viernes, mayo 04, 2012

EL ÁRBOL DE LA PRETENSIÓN: SOBRE LA ÚLTIMA PELÍCULA DE TERRENCE MALICK


Terrence Malick (1943) es un caso peculiar en el cine. Graduado en Filosofía, por cuestión cronológica y empática pertenece a la generación hippie. En 1973 estrena su primer largo, Malas tierras, donde, en embrión, se puede apreciar la relación entre el hombre y la naturaleza, importante en su cinematografía. Luego, en 1978, entrega Días de gloria, filme de espectacular lirismo. Después vendrá un silencio de veinte años hasta La delgada línea roja en 1998. En 2005 se estrenó El nuevo mundo, su visión personal del pacto fundacional que daría nacimiento a los Estados Unidos de Norteamérica y, ahora último, El árbol de la vida, al parecer su obra más ambiciosa. Actualmente tiene dos proyectos en post producción y otros dos en pre. Parece que el mutismo de antaño ha cedido el paso a una incontinencia fílmica, lo que necesariamente no quiere decir que todo lo visto sea de calidad pareja.

El cine de Malick se caracteriza por un intenso lirismo sustentado en una cuidadosa fotografía y una banda sonora no menos exquisita. Sus imágenes son plásticas, hermosas y dicen mucho de su filosofía personal, expresada en un panteísmo basado en el júbilo a la naturaleza y una reflexión honda de sus personajes sobre su existencia, ayudados por una voz en off que expresa sus conflictos y malestares, lo que sienten por dentro, así como “el choque” entre el hombre y su entorno natural, lo cual evidencia que sociedad y civilización se desprenden en los orígenes de “un tronco común primigenio” como es la naturaleza-Dios, de la cual procedemos todos los seres. Era evidente en La delgada línea roja, donde los hombres que se aprestan al combate cavilan sobre sus pesares y angustias en medio de la floresta tupida en el océano Pacífico.

En El árbol de la vida, Malick ha querido llevar estos principios a extremos radicales, suprimiendo casi toda historia en las dos horas veinte de proyección y entregándonos sus ideas a través de las imágenes y las cavilaciones del personaje interpretado por Sean Penn. Ya el título alude al árbol del bien y el mal bíblico. No en vano la película comienza con un versículo del Libro de Job, lo cual nos hace presagiar que vamos a visualizar una obra con pretensiones “filosófico-metafísicas”, incluyendo dinosaurios en el camino.

Para ser sincero, El árbol de la vida no convence. Pretenciosa, retórica, reiterativa, grandilocuente, suerte de sinfonía poética, el filme pretende ser “la obra cumbre de la metafísica visual”. Da la impresión que Malick actúa en forma conciente de estar realizando “la obra maestra”, todo acompañado con un telón musical estridente que satura los sentidos y así tener la impresión de omnipotencia que irradia lo visto.

El autor cae en un preciosismo manierista que se emparenta muy de cerca con el “cine arty”, aquel que narra una historia con toques pretenciosos, aburridos y pesados. Con una gravedad y solemnidad como que estamos ante “un hecho de gran trascendencia”. Esta vez para explicar el devenir del hombre y su relación con el cosmos y la naturaleza, Malick nos retrotrae al origen del universo, los dinosaurios y con citas bíblicas por añadidura para hacerlo más solemne todavía. Todo para contarnos las cavilaciones, desencuentros y encuentros de Sean Penn niño y luego adulto.

Justamente este actor encarnó hace algunos años atrás una película igual de insufrible, 21 gramos (2003), de Alejandro González Iñárritu, sólo que allí trataba sobre la muerte y Malick más bien trata sobre la vida y sus azarosos avatares.

Soy conciente que criticar a Terrence Malick no es “políticamente correcto”. Suerte de vaca sagrada de cierta “crítica intelectual” que aplaude orgiásticamente todo lo que lleve su rúbrica (la explicación de esta crítica al por qué la gente sale desconcertada de las salas de cine luego de ver la película es que se trata de un “filme exigente”), lo consideran como “el autor” por excelencia, por lo que no es raro leer justificaciones a favor del monstruo parido.

Película pretenciosa y poco convincente, apostando doble contra sencillo, estoy seguro que de aquí a treinta o cuarenta años será tan olvidable y descartable como las miles de películas que se estrenaron en el presente año. Esperemos que su siguiente trabajo nos traiga al Malick que tanto apreciamos.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es


EL ÁRBOL DE LA VIDA [The Tree of Life]
Dir. y guión: Terrence Malick
c/ Brad Pitt (Mr. O'Brien), Sean Penn (Jack), Jessica Chastain (Mrs. O'Brien)
EEUU/2011/Drama***/Estrenos

miércoles, abril 25, 2012

LA DAMA DE NEGRO


Los fantasmas de casas antiguas son una fuente rica en la tradición del cine gótico, de atmósferas más que de horror propiamente … si se sabe llevar de manera adecuada. Un ejemplo en los últimos años fue la cinta Los otros (2001) de Alejandro Amenábar.

Ambientada a inicios del siglo XX, La dama de negro gira en torno a un joven abogado, viudo y con un hijo del que responder, obsesionado con el recuerdo de su mujer, muerta cuando da a luz, por lo que lleva una vida melancólica que incluso hace peligrar su trabajo y predispuesto a “ver a los muertos”.

Precisamente, el estudio donde trabaja le encarga ir a una casa antigua fuera de Londres, cuya última dueña, con una vida bastante alejada de los demás, ha fallecido sin dejar herederos conocidos. Estamos ya frente a un “horror gótico”, con fantasmas que viven en casas antiguas donde han sucedido en el pasado hechos terribles.

Lamentablemente el filme apuesta demasiado por los recursos efectistas (golpes de sonido, puertas que se cierran de golpe, imágenes recurrentes del “fantasma”) haciendo notorio lo que pudo ser sugerido. El final sí es bueno. Más allá de lo obvio y del develamiento del secreto que guarda la casa, el final ofrece un giro espectacular, apelando al deseo inconsciente de Arthur: reunirse con su joven esposa en “el más allá”.

Por otra parte, la actuación de Daniel Radcliffe es correcta. Contenida, refleja el mundo interno atormentado del personaje. Intento de desencasillarse del papel que tanta fama y fortuna le dio a temprana edad. La tarea no es fácil y otros sucumbieron en el camino. Esperemos que él lo logre. Pasta actoral no le falta.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es



LA DAMA DE NEGRO [The Woman in Black]

Dir: James Watkins
Guión: Jane Goldman, basado en la novela de Susan Hill
c/ Daniel Radcliffe (Arthur Kipps), Ciarán Hinds (Samuel Daily), Liz White (Jennet)
UK/2012/Thriller, horror***/Dvd/Estrenos

lunes, abril 23, 2012

FICCIÓN Y REALIDAD: TITANIC A LOS CIEN AÑOS

¿Por qué la cinta Titanic es vista en todo el mundo, encantando al espectador común con su historia?

