]
Dirección y guión: Michael Haneke
c/ Daniel Auteuil (Georges), Juliette Binoche (Anne), Maurice Bénichou (Majid), Annie Girardot (Madre de Georges), Lester Makedonsky (Pierrot), Bernard Le Coq (Editor), Walid Afkir (Hijo de Majid)
Francia, Austria, Alemania e Italia/ 2005/Thriller++++

Lo que llama la atención de Escondido es su naturaleza de thriller atípico, muy distinto a los norteamericanos. Es de estilo seco, medido, con pocos datos que exigen del espectador ir armando conclusiones provisionales de lo que sucede, ausencia total de música de fondo (constante muy americana, donde a veces hasta llega a saturar), igualmente ausencia de una resolución “dramática”, y sobretodo es una película apoyada en muy buenas y sólidas actuaciones.

Quienes hallan visto el anterior filme del realizador, La profesora de piano, se darán cuenta que es un estilo muy similar. Allí era el abordaje de una aparentemente apacible profesora que vive una segunda vida marginal de desviaciones sexuales, llegando su deterioro humano a la automutilación y presumiblemente a la locura (también había que ir armando conclusiones de lo que pasaba después de finalizado el filme debido a que el realizador escamoteaba un final conclusivo con todos los elementos resueltos, sino todo lo contrario, uno “sentía” que la trama continuaba después de que aparecían los créditos finales).

En Escondido se trata de la hostilización sicológica a la que se ve sujeta una familia pequeñobueguesa por un desconocido que comienza a enviarles grabaciones de lo que hacen en su vida diaria y postales con dibujos intimidatorios. Lo que, naturalmente, producirá primero la inquietud del matrimonio, sobretodo por el hijo menor que tienen, y después un progresivo grado de paranoia que rompe las relaciones normales de los esposos, llegando a la agresión verbal y la hostilidad mutua.

Y, como En la profesora de piano, lo que presenciamos es el deterioro de esta pareja, más que descubrir al autor de los envíos y notas anónimas, donde podemos presumir que su vida después de lo sucedido no será la misma (se insinúa en el filme el posible inicio de un affaire sentimental entre Anne y su jefe, lo que también queda en el terreno de la ambigüedad).
El registro de ese progresivo deterioro es más importante que descubrir quien manda los vídeos y postales. Incluso el posible autor de los envíos –lo que sólo quedará en la sospecha debido a que no hay evidencias concretas que haya sido propiamente él, ni tampoco se autoinculpa- es “descubierto” de la manera más natural, rompiendo los patrones tradiciones del thriller anglosajón.

Por ello, más importante que descubrir al “asesino” es conocer los posibles móviles que lo han llevado a cometer los actos y lo que hay detrás de eso. Y a veces hay pistas tan insignificantes como cuando descubrimos la hostilidad que en el fondo siente Georges hacia todo lo “extranjero”, como sucede cuando se le cruza, saliendo de la Comisaría, un ciclista negro, propinándole improperios. Igual cuando sabemos que la causa por la que se siente frustrado Majid, el aparente autor de los envíos, es la calumnia cometida por Georges contra él cuando eran niños y que motivó que lo internaran en un orfanato, cambiando radicalmente su futuro y cortándole toda posibilidad de una buena educación que sí tuvo Georges.

Incluso, lo que parece el supuesto secuestro de Pierrot, el hijo de la pareja, resulta una fuga del niño a la casa de un amigo al no soportar ya las relaciones con sus padres, en especial con la madre, por el supuesto “affaire” con el jefe, algo que el niño intuye o sospecha.

La oscuridad también juega un papel importante en la dramatización. Georges le revela a Anne el terrible secreto que lleva a cuestas sobre la calumnia que infligió contra Majid cuando niños en plena oscuridad, sin luces. Igual cuando, en esa misma escena, le revela el suicidio de Majid delante de él, desenlace con el que se cierra un círculo abierto hace más de cuarenta años. Esa oscuridad simboliza la oscuridad de la conciencia de Georges.