Para la explicación del fenómeno no basta con argumentar que fue un “blockbuster” concebido para arrasar la taquilla. Si bien la premisa es cierta (la película nació para recaudar la mayor cantidad de dinero en el mundo) es insuficiente para explicar las razones de su éxito, lo que ha motivado que en el centenario del hundimiento del célebre barco se reestrene en 3D.

Creo que la respuesta se encuentra en la historia.

Es una historia tantas veces contada en la literatura y el cine, pero no por eso deja de estremecer y encantar. Es una historia de amor y por añadidura de un amor imposible y censurado por la condición social opuesta de los amantes. ¿A quién no le encanta ver o leer esas historias? Habría que no tener corazón para no dejarse encandilar por las peripecias de amor de Jack y Rose.

La “gracia” de la hasta ahora última versión del famoso navío fue la historia de un corto pero intenso amor que perdurará a través del tiempo como el de otras parejas de las artes y letras (su romance dura apenas unas horas hasta el hundimiento del barco). Ese fue “el gancho” que hizo atractiva esta versión del Titanic. Una historia de amor ficticio (en la vida real no existieron los personajes de Jack y Rose), pero “creíble” gracias al telón de fondo histórico, de hechos que sí ocurrieron en la vida real. Es lo que Mario Vargas Llosa denomina “la verdad de las mentiras”, la “magia” del narrador para hacer verosímiles hechos ficticios.

Por ello, en el Titanic de James Cameron lo más interesante es la trama sentimental que se desarrolla en la primera mitad. El hundimiento del barco es coyuntural (es la parte espectacular, “el show de la filmación”) y sirve solo para dar impulso a los avatares de los amantes, de un amor imposible que va más allá de la muerte. Efectos digitales, espectacularidad, se encuentran puestos al servicio de la historia de la joven pareja. (La escena final, suerte de sueño de Rose anciana, revela el deseo anhelado y frustrado de ella: el reconocimiento por parte de la sociedad, de su mundo aristocrático, del amor de su vida, deseo que queda en apenas un sueño).

Precisamente al ser una historia de amor imposible y trágico le da un aliento inmortal. Distinto hubiese sido el significado con el “final feliz” de los amantes. Estaríamos ante un amor anodino más. En cambio, en Titanic existe un aliento trágico: uno de los amantes muere y el otro toma la posta para seguir con “la filosofía de vida” del que no sobrevivió al hundimiento del trasatlántico. De eso trata las más de tres horas del filme que, gracias a esa forma de contar los hechos, no aburre, manteniendo más bien en vilo al espectador.

Titanic “arrasó” con los Oscar de aquel año. Un joven Leonardo DiCaprio consolidó su carrera gracias al filme, consiguiendo en otros, posteriores, “destitanizarse” en papeles memorables, principalmente de la mano de Martin Scorsese con el que ha mantenido una sólida asociación.

Titanic sin ser “una gran película” (el guión está repleto de clichés bastante convencionales), es de esas que cautivan al espectador, porque todos en nuestro fuero interno deseamos vivir historias como las de Jack y Rose, que las compensamos en la ficción de la pantalla o la lectura.

Eduardo Jiménez J.

ejjlaw@yahoo.es


FICCIÓN Y REALIDAD: TITANIC A LOS CIEN AÑOS

Dir. y guión: James Cameron

c/ Leonardo DiCaprio (Jack Dawson), Kate Winslet (Rose DeWitt Bukater), Billy Zane (Caledon 'Cal' Hockley), Kathy Bates (Molly Brown), Frances Fisher (Ruth Dewitt Bukater)

EEUU/1997/Drama***/Dvd/Películas del ayer


miércoles, abril 18, 2012

50/50


Tratar el tema del cáncer sin caer en el melodrama no es tarea fácil; sin embargo 50/50 lo cumple.

Un joven es diagnosticado con un cáncer bastante raro, obligándolo a replantear su proyecto de vida, incluso su relación de pareja actual, la que se ve seriamente deteriorada. Pero, la película no cae en el expediente del melodrama llorón gracias a que se toma las cosas con naturalidad, como son, hasta con su dosis de humor (incluso una nueva manera de “ligar” chicas apelando a la compasión). Y, si bien el filme opta por el “final feliz” (Adam “se cura” gracias a una difícil intervención quirúrgica), incluyendo una muy posible nueva relación amorosa, no por ello le quita los méritos de haber sabido llevar con buena mano un tema difícil de tratar.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es


50/50
Dir: Jonathan Levine
Guión: Will Reiser
c/ Joseph Gordon-Levitt (Adam), Seth Rogen (Kyle), Anna Kendrick (Katherine), Bryce Dallas Howard (Rachael), Anjelica Huston (Diane)
EEUU/2011/Comedia dramática***+/Estrenos

sábado, abril 14, 2012

A CUARENTA AÑOS DE EL PADRINO

Este año también cumplió cuarenta años de su estreno El padrino (1972), co-escrita y dirigida por el entonces joven director Francis Ford Coppola, uno de los puntales de la renovación del cine norteamericano en los años setenta.

Es historia conocida lo difícil que fue el proceso de pre-producción. Un joven realizador que no tenía demasiado poder en los grandes estudios de Hollywood se enfrasca en una película sobre la mafia y el crimen organizado, el de la familia Corleone. Decide para los protagónicos tener a Marlon Brando encarnando a don Vito Corleone, un actor que estaba “vetado” en los estudios por tener fama de conflictivo; y, en el otro papel de importancia, a un desconocido joven actor que daría mucho que hablar, Al Pacino, quien representó a Michael, el hijo y continuador de la dinastía.

Como cuenta el propio Coppola fue difícil convencer a los ejecutivos de la Paramount la inclusión de estos dos actores en el reparto principal. Parece que el modesto sueldo que percibieron fue el argumento contundente para que la productora los acepte. (Brando solo cobró cincuenta mil dólares por el papel, “un sencillo”; aunque lo salvó las regalías que obtuvo el filme a lo largo de los años).

Pero, “el gran valor añadido” de la cinta fue que no se trataba de “una película más” acerca del mundo de la Mafia, sino que Coppola la elevó sobre el común de los filmes del género al otorgarle un aliento trágico que envolvía el destino de los personajes. Existe “una predestimación de los dioses” más allá de la voluntad o el camino que decidan tomar. El caso más trágico es el del propio Michael Corleone, quien en un inicio se niega a tomar parte en los negocios de la familia y termina de jefe al morir su padre, ser asesinado su temperamental hermano mayor Sonny, y ante la debilidad de carácter de su hermano intermedio, Fredo.

En igual sentido, lo que se quiere proteger, termina siendo destruido. El caso más patente es el de la propia familia, la cual se busca proteger a toda costa (todo el esfuerzo de los Corleone se encamina a ello), siendo destruida o disgregada. Sonny asesinado, Fredo exiliado y luego ordenado asesinar por su propio hermano Michael, la familia de este último separada por los turbios negocios que no comparte su esposa Kay. (A la lista se debe añadir el asesinato de la primera y efímera esposa siciliana de Michael, el asesinato de su joven hija en la tercera parte de la saga, así como los intentos de asesinato de Vito y Michael Corleone).

Pero, también habla del poder y de los medios para consolidarse o llegar a él. Se percibe un aliento shakespiriano presente como en las célebres obras del bardo inglés. Esa consolidación en el poder es por medio de la violencia, pero usando sobretodo la inteligencia y la astucia. El más astuto o el más hábil es el que gana la partida, no el que tiene la fuerza bruta (las escenas violentas y de acción son escasas en el filme y se encuentran adecuadamente dosificadas). Las tres partes de El padrino se abren con un acontecimiento importante que congrega a la familia y “anuda” la trama, terminando con una serie de asesinatos que la resuelven.

Similar uso tienen las traiciones. El traidor casi siempre es del grupo íntimo de la familia, sea como el caso de Fredo por “ganarse unos dólares” por su cuenta o de los lugartenientes o parientes políticos de los Corleone. La traición, al ser descubierta, se paga con la vida. Se la considera como “el peor de los pecados”, al decir del Dante.

Fue interesante también el tratamiento de la Mafia. No fue presentada en su aspecto más violento u oscuro, sino que los jefes mafiosos son definidos como ciudadanos comunes y corrientes, “hombres de negocios” felizmente casados y con una familia de la cual se sienten responsables. Como ya se apuntó, tanto Vito como su hijo Michael, hacen lo que deben hacer por mantener a salvo a su familia. Desde ese punto de vista, existe una “justificación moral” de sus acciones, ganándose de esa manera la simpatía del público. (Se especula que este “lavado de cara” de la Mafia obedeció a las presiones que recibieron tanto Coppola como Puzo del crimen organizado, en vista que ambos son descendientes de italianos).

El padrino le otorgaría fama y fortuna temprana a Francis Ford Coppola. Y, a pesar que después “renegó” de su popular trilogía, lo cierto es que cimentó su carrera para proyectos futuros, uno de ellos la segunda parte (1974) que, excepción a la regla, sería mejor que la primera y catapultaría a otro joven y desconocido actor: Robert de Niro, encarnando al joven Vito Corleone. Años después se incorporó al díptico una irregular tercera parte (1990) que, según se dice, Coppola se animó a realizar más por cuestiones de dinero (sus proyectos anteriores no habían reportado la expectativa económica deseada) que por engrandecer su filmografía. Es opinión casi unánime que esa tercera parte es prescindible.

En cuanto a Brando, gracias a El padrino pudo relanzar su carrera en los años setenta en papeles memorables de filmes como El último tango en París, The Missouri Breaks o Apocalipsis ahora. Ni hablar del despegue que significó los roles para las carreras actorales de los jóvenes Al Pacino o Robert de Niro.

Asociado con la célebre melodía de Nino Rota, tarareada al infinito en todo el mundo, El padrino demostró una vez más que una obra concebida solo para ganar dinero (la Paramount buscaba desesperadamente un filme que la saque de la difícil situación económica en que se encontraba), trascurrido el tiempo puede ser apreciada tan fresca y vigente, como lo fue el día de su estreno, lo que sucede solo con los clásicos.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es

martes, abril 03, 2012

EL AMANTE


Es cierto que el gran referente modélico para Io sono l’amore es Luchino Visconti y sus extraordinarios retratos de grandes familias en decadencia (bastante inspirados en la suya propia, los Visconti son de antiguo linaje en Italia). Pero lo que en Visconti le resulta bastante natural por extracción de clase, en Guadagnino peca de afectación y de manierismo (insoportable la escena final, que pudo tener una resolución más “natural”). Sino fuese por la gran actuación de Tilda Swinton y algunas escenas rescatables, así como ese clima se sensorialidad que se respira, la película se sumergía en el ridículo. Pudo ser mejor. Lástima.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es


EL AMANTE [Io sono l'amore]
Dir: Luca Guadagnino
Guión: Barbara Alberti, Ivan Cotroneo, Walter Fasano, Luca Guadagnino
c/ Tilda Swinton (Emma Recchi), Flavio Parenti (Edoardo Recchi Junior), Edoardo Gabbriellini (Antonio Biscaglia)
Ita/2009/Melodrama**/Estrenos

jueves, marzo 29, 2012

LOS JUEGOS DEL HAMBRE


El reality show llevado a sus límites más brutales

Ambientada en una Norteamérica que como civilización ha involucionado, políticamente se encuentra dividida en distritos (suerte de provincias), con un capitolio que funge de sede del poder. A modo de “tributo” por una rebelión ocurrida en el pasado en los distritos, estos deben entregar todos los años dos jóvenes (mujer y hombre) a fin que luchen a muerte contra los contrincantes de los otros distritos. Solo habrá un ganador, acreedor de fama y fortuna.

Hasta allí parece que estamos ante una réplica futurista de las luchas de los gladiadores en el Coliseo romano; pero son los detalles de la parafernalia de los juegos del hambre (el título alude a las carencias materiales, rayanas con las necesidades más extremas, de los concursantes, satisfechas por quien resulte ganador) lo más interesante de la cinta.

Diseñado el torneo a modo de un reality show, vemos primero desfilar a los “concursantes” ante el presentador, bien acicalados y con una imagen “vendible” para los anunciantes. Habrá preferencias del público por uno u otro y auspiciadores de tal o cual. Los juegos no son solo una forma de dominación de la elite dominante, sino un gran negocio, haciendo del sufrimiento ajeno un divertimento, en vista que son trasmitidos por televisión de costa a costa.

Incluso pareciera que existe una crítica hacia la televisión como vehículo de alienación de las masas, sometiéndolas para que no se rebelen, manteniéndolas adormecidas (emparentándola con una gran película como El Truman show), pero toda crítica queda en un nivel epidérmico. La cinta gira hacia los intentos de sobrevivivencia de Katniss y su eterno enamorado Peeta, hasta el final. Si no fuese por la buena actuación de Jennifer Lawrence (a quien vimos en Lazos de sangre el año pasado) el filme se desplomaría. Su partner no ayuda mucho en intensidad dramática. Dirigida a un público marcadamente juvenil, la cinta abandona “el mensaje crítico”, centrándose en el romance entre ambos (por cierto, bastante casto y conservador) y un final aparentemente feliz (existe una continuación).