Las dos últimas escenas, a pesar de su parquedad, son bastante locuaces y contundentes al respecto. En una se llevan a Majid de niño al orfanato, con el consiguiente cambio radical en su vida. En la siguiente vemos al hijo de Georges saliendo del Liceo (o quizás lo está grabando el verdadero autor de los envíos), con lo que la vida y destino de ambos –si bien en tiempos y lugares diferentes- se aprecian en paralelo, con una cámara fija y distante, a modo de una conciencia o un observador que registra lo que pasa.

Asimismo, cuando el hijo de Majid inquiere a Georges y le pregunta cómo se siente cargar con un hombre (muerto) en la conciencia, sólo obtiene de este una respuesta desoladora que lo deja boquiabierto.

Filme que sacude, sobretodo a la “buena conciencia europea” que no siente culpa ni remordimiento por lo que le pase a los “otros”, a los que no son de su mundo ni de su entorno; y, el thriller es apenas una excusa para mostrar actitudes, reacciones y gestos de estos “buenos burgueses” cuando se encuentran acorralados por algo que escapa a sus parámetros normales de vida.

Al final todo no es lo que parece, “el buen burgués” tiene un pasado que salta imprevistamente y las buenas intenciones quedan sólo en palabras.

Película “difícil”, si uno está acostumbrado a los thrillers hollywoodenses, donde por lo general la trama se encuentra “digerida” y resuelta; en Escondido obliga al espectador a sacar conclusiones de lo que ve y donde nada está dicho de forma tajante, todo más bien es ambiguo y tan elusivo como es la misma realidad.
lagartocine@yahoo.es

sábado, enero 13, 2007


CLÁSICOS DE AYER Y HOY

APOCALIPSIS YA [Apocalypse Now – Redux]
Dir.: Francis Ford Coppola.
Guión: John Milius y Francis Ford Coppola; basado en la novela "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad.
c/ Marlon Brando (Coronel Walter E. Kurtz), Robert Duvall (Teniente Coronel Bill Kilgore), Martin Sheen (Capitán Benjamin L. Willard)
USA/1979/Bélica++++
Versión Redux: 2001

Y para empezar bien el nuevo año, una película que no me canso de revisar y que cada vez le encuentro cosas nuevas, “Apocalipsis ya”.
Notable fresco que sobrepasa lo netamente bélico para convertirse en una reflexión metafísica sobre el bien y el mal, teniendo como sostén la aventura de la travesía hacia lo desconocido. El uso de los colores expresionistas, en algunos matices surrealista, nos hace adentrar a un mundo irreal, de mitificaciones, de encuentro de lo más primitivo en el ser humano. Nótese que mientras la patrullera va surcando río arriba hacia su infausto destino es como si atravesara los círculos del infierno de Dante, cada uno peor que el otro, hasta llegar al corazón del mal y enfrentarse cara a cara el Cap. Willard a sus más atávicos miedos en un sacrificio ritual muy bien trabajado en un montaje simultáneo en que la tribu sacrifica a un buey, mientras Willard asesina a Kurtz, un Marlon Brando que sale pocos minutos al final, pero que le da consistencia, espesura a su personaje y al desenlace. Verdadera obra maestra.
Si no han leído la novela en que se inspiró el filme, "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad, léanla, para bien o para mal saldrán otros luego de la lectura.
lagartocine@yahoo.es

miércoles, enero 10, 2007

ERAGON
Dir.: Stefen Fangmeier
c/ Ed Speleers (Eragon), Jeremy Irons (Brom), Sienna Guillory (Arya), Robert Carlyle (Durza), John Malkovich (Rey Galbatorix)
EEUU/2006/Acción, fantasía++

La buena acogida que significó la trilogía de El Señor de los Anillos y la saga de Harry Potter ha permitido que proyectos más modestos como Las crónicas de Narnia o Eragon tengan cabida, basadas también en similares textos literarios.