Los juegos del hambre se quedó en buen intento. Lástima.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es


LOS JUEGOS DEL HAMBRE [The Hunger Games]
Dir.: Gary Ross
Guión: Gary Ross, Suzanne Collins, Billy Ray, basado en la novela de Suzanne Collins
c/ Jennifer Lawrence (Katniss Everdeen), Josh Hutcherson (Peeta Mellark), Donald Sutherland (President Snow)
EEUU/2012/Thriller futurista***/Estreno

viernes, marzo 23, 2012

CABALLO DE GUERRA



Un canto de amistad entre un hombre y su caballo

Se ha criticado que la película es muy “edulcorada”, para “ver en familia” (bueno, como que se estrenó el 25 de Diciembre en Norteamérica), que Spielberg “no madura” pese a estar en base seis y sigue haciendo películas para niños. Matices más, matices menos, por allí ha ido “la crítica especializada”.

Los temas de un realizador y de un artista en general no obedecen a una regla general, ni a la edad de este. Los temas obedecen al “pathos” del realizador, es lo que “lo mueve”. Puede tener más de sesenta años y hacer películas para niños o tener veinte y realizar películas con “mensaje social”.

Lo que importa es el resultado, el producto. Y acá la regla sí es válida para cualquier artista. Puede impulsarlo el hacer una novela que “cambie el mundo” y el resultado ser un adefesio; o una película “solo para niños”, de mero divertimento, que sea una joya del cine.

Pese a que se trata de un mismo objeto de arte (una película, una novela, un poema, etc.); una cosa es el gusto o preferencia del crítico y otra muy distinta la opción del artista, que no necesariamente coincide con la del “crítico” (que es lo más recomendable, dicho sea de paso).

Caballo de guerra se centra en la relación entre un joven y su caballo, que lo entrena desde que es un pequeño animal. Existe una relación especial entre ambos. Sin embargo, no habría película si no existe el conflicto que la mueva. Estamos en vísperas de la I Guerra Mundial y el animalito en cuestión es vendido por el padre del muchacho a la caballería inglesa. (Recordemos que hasta la Gran Guerra se utilizó la caballería como parte de la ofensiva militar).

Pero no todo termina allí, Joey (así se llama el equino) cambiará de dueño conforme las vicisitudes de la guerra (toda la cinta gira en torno a sus andanzas por los campos de batalla). Muerto en acción el oficial inglés que lo compró, pasará a manos de los alemanes como bestia de carga, luego huirá a campo traviesa entre el fuego de ambos bandos en una de las más emocionantes y líricas escenas de la película. Realmente Spielberg “tiene mano” para narrar visualmente las “escenas fuertes”. No solo la huída de Joey entre dos fuegos; se encuentra también el fusilamiento de los chicos desertores del ejército alemán o la incursión de la caballería inglesa en un campamento alemán “sin el aviso previo de guerra” (recordemos también que hasta la I Guerra se debía notificar “por cortesía” al bando contrario del ataque que se iba a acometer).

Y, no podía terminar sino donde empezó. Luego de cuatro duros y penosos años de lucha, Joey y Albert se reencuentran de nuevo; pero como todo no es fácil en la vida, deberá recuperarlo a través de una subasta pública, así como lo hizo su padre años antes cuando lo compró. En esa escena hay otro giro rocambolesco, presentándose a la subasta el abuelo de una niña que quiere llevarse al caballito pagando una suma exorbitante para la época, manteniendo así en vilo al espectador hasta el final.

Spielberg sigue siendo un buen narrador, un buen contador de historias, sea para niños o para adultos, y en esta película se ha depurado, como que los elementos se encuentran más balanceados, acercándose en esa armonía a los clásicos del ayer que siempre han sido su inspiración.

Una escena que dice todo “el mensaje” que quiso dar en las cerca de dos horas y media de proyección: la cooperación entre los hombres cuando dejan de pensar en nacionalidades o intereses egoístas y se centran en el bien común. Ello a raíz del “rescate” que hacen de Joey, enredado entre las alambradas, saliendo de sus trincheras tanto un soldado inglés como uno alemán, simbolizando la unión en el estrechamiento de manos con el que se despiden para retornar cada uno a su trinchera. Es una de las escenas más conmovedoras que, por derecho propio, pasará a la galería del pacifismo y la amistad pura y desinteresada más allá de los mezquinos intereses propios, sea de las personas o de las naciones.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es


CABALLO DE GUERRA [War Horse]
Dir: Steven Spielberg
Guión: Lee Hall y Richard Curtis, basado en la novela de Michael Morpurgo
c/ Jeremy Irvine (Albert Narracott), Peter Mullan (Ted Narracott), Emily Watson (Rose Narracott), Niels Arestrup (Grandfather), Tom Hiddleston (Captain Nicholls), Benedict Cumberbatch (Maj. Jamie Stewart), Celine Buckens (Emilie)
EEUU/2011/Drama***/Estrenos

martes, marzo 20, 2012

EL ESPÍA QUE SABÍA DEMASIADO


George Smiley es un agente del servicio secreto británico. Pero no es un James Bond, ciento por ciento acción y rodeado de bellas mujeres. Todo lo contrario. Reposado, reflexivo, frío, se acerca más al temperamento de un jugador de ajedrez que al de un hombre de acción. Al otro lado del tablero se encuentra su eterno rival en el servicio secreto soviético, Karla, jugando ambos una apasionante partida de ajedrez.

Estamos ante un George Smiley viejo, con una vida familiar destrozada por su trabajo, una esposa que lo engaña con total impudicia, licenciado del servicio secreto por oscuras manipulaciones, pero vuelto a llamar ante las sospechas de un “topo”, un infiltrado que trasmite información a los rusos. Smiley desplegará sus cualidades y su “olfato de caza” para dar con el espía. Duelo de inteligencias y astucia más que de fuerza bruta. De allí que la cinta tenga un ritmo moroso, “aburrido” para aquellos acostumbrados al prototipo del 007.

Quizás la película no llame tanto la atención ahora. Ya no estamos en la época de la “guerra fría” entre Occidente y la desaparecida Unión Soviética, pero no por eso deja de inquietar este interesante filme. Con un Gary Oldman muy en caja para el papel principal. Vemos a un George Smiley un tanto melancólico, taciturno y desilusionado de la vida, aunque no exento de cumplir con su deber cuando lo llaman a servir de nuevo a su país.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es


EL ESPÍA QUE SABÍA DEMASIADO [Tinker Tailor Soldier Spy]
Dir: Tomas Alfredson
Guión: Bridget O'Connor y Peter Straughan, basado en la novela de John le Carré
c/ Gary Oldman (George Smiley), Colin Firth (Bill Haydon), John Hurt (Control)
UK/2011/Thriller***/Estrenos

viernes, marzo 16, 2012

JOHN CARTER ENTRE DOS MUNDOS


Lograda adaptación de la clásica historia de Edgar Rice Burroughs

Lo bueno es que ha respetado la historia y la han sabido trasplantar adecuadamente al cine. Y algo primordial: no tomarse en serio. No han partido de un discurso grandilocuente o acartonado, sino que se la han tomado como lo que es: un divertimento. Ni más ni menos.

Por cierto, en este tipo de filmes no vamos a esperar grandes actuaciones, ni nada parecido. No estamos ante una película “intelectual” o “con mensaje”. Solo entretener. (Tampoco se vayan a tomar en serio que en Marte un ser humano puede respirar como en la Tierra).

Un divertimento estructurado como las viejas seriales: con trepidante acción, casi sin “puntos muertos”, desplegando una parafernalia de efectos especiales impresionante (ya vemos por qué costó doscientos cincuenta millones de dólares).

Una novedad ha sido la inclusión como personaje de Edgar Rice Burroughs, el autor de la historia original. No es la primera vez que se hace en el cine. En El hombre que sería rey (1975), de John Huston, se incluyó como personaje al propio Rudyard Kipling, el autor de la historia original.

Película que rinde tributo implícitamente a uno de los padres de la CF como lo fue Edgar Rice Burroughs (el creador de Tarzán) y que hace un siglo atrás desplegó un mundo de fantasía e imaginación que lo veríamos en el cine repetidas veces como, por ejemplo, en la saga de George Lucas. Ya conocemos de dónde proviene todo ese imaginario que nos deslumbraría en La guerra de las galaxias.

Filme con ingenio, narrado con pulso firme por el realizador de Wall•E y Buscando a Nemo, demostrando que no necesariamente los blockbusters deber ser acartonados y aburridos.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es


JOHN CARTER ENTRE DOS MUNDOS [John Carter]
Dir.: Andrew Stanton
Guión: Andrew Stanton, Mark Andrews, Michael Chabon basado en la historia de Edgar Rice Burroughs, "A Princess of Mars"
c/ Taylor Kitsch (John Carter), Lynn Collins (Dejah Thoris), Samantha Morton (Sola), Willem Dafoe (Tars Tarkas), Daryl Sabara (Edgar Rice Burroughs)
EEUU/2012/Fantasía, acción***/Estrenos

martes, marzo 13, 2012

LA COSA DE OTRO MUNDO


Tercera adaptación del célebre cuento de John W. Campbell Jr., Who Goes There?

La primera adaptación fue de 1951 y se estrenó con el título El enigma de otro mundo (The Thing from Another World) de Christian Nyby. La segunda data de 1982 y pertenece a John Carpenter con el directo y seco título de La cosa (The Thing). Esta tercera adaptación pretende ser una “precuela” (historia anterior a los hechos ocurridos en otro filme) de la recordada adaptación de Carpenter (la escena final de la película bajo comentario es el inicio de la que ocurre en el filme de 1982), rindiéndole de esa manera claro tributo a uno de los maestros contemporáneos del cine de terror.
A modo de estadística, diremos que entre adaptación y adaptación existe un promedio de treinta años.

La singularidad de la historia es que el alienígena o “la cosa” se puede mimetizar en cualquier ser viviente, humano o animal, ejecutando un perfecto duplicado que alberga al maligno ser de otro mundo. Por lo tanto, dentro del grupo humano atacado se desconfía de cualquiera, en vista que puede ser el extraterrestre, generando un clima de paranoia y de sospechas mutuas.

La historia era una precisa metáfora del irrespirable clima que se vivió en Norteamérica en la era de la llamada “caza de brujas” entre los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado, promovida por el tristemente célebre senador Joseph McCarthy, siendo cualquiera sospechoso de comunismo o de propagar “ideas anti americanas”, clima del cual no estuvo exento el propio Hollywood.

Evidentemente que las adaptaciones de John Carpenter y de Matthijs van Heijningen Jr.
carecen de esa lectura, dado que se estrenan en tiempos distintos a la primera adaptación.

La adaptación carpenteriana era bastante claustrofóbica. Encerrados en una base científica de la Antártica se vivía ese clima de paranoia que envolvía a todos los miembros del grupo. Con personajes bien definidos, teniendo a Kurt Russell en el protagónico, supo sacar adelante el proyecto, con una escena final presagio de victoria pírrica de los humanos sobre el alienígena. (Los fanáticos de la CF y el terror deben buscarla en dvd, no van a salir defraudados).

Esta tercera adaptación es tributaria de la de Carpenter, no solo por la pretendida “precuela” (el año de ambientación, 1982, es el mismo de la fecha de estreno del filme de Carpenter), sino porque trata de nutrirse de los elementos de claustrofobia y conflicto en el grupo humano, como lo hizo el maestro treinta años atrás. No siempre lo logra, pero cumple. Igualmente es tributaria del Alien de Ridley Scott. No solo porque “la cosa” se parece un poco al del recordado filme de 1979, sino por la despiadada caza que perpetra el alienígena sobre el grupo, eliminándolos progresivamente; así como la protagonista principal, con un aire a lo teniente Ripley. Se nota una inspiración bastante evidente en esta otra ya clásica cinta del cine de terror.

Obra de cinéfilo apasionado, La cosa se deja ver y no va a defraudar a los fanáticos del terror y la ciencia ficción.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es


LA COSA DE OTRO MUNDO [The Thing]
Dir.: Matthijs van Heijningen Jr.
Guión: Eric Heisserer, basado en el cuento "Who Goes There?" de John W. Campbell Jr.
c/ Mary Elizabeth Winstead (Kate Lloyd), Joel Edgerton (Sam Carter), Ulrich Thomsen (Dr. Sander Halvorson), Eric Christian Olsen (Adam Finch)
EEUU,Can/2011/Terror, CF***/Estrenos

miércoles, marzo 07, 2012

A CUARENTA AÑOS DE LA NARANJA MECÁNICA


La película no estuvo exenta de escándalo en su estreno, hace cuarenta años. Para algunos una obra maestra, para otros un esperpento, un “bajón” en la trayectoria de Stanley Kubrick, ya consagrado “director de culto” gracias a 2001: Odisea del espacio.