Lo que llama mucho la atención en Eragon es la similitud con los personajes del Episodio IV de La guerra de las galaxias. El personaje principal, Eragon, es igual a Luke, un joven huérfano dedicado a la agricultura y que vive con su tío, quien también muere violentamente cuando “los malos” buscan al héroe. El personaje más siniestro, La sombra, se parece mucho al Dark Vader de Star War; Arya tiene mucho de La princesa Leia; y Brom, el iniciador del joven en los secretos de la caballería, al viejo Obi Wan Kenobi. En fin, puede ser que la mitología que sustenta a los relatos fantásticos tenga una base común y no necesariamente a una “causalidad conciente” entre ambos filmes. Por lo demás, la película no es gran cosa, la acción muchas veces decae y tenemos una trama y personajes bastante primarios y resultados muy previsibles. Uno más o menos sabe lo que vendrá después, no tanto por ser adivino, sino porque la estructura del relato nos permite prever lo que viene a continuación, aparte que la sequedad del personaje principal que encarna al héroe no ayuda mucho (las excepciones son las muy buenas actuaciones de Irons y Malkovich), amén que el metraje (menos de dos horas) para una cinta de aliento épico-fantástico es poco, por lo que se nota que han “abreviado” la historia original. Lo mejor, de lejos, es la recreación digital del dragón, muy verídico, impresionante como avanza la tecnología para estos menesteres creativos.

Al parecer el filme tiene una continuación, sería bueno que esté en manos de otro realizador que le ponga más nervio al proyecto y tenga un mejor guión que la primera parte y, sobretodo, evite las “coincidencias” con otros filmes conocidos.
lagartocine@yahoo.es

martes, enero 02, 2007



LAS LOCAS AVENTURAS DE CAPERUCITA ROJA [Hoodwinked¡]
Dir.: Cory Edwards
EEUU/2005/Animación digital

Shrek marcó el inicio de la parodia de los cuentos de hadas en la animación digital. Fue una genial vuelta de tuerca que hasta el momento ninguna otra película ha podido superar.

Si no me equivoco, existen versiones del clásico cuento de Charles Perrault en la variante porno; e incluso, el sicoanálisis ha desarrollado una interpretación muy interesante de la niña de la caperuza roja, evidentemente con connotaciones sexuales del personaje principal.

Las locas aventuras de Caperucita roja (el otro título en español, Caperucita roja: la verdadera historia, es más apropiado) consiste en una imaginaria y desbocada suposición de lo que sucedió al finalizar el cuento, esta vez en clave policial, más propiamente del cine negro (de allí que el sapo que funge de detective lleve la típica gabardina y el sombrero de los detectives de los años 40).

La trama gira en torno a la pregunta ¿quién es el asesino?, y la deducción como debe ser en toda historia policial que se precie, debe recaer en el personaje más aparentemente inocente (y como sucede en estas historias, el villano está más rayado que una cebra). Asimismo, nadie parece ser lo que es, teniendo cada personaje una vida oculta que desea mantener en la oscuridad: la abuelita no es tan apacible como parece, la caperuza tampoco es tan ingenua, ni el lobo tan malo y el leñador es bastante bobalicón e ingenuo (el sapo también tiene una vida oculta); pero de todos ellos, quien “se roba la película” es la abuelita, con su vida dedicada a los deportes de alto riesgo (“cien por ciento pura adrenalina”). Igualmente, al tratarse de una reconstrucción de los hechos, la trama gira en círculos, donde cada uno de los involucrados dará su versión. Hace recordar a la película Rashomon de Akira Kurosawa, en donde el cómo pasaron los hechos variará conforme a quien los haya visto, relativizando la verdad absoluta.
También hay “guiños” a películas como Kill Bill, Misión imposible y Triple X.

Aunque Las locas aventuras… no pasa la marca impuesta por el ogro verde de los bosques en el campo de las parodias de los cuentos clásicos, de todas maneras se deja ver y pasar el rato, y si tiene pequeños en buena hora.
lagartocine@yahoo.es