El escándalo posibilitó que el filme estuviera en cartelera semana tras semana y originase largas colas para verla (algo inimaginable para una cinta el día de hoy). Pero, ¿qué es La naranja mecánica?

Inscrita dentro de lo que se conoce como “distopía” o antiútopía, describe un Londres futurista exacerbado por la violencia juvenil, imposible de frenar ni con las más sofisticadas terapias sicológicas, hasta que un grupo de médicos encuentran “la cura” en un procedimiento que inhibe los reflejos de violencia del ser humano, basado en la teoría de Iván Pavlov. El partido político en el gobierno, de tendencias conservadoras y autoritarias, lo auspicia a fin de asentarse y perpetuarse en el ejercicio del poder. Naturalmente que para ese procedimiento experimental se requiere de un voluntario, entrando a tallar el personaje de Alex.

Alex, el joven líder de una pandilla que asola la ciudad de noche, es lo que podríamos decir un ser salvaje natural. Vive en libertad absoluta de sus instintos por lo que obviamente va a “chocar” contra las leyes y convenciones de la sociedad. No ha internalizado la represión de sus instintos, como la mayoría de seres humanos lo hacemos, viviendo en “estado puro”. Por eso no nos cae tan mal pese a los latrocinios, violaciones y “ultraviolencia” que ejerce (personaje creíble gracias a la formidable actuación de Malcolm McDowell). Representa algo que nosotros anhelamos y que en sociedad hemos perdido: vivir en estado natural.

Naturalmente que esa etapa sin límites a los instintos se le va a terminar y la sociedad se impondrá, “castigándolo” por los desmanes cometidos. Allí está presente la sanción moral y jurídica. El castigo no es solamente “el peso de la ley”, sino también de la sociedad que, a modo de las novelas decimonónicas, las víctimas de Alex lo castigarán, una vez que este obtiene su libertad, tras someterse al método de inhibición de los reflejos de violencia.

Ese “castigo moral” es quizás más significativo que el jurídico, dado que las víctimas de Alex buscan sancionarlo con una pena similar a la causada por él: comenzando por los padres del personaje que le dan la espalda cuando sale de prisión, luego el mendigo golpeándolo cuando recuerda en sus facciones al muchacho que le propinó una dura paliza, sus ex camaradas de travesías nocturnas convertidos en policías también lo golpearán hasta casi matarlo, para completar con la inducción a la muerte que busca el intelectual cuya esposa murió por la salvaje violación de Alex y sus “drugos”. Se cumple “el ojo por ojo” bíblico.

Pero, la moraleja no queda allí. Precisamente sucede un escándalo a raíz del intento de homicidio contra Alex, por lo que el gobierno se ve en la necesidad de “rehabilitarlo”, devolverle “las facultades” de su anterior estado natural, exclamando el protagonista al final de la película “ahora sí estoy curado”, mientras visiona en su mente que viola a una muchacha y es aplaudido por unos espectadores con apariencia “burguesa”, metáfora que explica el reconocimiento o la tolerancia que se ve impelida la sociedad de aceptar a Alex “tal como es”. En cierta forma él ha ganado contra los convencionalismos. O, si se quiere, ha hecho un “acuerdo” con el gobierno de protección mutua. Aparentemente “se domestica a la fiera” para exhibirla públicamente.

El guión de Stanley Kubrick es bastante fiel a la novela de Anthony Burgess, que contiene mucho de corrosivo sarcasmo sobre la condición humana (la metáfora gira sobre la maldad innata del ser humano, a diferencia de los utopistas que creían en la bondad del hombre, solo que la sociedad lo corrompe), inscribiéndose en la rica corriente de las novelas que describen un futuro nada halagüeño para la humanidad.

También se respetó la jerga utilizada por Burgess, con palabras de origen eslavo. Según confesó el autor, la idea era hacer atemporal la novela y que pudiese ser leída por las generaciones futuras, sin que sientan el paso de los años. Y, sobre el título, si bien se han tejido múltiples explicaciones (La naranja mecánica se menciona en la novela como la obra que está preparando el escritor, cuya esposa es violada por Alex y sus drugos), de cierta manera alude al contrasentido que sería un hombre sin sus sentimientos e impulsos más innatos (“tan raro como una naranja mecánica”), coactando de esa manera su libre albedrío. La libre elección que, como ser humano, debe ejercer entre el bien y el mal; lo que se encuentra claramente expresado en el discurso del capellán de la prisión, cuando Alex es liberado.

Sobre el famoso capítulo final donde se produce un giro al sentido de lo narrado al vislumbrar una “regenación de Alex”, se dice que Kubrick no tuvo ocasión de leerlo en la edición que llegó a sus manos (siempre declaró que conoció la novela por ser obsequio de un amigo y quedó prendado del argumento), otros dicen que sí llegó a conocer el referido capítulo que no estaba en todas las ediciones en lengua inglesa. Personalmente me inclinó hacia la última tesis, dado que Kubrick era muy minucioso en todo, incluyendo sus fuentes de información, pero prefirió cortarlo en el momento que Alex es “curado” y llega a una componenda con el partido en el gobierno, así le daba más “fuerza” a la escena final. Lo cierto es que ese capítulo afectaba todo el sentido dramático de lo narrado anteriormente, en especial “la moraleja” (el hombre es malo por naturaleza), por lo que el realizador prefirió obviarlo en la adaptación cinematográfica; aunque el dichoso capítulo no parece tanto un “mensaje redentor” sobre la condición humana como algunos creen, sino una burla final de Burgess ante quienes sostienen que la cultura y sus instituciones pueden atenuar o hasta mejorar la naturaleza del hombre.

Lo cierto es que La naranja mecánica cimentaría la carrera de Stanley Kubrick, siendo una de sus mejores películas, junto a 2001 y Barry Lyndon, su siguiente trabajo; y, se mantiene tan fresca e inquietante como el día de su estreno, hace cuarenta años ya. Tan inquietante y tan rara como una naranja de relojería.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es

viernes, marzo 02, 2012

EL ARTISTA


¿Porqué una película como El artista puede encandilar a millones de personas e incluso ganar numerosos premios incluyendo el Oscar del presente año, y otra infinitamente superior y compleja como Hugo apenas llevarse unos premios secundarios, si las dos tratan del cine?

Creo que “el encanto” de El artista está en el tratamiento en una época saturada por el sonido y el color, amen del 3D. Una “película muda” y en blanco y negro por añadidura, iba a llamar la atención. Y, para colmo, su tema sea “el cine dentro del cine”. Con el marketing adecuado no había pierde.

Ya en el 2011 se escuchaba de la conmoción que causaba en Europa una película francesa, con actores franceses en los protagónicos y que pudo competir en el Oscar como mejor película (y no como “película extranjera”) gracias a que los intertítulos son en inglés y trata de una época crucial para el desarrollo del cine en Norteamérica: el advenimiento del sonoro que dejará sin trabajo a muchos actores de la época silente como el protagonista, con un apellido que alude muy estrechamente al prototipo de galán de aquellos años, el mítico Rodolfo Valentino.

Pero el hecho ya había sido tratado en otra película hace exactamente sesenta años, Cantando bajo la lluvia (1952), musical que cuenta esas vicisitudes del tránsito de lo mudo al sonoro.

Tampoco El artista es novedosa en la idea de hacer una película muda en plena era del sonido. Mel Brooks lo intentó en 1976 con una comedia titulada precisamente Silent movie, bastante olvidada en los últimos años hasta por “la crítica especializada”. Comedia con hartos gags y sus infaltables compinches Marty Feldman y Dom DeLuise, que también era una historia del “cine dentro del cine”. Genial ocurrencia de Brooks. (Y me dicen que en 1999 Aki Kaurismaki hizo también una película muda, un drama pasional en blanco y negro titulado Juha, el cual no tuvo tanta trascendencia como El artista).

Pero todos esos antecedentes no explican el éxito de una cinta bastante sencilla y con un tema harto manoseado.

Creo que allí está la respuesta. El artista gusta por su sencillez en la trama, porque hay melodrama, comedia y música, y al final “ganan los buenos”. “Final feliz” como gusta a la gente. Son esos temas eternos del amor, la felicidad y la fortuna vueltos a contar una y otra vez. Hasta el expresivo perrito cumple su cometido (y de verdad que merecía un Oscar). En cambio, Hugo es más compleja, con más significantes que la epidérmica El artista. Hugo trae consigo una “arte poética” que la otra carece. Con cada visión de Hugo uno rescata más significantes; en cambio en El artista no sucede eso. Son sus grandes logros, pero también sus grandes límites.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es


EL ARTISTA [The Artist]
Dir. y guión: Michel Hazanavicius
c/ Jean Dujardin (George Valentin), Bérénice Bejo (Peppy Miller), John Goodman (Al Zimmer), James Cromwell (Clifton), Penelope Ann Miller (Doris)
Fra/2011/Comedia, melodrama***/Estrenos

miércoles, febrero 29, 2012

LA INVENCIÓN DE HUGO CABRET


Estamos en el Paris de inicios de los años 30. Un niño (Hugo Cabret) vive a hurtadillas en una estación del tren. Tendrá como vecino nada menos que al gran Georges Méliès, que rumia su decepción y amargura tras una tienda de juguetes. De cómplice a una niña, nieta del mago del cine, y un torpe y furibundo Inspector que acata literalmente “lo que la ley ordena”, enjaulando en sentido estricto a cuanto niño sin padres avista.

Esos son los ingredientes y los personajes centrales, algunos hechos y personajes son ciertos, otros inventados; pero más allá de ello, cuenta la forma en que Martin Scorsese lo aborda, abriendo su mente y corazón a las fantasías de Hugo, nos volvemos sus cómplices y por extensión de esa fantasía mayor que es el cine, al cual le rinde homenaje a través de una de sus figuras fundadoras, Georges Méliès.

Película con “arte poética” o “filosofía de principios” para ver y encantarse con “ojos de niño”, con la suficiente dosis de almíbar y drama para encandilar pero sin llegar a la exageración, dejando atrás nuestra lógica fría de los hechos y abriendo el corazón a la imaginación y la fantasía. Sencillamente notable.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es


LA INVENCIÓN DE HUGO CABRET [Hugo]
Dir.: Martin Scorsese
Guión: John Logan, basado en el libro de Brian Selznick
c/ Ben Kingsley (Georges Méliès), Sacha Baron Cohen (Station Inspector), Asa Butterfield (Hugo Cabret), Chloë Grace Moretz (Isabelle), Christopher Lee(Monsieur Labisse), Helen McCrory (Mama Jeanne)
EEUU/2011/Fantasía***+/Estrenos

lunes, febrero 27, 2012

LA DAMA DE HIERRO


Han ingresado a cartelera casi simultáneamente dos biopic: J Edgar de Clint Eastwood y La dama de hierro de Phyllida Lloyd. Curiosamente las dos biopic abordan personajes polémicos y tienen la misma estructura: van del tiempo presente y regresionan al pasado vía los recuerdos de los personajes. En J Edgar al dictar sus memorias y acomodar los hechos para “quedar bien” con la Historia. En Margaret Thatcher, ya retirada de la políitica, nos muestra a una mujer que sufre el progresivo deterioro mental, pero manteniendo intacto su carácter independiente.

Hasta allí las coincidencias.

Las diferencias principalmente van por el tratamiento del personaje. J Edgar es un ser rico en contrastes, luces y sombras sobre el hombre que fundó el FBI, contradictorio y marcado por un madre autoritaria. El de Margaret Thatcher, pese a la genial interpretación de Meryl Streep, es unívoco. Tiene una apariencia acartonada, unidimensional. Como reza el título de la película, solo vemos a “la dama de hierro”, con un comportamiento duro y tenaz, teniendo que sobreponerse al mundo de la política manejado por los hombres. Su difícil comienzo, el conocer al que será el compañero de toda su vida, Denis Thatcher (cuya caracterización tiene más matices y es más rica que el del personaje principal), con el que, ya avanzado su deterioro mental, conversará hasta después de muerto.

La excepción está en el tratamiento inicial del personaje: vemos a una mujer senil, cuyas facultades van disminuyendo, eso le concede un rostro más “humano”.

La película, por la cortedad del metraje (105 minutos), se centra en algunos episodios clave de su vida: su duro inicio en la política, el ascenso como primera ministra y sus luchas por imponer el modelo neoliberal en Inglaterra (fue la impulsora en Europa de la privatización del Estado), así como las luchas contra los sindicalistas que se oponían a las privatizaciones y recortes fiscales, y contra los terroristas de Irlanda del Norte que buscaban la secesión. Capítulo especial es la Guerrra de las Malvinas, donde se menciona a un presidente peruano, Fernando Belaunde, que propone un acuerdo de paz, en el cual –para variar y fiel a su temperamento- Margaret Thatcher se zurró.

Película con limitaciones, pero que se deja ver.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es


LA DAMA DE HIERRO [The Iron Lady]
Dir: Phyllida Lloyd
Guión: Abi Morgan
c/ Meryl Streep (Margaret Thatcher), Jim Broadbent (Denis Thatcher)
UK/2011/Biopic***/Estrenos

lunes, febrero 20, 2012

J EDGAR


Inolvidable biopic del fundador del FBI

Pocas veces se consigue la exacta medida en un biopic, más tratándose de un hombre controversial como lo fue J. Edgar Hoover, el fundador del Federal Bureau Investigation, el FBI. Las luces y sombras del personaje, incluyendo su lado más íntimo: la homosexualidad, la relación intensa con su segundo Clyde Tolson, y el férreo dominio de la madre sobre el joven Edgar.

Para ello ha contribuido mucho la notable actuación de Leonardo DiCaprio, un actor que con este papel ha llegado a la madurez, dejando en el recuerdo su rol que lo catapultó a la fama en Titanic.

Narrada en forma de flash-backs, saltamos consecutivamente del presente, donde vemos a un Hoover otoñal dictando sus memorias a un joven agente y así justificarse ante la Historia por las acciones cometidas, y el pasado, que son los recuerdos bañados por un subjetivismo de quien los evoca, lo que no necesariamente guarda correspondencia con la verdad de los hechos.

Es cierto que el gran referente es El ciudadano Kane de Orson Welles, no solo por la trasformación del personaje, sino por el tratamiento que le da el realizador, abarcando en la historia un arco temporal bastante amplio.

J. Edgar es una película que no deja insatisfecho y Clint Eastwood, fiel a su estilo clásico, mantiene los elementos en armonía.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es


J EDGAR [J. Edgar]
Dir: Clint Eastwood
Guión: Dustin Lance Black
c/ Leonardo DiCaprio (J. Edgar Hoover), Naomi Watts (Helen Gandy), Judi Dench (Anna Marie Hoover), Armie Hammer (Clyde Tolson)
EEUU/2011/Biopic****/Estrenos

miércoles, febrero 15, 2012

LA CHICA DEL DRAGON TATUADO


La version norteamericana de la adaptación de la primera novela de la trilogía Millennium, de la mano de David Fincher (Seven, El club de la pelea, Red social).

Era bastante esperada la entrega, dado que Fincher no es un director anodino o que siga genuflexo las pautas de los grandes estudios de Hollywood. Esta espera tuvo su clímax cuando el director se negó a reducir el metraje de la cinta en contraposición a los productores que querían un formato más “comercial”. Al final, la película ha quedado en poco más de dos horas y media, más o menos similar a la duración de la versión sueca, Los hombres que no amaban a las mujeres (aunque esta última tiene una versión extendida de tres horas).

Tanta espera, polémica y metraje excesivo hubiera valido la pena si algo nuevo aportaba a lo ya visto en la versión primigenia (novela negra de misterio que mezcla corrupción, incesto, sexo, nazismo y asesinatos en serie); pero vemos más bien una aplicación bastante literal a lo que fue esta; a tal punto que, obviando cambios menores, a veces daría la impresión que más bien Fincher está rindiendo un tributo a la versión original. No se ve un aporte creativo del director ni de los guionistas, salvo la fascinante presentación inicial de los créditos y la recreación de atmósferas y el clima de opresión que se vive, en lo que el realizador es bueno. Más bien se han limitado a trasplantar situaciones y personajes literalmente, dando la impresión que han querido apostar a lo “seguro”.

Haciendo una comparación, forzosa en estos casos, nos quedamos con la adaptación original, por lo menos tenía el encanto de la novedad.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es

viernes, febrero 03, 2012

CRISIS EN FAMILIA


¿Qué hubiera pasado si David hubiese continuado con su proyecto personal, desligándose de los negocios de la familia? ¿Hubiese sido feliz al lado de su esposa?

Son las preguntas que subyacen a lo largo de la película que, haciendo gala de una envidiable elipsis, en menos de dos horas reseña treinta años de la vida de un sujeto que, por añadidura, de niño presenció como se mataba su propia madre, suceso trágico y doloroso que lo va a marcar para siempre en sus relaciones con los demás, en especial con las mujeres.

Si bien el filme se ha basado en hechos reales y en cierta forma parece que fuera un documental, lo cierto es que la cuota de ficción y dramatización ayuda a comprender las relaciones de David con el sexo femenino, en especial su esposa y posible víctima, un padre autoritario, su comprensible negativa a tener hijos y el travestismo de la etapa final de su vida.

Filme oscuro, desgarrador, que hurga en la conciencia de un hombre atormentado, sin concesiones fáciles.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es


CRISIS EN FAMILIA [All Good Things]
Dir.: Andrew Jarecki
Guión:Marcus Hinchey, Marc Smerling
c/ Ryan Gosling (David Marks), Kirsten Dunst (Katie Marks), Frank Langella (Sanford Marks)
EEUU/2010/Drama***+/Estrenos

martes, enero 24, 2012

UN PAPA EN APUROS


El Santo Padre ha muerto y es necesario nombrar a su sucesor, por lo que se produce el cónclave de cardenales, recayendo la designación en el menos pensado, quien tendrá sobre sus hombros la gran responsabilidad de conducir a la Iglesia. Hasta allí todo va encausado en los caminos protocolares; lo que no contará la jerarquía católica es que al Papa designado le devendrá una terrible angustia y crisis de pánico frente al papel que debe asumir. Como que la responsabilidad es muy grande y no se siente seguro de asumirla.

El planteamiento de Nanni Moretti es claro: qué pasaría si la persona sobre la que recae la designación de Papa, no se siente seguro de asumir tan serio papel. De aquí en adelante la película pudo devenir en una comedia; pero Moretti ha optado por un estilo más reflexivo, siguiendo al Papa en su deambular por Roma, recorriéndola anónimamente, mientras cavila sobre el encargo que sus pares cardenales le han otorgado.

La figura del sicoanalista descreído de las cuestiones religiosas (e interpretado por el propio Nanni Moretti) no ha servido de contrapunto con el Papa, sino apenas como el detonante para que inicie este proceso de reflexión, de “vía crucis”, cuyo desenlace no será positivo. Cuando el Santo Padre regresa al Vaticano y se dirige a sus fieles, apenas les trasmite el mensaje de que lo comprendan y tengan paciencia. No es el hombre seguro que conducirá con firmeza los destino de la Iglesia, cayendo los fieles en el natural desconcierto.

Película en tono menor, casi de confesión, con más preguntas que respuestas. Solo por el planteamiento que realiza, merece verse.
Eduardo Jiménez J.
ejjlaw@yahoo.es


UN PAPA EN APUROS [Habemus Papam]
Dir.: Nanni Moretti
Guión: Nanni Moretti, Francesco Piccolo, Federica Pontremoli
c/ Michel Piccoli (Il Papa), Jerzy Stuhr (Il portavoce), Nanni Moretti (Lo psicoanalista)
Italia/2011/Comedia dramática***+/Estrenos